La irrupción de la Policía tensa más el conflicto médico

Grupos de efectivos antimotines coparon en la madrugada de ayer los principales hospitales y desalojaron a los autoconvocados que mantenían cerradas las puertas principales. Los uniformados actuaron por una orden de la Justicia ante presentaciones del gremio de ATSA y el propio Gobierno.
Si algo faltaba en el prolongado conflicto entre los autoconvocados del Sistema Provincial de Salud y el Gobierno, era la irrupción de la Policía en los principales centros asistenciales. Finalmente, en la mañana de ayer los uniformados hicieron su aparición en escena para garantizar que las puertas de los hospitales se mantendrían abiertas. Una orden judicial, ante pedidos de la filial local de la Asociación de Trabajadores del Sanidad (ATSA) y el propio Gobierno, la fiscal María de las Mercedes Carrizo libró la orden para que las fuerzas del orden garanticen el libre acceso a los hospitales.

Era sabido que desde la Casa de Gobierno no se quedarían con los brazos cruzados ante el virtual cierre de los hospitales, que durante el lunes sólo recibieron a la gente por las guardias, ya que los médicos, bioquímicos, enfermeros, técnicos y administrativos, decidieron intensificar su plan de lucha mediante esa polémica medida. Poco después de las 5.00 de la mañana el operativo se puso en marcha y personal de Infantería, con equipo antimotines, se apostó estratégicamente en los accesos.

En la Maternidad, donde un grupo de médicos y empleados había pasado la noche en vigilia para evitar el desalojo, se produjeron incidentes cuando los uniformados se dispusieron a cumplir con la orden judicial, entre golpes, forcejeos y empujones. Los autoconvocados estaban al tanto de que la Policía tenía órdenes de actuar, y la medida no los tomó por sorpresa. De todas maneras, no fue suficiente para impedir el desalojo. Además, en ese centro sanitario la Policía levantó una "carpa blanca" que los trabajadores habían instalado desde el lunes, frente a la puerta de entrada al sector de consultorios externos.

Tras la irrupción policial, los médicos y empleados de la Maternidad, en su mayoría mujeres, iniciaron una sentada frente a la puerta principal de acceso, sobre avenida Mate de Luna.

La orden judicial también se cumplió con la apertura de las puertas de los hospitales de Niños, Padilla, Avellaneda y Centro de Salud. Desde que se produjo el despeje de los accesos a los edificios públicos, se montaron consignas policiales reforzadas para impedir que los manifestantes vuelvan a cerrar las puertas.

En algunos casos, la presencia policial no hizo otra cosa que impedir la atención de los pacientes. La directora del Hospital de Niños, Graciela Lavado lo resumió a la perfección: "Hoy estamos peor que ayer, porque directamente no se atiende a nadie", explicó la profesional.

La delegada Estela Di Cola también dijo lo suyo y opinó que estaban frente a "un apriete extremo y una actitud desesperada de un Gobierno que optó por dejar de lado el diálogo. Estamos convencidos que fue una orden directa del gobernador Alperovich".

Mientras tanto, los huelguistas se mantienen en estado de asamblea y movilización permanente y en las próximas horas anunciarán los pasos a seguir.

En el Padilla, el personal realizó un abrazo simbólico al edificio de forma pacífica y ante la atenta mirada de un numeroso grupo de uniformados.

Solidaridad nacional

"El gobernador José Alperovich, con la anuencia del gobierno nacional acaba de ocupar policialmente los hospitales de Tucumán en un intento desesperado de quebrar la huelga que ya lleva más de 4 meses y cuenta con el apoyo de toda la sociedad de la provincia", señaló Jorge Yabkowski, titular de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la Argentina (FESPROSA).

Yabkowski comunicó que "el Consejo Ejecutivo Nacional de la federación ha declarado el estado de alerta y movilización de todos los trabajadores de la salud en apoyo a los tucumanos". Además afirmó que "ningún trabajador de la salud va a ser rompehuelgas".

Comentá la nota