En Israel cayó mal que la Presidenta compare a Malvinas con Palestina

Desde la Cancillería salieron a marcar diferencias entre las dos situaciones.
Las declaraciones que hizo durante su estadía en Qatar -el paso previo a su actual visita a Londres- la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner provocaron malestar en el cuerpo diplomático de Jerusalen. En sus dichos, la mandataria comparó el reclamo argentino por Malvinas con la demorada creación de un Estado palestino. Los consideró "como dos ejemplos terribles de no cumplimiento de las normas de los organismos internacionales en materia de derecho y reconocimiento de nuestros países".

Las noticias sobre las palabras de Cristina llegaron a Jerusalén en un momento delicado: en medio del cambio de mando en la Cancillería isrelí, que pasó ayer de manos de la moderada Tzipi Livni a manos del "duro" Avigdor Liberman.

Es posible que de haberse realizado los cambios de personal que son de esperarse en la Cancillería, la respuesta oficial a la consulta de Clarín hubiera sido un poco menos diplomática.

"La única razón por la que no existe ya un Estado Palestino es el estallido de la violencia terrorista que eligieron los palestinos a fines del año 2000, con la segunda Itificada", comentó a este diario el portavoz de la cancillería isralí, Igal palmor.

"Los atentados suicidas multitudinarios del extremismo islamista destruyeron en la práctica la posibilidad de constitución de un Estado Palestino", agregó.

El agregado cultural de la embajada israelí en Buenos Aires prefirió utilizar un tono más sarcástico. Señaló que "me queda claro que Israel tiene la culpa de todos los problemas de los árabes. Pero no sabía que llegábamos hasta las Malvinas".

Otra medida de incomodidad para la Cancillería israelí fue el tener que expresarse respecto de un tema en conflicto con la Argentina, en el mismo día en que el país se encuentra de duelo, algo que en Israel muchos comparten por su aprecio al ex presidente Raúl Alfonsín, a quien consideraban un luchador por la democracia y un amigo de Israel.

Más allá de la reacción oficial que se conoció ayer en esta ciudad, las palabras de Cristina le suman peso a la preocupación de las esferas oficiales por cierto deterioro en las relaciones con la Argentina y otros países de América latina, especialmente después de la ofensiva militar en Gaza.

Un deterioro que en los ojos de la oficialidad israelí dan cierta legitimación a una ola de manifestaciones que no distinguen siempre entre protesta contra la política del gobierno israelí y manifestaciones anti-israelitas en el sentido de antijudías, orientadas contra las comunidades judías locales en estos países.

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