Islandia: asumió la primera jefa de Estado lesbiana

Islandia: asumió la primera jefa de Estado lesbiana
Tiene dos hijos, es socialdemócrata y se unió legalmente con una periodista en el año 2002. Ahora la llaman Santa Johanna.
“Mi tiempo va a llegar ”, profetizó, Johanna Sigurdardottir (66), la futura jefa de Gobierno de Islandia, cuando hace 14 años no pudo imponerse como jefa de su partido, la Alianza Social Demócrata. Y el tiempo le dio la razón. Con su llegada al poder también llegará la hora de las minorías sexuales: al asumir (por ahora provisoriamente) como primera ministra del helado país –cuya prosperidad pende de un hilo a causa de la crisis financiera global– se convertirá en la primera persona abiertamente homosexual que dirigirá los destinos de una nación. No es poca cosa: muchas ya hablan de una inesperada consecuencia positiva y bisagra del crack internacional.

La isla casi polar, que supo encandilar a Borges con sus sagas vikingas, era hasta hace poco un paradigma de bienestar del Primer Mundo. Con la crisis vino la indignación de los 313.376 islandeses que presenciaron, y aún lo hacen, cómo su modelo se hundía a pasos acelerados: las protestas callejeras fueron tan violentas que en la capital Reikiavik se olieron gases lacrimógenos, algo inédito. Luego vino la dimisión del primer ministro Geir Harde y la incertidumbre porque la cabeza de la Alianza Social Demócrata –llamada a formar un nuevo gobierno– se encontraba apartada de la escena pública por cuestiones de salud.

ADMINISTRADORA DE DEBACLES. ¿Qué pasó entonces? Apareció “Santa Johanna” (así la llaman ahora) para administrar la debacle hasta las elecciones de mayo que, todos descuentan, la ratificarán en el poder. Sigurdardottir, madre de dos hijos adultos que le dejó una experiencia de matrimonio héterosual, convive con la periodista y autora teatral Jonina Leosdo, con quien se unió legalmente en 2002.

Antes de entrar en la arena política, hace ya décadas, fue azafata de la aerolínea islandesa Loftleidir, previa graduación en el Colegio de Comercio de Islandia. Entre 1987 y 1994 se desempeñó como ministra de Asuntos Sociales, y desde mayo de 2007 fue miembro del Comité de Industria y del Comité de Asuntos Exteriores del gobierno islandés.

Ahora bien, ¿por qué fue designada piloto de tormentas? Porque todas las encuestas revelaron que era la figura política más popular entre los islandeses. “Es una gran opción porque uno de los problemas que enfrenta el gobierno es la falta de credibilidad. Haciendo a Johanna primera ministra se transmite que la honestidad es una virtud. Los políticos necesitan reconstruir la confianza. Elegirla es decir ‘construyamos un puente, consigamos la paz necesaria para implementar las medidas de emergencia que hagan falta’”, explicó al diario británico The Independent una fuente del gobierno islandés. Uno de los datos más trascendentes es que a la gente parece no importarle la orientación sexual de Sigurdardottir. La fuente consultada por el periódico inglés lo graficó de esta manera: “Johanna es una persona que resguarda su intimidad. Muchos ni sabían que era lesbiana. La gente, cuando se entera, levanta los hombros y dice ‘¡Oh!’; además pareciera interesar más cómo es su pareja que el sexo de ésta”.

Las encuestas posdifusión de su nombre como próxima primera ministra la volvieron a confirmar: el 73% apoyó su designación. Su caso es comparable en Europa al del intendente de París, el socialista y confeso gay Bertrand Delanoë, quien ya blanqueó sus intenciones de suceder a Nicolas Sarkozy en 2012.

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