En la isla caribeña después de 23 años

La Presidenta llegó a La Habana y hoy, tras el encuentro con su par cubano, firmará acuerdos en salud, ciencia y energía. En un almuerzo con legisladores, consideró la estatización de las AFJP como “la medida más importante” que tomó en el país. Cautela sobre el caso Molina.
Al principio eran sólo algunos argentinos, pero la voz se empezó a correr y a las tres y media de la tarde ya había más de cincuenta personas, entre turistas y cubanos, en la Plaza San Francisco de La Habana vieja. Esperaban ver a la presidenta Cristina Kirchner, que estaba almorzando con parte de su comitiva en el Café del Oriente. Los ministros de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana; de Salud, Graciela Ocaña, y de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, prefirieron algo más tradicional y se dieron una vuelta por La Bodeguita del Medio, el bar que se hizo famoso porque Ernest Hemingway tomaba allí sus mojitos. “Esta visita es parte del fortalecimiento de las relaciones entre la Argentina y Cuba. Tenemos expectativas positivas en reforzar el intercambio en distintas áreas como la salud, la ciencia, el comercio y la energía”, dijo el canciller en la puerta del bar, sobre la calle Empedrado, mientras se escuchaba de fondo “Hasta siempre”, la canción que Carlos Puebla dedicó al Che Guevara, cantada por un músico callejero para los turistas.

La actividad oficial de Cristina Kirchner en la isla comienza hoy. El evento más importante será el encuentro con el presidente cubano Raúl Castro. Luego, se firmarán una serie de acuerdos en las áreas de salud, ciencia y tecnología, comercio y energía. “Vamos a fortalecer la relación comenzada el año pasado en temas de vacunas y equipamiento de material para realizar controles auditivos y visuales a los chicos en las escuelas”, contó Ocaña, recién salida de La Bodeguita. Barañao señaló que está prevista la creación de un centro virtual de biotecnología aplicada a fármacos y vacunas con el que se espera reforzar los recursos humanos para producir insumos en forma conjunta. El cuarto ministro de la comitiva, Julio De Vido, no acompañó a sus pares en la recorrida por La Habana Vieja.

Más allá de los acuerdos puntuales, Taiana enmarcó el viaje de CFK en el escenario de un renovado acercamiento entre Cuba y América latina y, en ese contexto, mencionó la presencia de Castro en la cumbre de América Latina y el Caribe, realizada en diciembre, y la incorporación de la isla al Grupo Río, que sucedió en ese mismo encuentro, en Brasil. También recordó las recientes visitas a La Habana del presidentes de Ecuador, Rafael Correa, y de Panamá, Martín Torrijos, así como el próximo viaje de la mandataria chilena Michelle Bachelet.

El gobierno argentino sigue manejando con máxima cautela el caso de Hilda Molina, la neurocirujana cubana que pide salir de la isla para visitar a sus nietos en la Argentina. Durante el gobierno de Néstor Kirchner se hicieron gestiones por el tema, que incluyeron una carta personal del entonces presidente a Fidel Castro y el ingreso de la médica en la embajada argentina. Este conflicto mantuvo congelada la relación con Cuba, que este viaje promete calentar. “Cuanto menos se hable de eso, mejor”, admitió un miembro de la comitiva. Las gestiones reservadas y discretas de la Cancillería hicieron que la madre de Molina viajara a Buenos Aires hace siete meses. Por eso, el Gobierno confía en manejar el asunto con la mayor discreción posible. Lo más probable es que los frutos de esa negociación, si los hubiere, no se conozcan durante la visita de la Presidenta, sino en un mediano plazo.

Pingüina en el Caribe

El Tango 01 llegó ayer a La Habana a las seis y media de la mañana. Cuando el piloto anunció que la temperatura era de 8 grados, Cristina Kirchner sonrió. “Esta es la temperatura que me hace bien”, dijo la Presidenta, que todavía debe cuidarse por el episodio de lipotimia que la semana pasada la obligó a postergar este viaje. Con el correr de las horas, la temperatura se fue elevando, pero no llegó a hacer el calor agobiante que se sintió en los últimos días en Buenos Aires.

El canciller cubano Felipe Pérez Roque encabezó la delegación que fue a recibir a CFK –la primera mandataria argentina que visita la isla después de 23 años– y la llevó luego a El Laguito, una residencia oficial donde se hospedan la Presidenta y buena parte de la comitiva. Desde allí, salieron todos al mediodía para almorzar en la zona colonial de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el café del Oriente, un selecto restaurante ambientado al estilo años ’20, con espejos y cuadros antiguos y arañas colgantes, Cristina Kirchner conversó con algunos legisladores que la acompañan en el viaje: los senadores Daniel Filmus, Miguel Angel Pichetto y Blanca Osuna, los diputados Edgardo Depetri, Ariel Basteiro, Jorge Obeid y Roxana Bertone y el legislador porteño Juan Cabandié. También estuvo el dirigente cooperativista Carlos Heller. Entre bocados de pollo y pescado magro, la Presidenta se explayó durante dos horas y media sobre temas domésticos y de política internacional. “Antes la derecha ponía representantes, pero ahora está atendida por sus propios dueños”, les dijo CFK a los presentes: se refería a la alianza entre los empresarios Mauricio Macri y Francisco De Narváez. Señaló que los dos polos a enfrentar por el Gobierno son el del jefe de gobierno porteño y el empresario de medios y, por otro lado, el que componen Elisa Carrió, Rubén Giustiniani y el radicalismo. No descartó además, que ambos grupos se unan. Sobre su gestión, mencionó que la estatización de las AFJP fue “la medida más importante que se tomó en todo este tiempo” y dijo que se estaban pagando consecuencias por los intereses a los que afectó.

Cristina Kirchner habló también de la próxima asunción de Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos y expresó que creía difícil que el establishment norteamericano se someta a los cambios que el demócrata podría implementar. Reiteró, como había anticipado a algunos en el avión, que los problemas de salud de Fidel Castro no permitirían que se concrete el encuentro entre ambos y que había hablado sobre el tema con el ecuatoriano Correa, quien tampoco pudo verlo cuando estuvo en la isla la semana pasada.

El Mercedes Benz negro con las banderas de Cuba y Argentina llamó la atención de los turistas argentinos que paseaban por la plaza San Francisco. Algunos ya se habían cruzado con los ministros en las calles de la zona. A las cuatro menos cuarto, CFK se asomó por la puerta, vestida de pantalón blanco, cartera al tono, camisa marrón y zapatos con taco chino. Se retiró entre aplausos, aunque también se escuchó un grito de “viva el campo” de un par de veraneantes argentinos. Las mujeres cubanas, sobre todo, hacían comentarios elogiosos y un distraído le informó a su acompañante que estaba la presidenta argentina “Michelle Bachelet”. Conformes con el almuerzo, los legisladores dieron un paseo por la ciudad y la Presidenta volvió a El Laguito. Hoy, con el apretón de manos entre ella y Raúl Castro, Argentina y Cuba comenzarán a escribir un nuevo capítulo en la relación bilateral.

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