Israel se apresta a declarar una tregua

Israel se apresta a declarar una tregua
Decidiría hoy un alto el fuego unilateral
JERUSALEN.- Israel adoptará en las próximas horas una tregua unilateral con Hamas, en la Franja de Gaza, y frenará una implacable guerra de 22 días, que ya provocó más de 1190 muertos palestinos y casi 5300 heridos. Además, agravó las divisiones del mundo árabe y, una vez más, dejó entre ambos pueblos una profunda huella de odio que demorará décadas en cicatrizar.

Como en la guerra de 2006 contra Hezbollah en el sur del Líbano, Israel aprovechó las últimas horas de combate para lanzar ataques generalizados en todos los frentes, con el propósito de eliminar los últimos focos de resistencia de las milicias de Hamas y destruir los túneles, los depósitos subterráneos de municiones y las últimas rampas de lanzamiento de cohetes todavía operativas.

Las modalidades de la tregua dependerán del resultado de las febriles discusiones que proseguían anoche en Jerusalén entre los miembros del gabinete de seguridad nacional. En forma simultánea y a pesar de la celebración del descanso obligatorio que impone el Sabbat, Israel se mantenía en contacto permanente con los diplomáticos egipcios que negociaban en El Cairo con Hamas. Otro centro del conflicto se hallaba en Washington, donde la canciller israelí, Tzipi Livni, se reunió con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice (ver aparte).

La tregua unilateral que adoptará hoy el gabinete de seguridad significaría que Israel aceptaría cesar el fuego confiando sólo en las garantías proporcionadas por Egipto y Estados Unidos de obtener rápidamente un anuncio oficial de tregua por parte de Hamas. Olmert prefiere evitar un acuerdo con Hamas, aunque sea a través de Egipto, pues eso significaría reconocer de facto su legitimidad, según fuentes en Jerusalén allegadas al gobierno. El primer ministro, que en los últimos días se colocó como líder de los halcones del gabinete de seguridad, prefiere un cese del fuego unilateral, apoyándose en las otras partes que están mediando en el conflicto, e ignorar la posición del grupo islamista. En cualquier caso, el fin de la guerra parece cuestión de horas.

En forma paralela, los dirigentes de la organización islamista fueron convocados anoche a El Cairo para una última rueda de negociaciones con el jefe de los servicios egipcios de inteligencia, Omar Suleimán, que actúa de intermediario entre Israel y Hamas. Suleimán había estado reunido previamente con el enviado especial israelí Amos Gilad, jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Ministerio de Defensa, pivote de las negociaciones desarrolladas en los últimos días en El Cairo.

"Durante las conversaciones con el jefe de los servicios de inteligencia egipcios, se han realizado progresos significativos", dijo el comunicado publicado anoche por la oficina de Olmert. El documento fue distribuido poco después del regreso de Gilad a Jerusalén, que viajó a El Cairo tres veces en las últimas 48 horas para analizar una tregua.

Los progresos alcanzados con Egipto son considerables, reconocieron fuentes israelíes. Ese acuerdo requeriría la utilización simultánea de sofisticada tecnología para poner fin al tráfico de armas en la frontera entre Gaza y Egipto, operaciones de represión contra los contrabandistas en la zona de Rafah, al sur de Gaza, y la presencia de expertos internacionales, a fin de identificar nuevos túneles subterráneos en la región.

A juzgar por el optimismo manifestado por las autoridades israelíes, el resultado de las intensas negociaciones realizadas en la capital egipcia responde enteramente a los deseos de la troika integrada por Olmert, Livni y el ministro de Defensa, Ehud Barak. Hasta el jueves, la imposibilidad de llegar a un acuerdo de cese del fuego giraba en torno a tres puntos: la duración de la tregua, que Hamas propone de un año, renovable, mientras que Israel exige una tregua indefinida; el plazo para la retirada de las tropas israelíes de Gaza, y el fin del bloqueo de ese territorio palestino.

Pero Israel no tiene intenciones de retirar sus tropas de inmediato. "Las fuerzas israelíes permanecerán en la Franja de Gaza después de la entrada en vigor de un cese del fuego unilateral", afirmó un responsable israelí, sin precisar por cuánto tiempo.

Divergencias árabes

Si bien anoche el gobierno israelí expresó su satisfacción sobre todos los puntos, esa teoría parece tener escasas posibilidades de prosperar en el marco de la división que existe en el mundo árabe. Esas divergencias se hicieron patentes durante la cumbre celebrada ayer en Qatar en un intento de hallar una posición común a la crisis. La cita, laboriosamente negociada desde hace varios días, fue boicoteada por una decena de países.

La reunión, que finalmente fue dominada por el ala más dura de la Liga Arabe, acordó especial importancia a la presidencia del líder de Hamas en el exilio, Khaled Mashaal. El dirigente, que vive exiliado en Siria, rechazó la posibilidad de un cese del fuego con Israel y conminó a los países árabes a cortar relaciones con el Estado judío. La arenga del líder de Hamas, que permaneció en Damasco durante toda la guerra, fue ardientemente apoyada por los presidentes de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, y de Siria, Bashar al-Assad.

Las afirmaciones de Mashaal contradicen un informe publicado ayer por el periódico al-Sharq al-Awset , según el cual Hamas está dispuesto a aceptar un cese del fuego condicionado a partir de hoy.

A pesar de la evolución diplomática, el ejército israelí continuó ayer sus operaciones con gran intensidad.

La aviación realizó unos 40 bombardeos en la noche del jueves al viernes. Los últimos bombardeos provocaron al parecer 55 muertos. Diez de las víctimas perecieron en el barrio de Chujaiya cuando la aviación bombardeó una casa donde se habían reunido todos los miembros de una familia, según fuentes médicas palestinas. Y Hamas, que no quiere dar muestras de debilidad en las últimas horas del combate, disparó por su parte 13 cohetes hacia el sur israelí.

En tanto, en la ciudad cisjordana de Hebrón, un adolescente palestino murió, al parecer alcanzado por disparos de un soldado israelí, cuando se realizaban protestas contra la ofensiva del Estado judío en Gaza

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