Israel rechazó acusaciones de la ONU por crímenes de guerra

El gobierno dijo que el documento era parcial. Temen juicios contra israelíes.
El gobierno de Israel rechazó ayer de modo enérgico el informe de la Comisión Goldstone de la ONU, que acusa al país de haber cometido "crímenes de guerra" en el operativo "Plomo Fundido", desarrollado en enero último. Lo calificó de una "declaración de guerra diplomática"y se prepara para dar batalla.

El objetivo, según explicaron analistas locales, es evitar que las conclusiones del informe se traduzcan en procesamientos en tribunales europeos de los principales gobernantes israelíes durante el operativo: el ex premier Ehud Olmert, la entonces canciller Tzipi Livni (actual líder de Kadima) y el comandante en jefe del ejército, Gaby Ashkenazi, además de numerosos oficiales.

El informe de 574 páginas acusa a Israel de "posibles crímenes de guerra y de lesa humanidad", supuestamente cometidos en el marco del operativo, algunos de ellos "con responsabilidad penal personal". Entre otros, se mencionan tratos inhumanos, disparos a civiles en busca de refugio, y la utilización de fósforo blanco -sustancia prohibida por la ley internacional- en bombardeos contra blancos civiles.

El documento también acusa de crímenes de guerra a los milicianos palestinos, entre ellos los del grupo Hamas, cuyos líderes se escudaron en la defensa propia para repudiar las acusaciones de la ONU. Ayer, al hablar ante la TV estatal israelí, Richard Goldstone -jefe de la misión de la ONU que investigó el caso- rechazó las acusaciones de parcialidad. "Siento que hubo un muy rápido rechazo al informe, incluso antes de que alguien pudiera leerlo", apuntó.

Al contrario, el portavoz de la de la Cancillería israelí, Yossi Levy, dijo que "se trata de uno de los documentos más extraños, patéticos y duros de la colección de por sí extraña que emitiera la ONU contra Israel. No es un documento jurídico, sino político", sentenció.

El primer ministro Benjamín Netanyahu reunió ayer de urgencia a sus principales ministros, con los que decidió actuar en tres frentes contra el informe: el político, el público y el jurídico. Este último fue considerado el más peligroso, pues se teme que el informe sirva de base para actas de procesamiento contra los militares y los políticos de "Plomo Fundido" en el exterior. Incluso el presidente Shimón Peres, adalid de la izquierda pacifista, se autoconvocó para apoyar la campaña pública: "El informe es una burla a la historia, al no diferenciar entre agresor y agredido; la guerra es un crimen, y el criminal es el agresor".

En círculos gubernamentales se discute ahora si fue una política acertada el no cooperar con la Comisión Goldstone por considerarla "tendenciosa", lo cual -dicen algunos ministros- podría haber equilibrado las críticas.

Comentá la nota