Irregularidades por doquier: Garro sigue sacudiendo el avispero

Irregularidades por doquier: Garro sigue sacudiendo el avispero

A raíz de las recientes denuncias de REALPOLITIK, el intendente de La Plata Julio Garro decidió remover de sus cargos a Alejandro Saavedra (coordinador de Centros Comunales) y Jorge Butrón(director de Economía Social). Todo pareciera indicar que el intento de poner orden dentro de la gestión recién empieza. Ahora, son las cooperativas y Control Urbano los que están en la picota.

A raíz de diversos manejos irregulares, la confianza que Garro le brindó al concejal Gerardo Jazmín, quien dio un tremendo salto al macrismo tras haber ingresado al recinto integrando una lista deSergio Massa, pareciera haberse quebrado del todo.

Poco antes del último cierre de alianzas, Jazmín se vio en la necesidad de cerrar un acuerdo con el partido UNIR, para sumarse al Frente Renovador y evitar que su partido vecinal perdiera la personería jurídica. A pesar del acuerdo con el espacio del diputado Alberto Asseff -quien encabezó la lista del ex dictador Juan Carlos Onganía en el año 1995- el concejal massista no dudó en ir a festejar al bunker de Garro trastomar conocimiento de su victoria. Ese marcó el inició de las buenas relaciones: poco después rompió con el massismo y conformó un unibloque funcional al oficialismo.

Tras el arreglo con Garro, Jazmín logró nombrar a una persona suya al frente de la secretaría Administrativa del Concejo Deliberante: tras dejar de lado el compromiso que había asumido conMarcelo Rivas, finalmente se volcó por la bella Josefina Paz Gaskin, quien reluce unos jóvenes 24 años. Hoy, la posición de Josefina pende de un hilo: se supo que, a raíz de tener bajo su control el manejo de la millonaria caja de los contratos del cuerpo legislativo, habría habido manejos irregulares en pos de la agrupación política de Jazmín.

Pero la falta de confianza del intendente en torno al concejal data de días atrás. Luego de la salvaje represión contra trabajadores municipales, Garro decidió confiarle a Jazmín el manejo de las cooperativas. Para ello, el ex massista colocó a Daniel Funes como director de Cooperativas y desde sus oficinas emplazadas en calle 53 y 16 avanzó en la organización de la polémica figura del planillero: se trata de cientos de empleados de cooperativas que trabajan algunos minutos por día y solo se limitan a tomar las firmas de los presentismos, pero cobran igual o más que cualquier cooperativista.

Pero todo resultó en desastre. Funes fue removido por irregularidades en los balances y los pagos. La acusación principal: habría liquidado sueldos inflados entre los amigos de Jazmín.

SAN LORENZO: LA BOMBA DE TIEMPO

La semana pasada se realizaron los pagos de sueldo a los cooperativistas de la delegación de Altos de San Lorenzo. La sorpresa fue mayúscula: la mayoría no cobró lo que debía y el sueldo más bajo tocó la irrisoria suma de 70 pesos. Mientras que otros sueldos oscilaron los 150 pesos, la realidad es que la mayoría no llegó a los 3.500, que es el sueldo que percibe un cooperativista por cuatro horas diarias de trabajo.

“Según la gente de Garro, pasaron mal la planilla de los presentismos. Pero algo huele raro. Supuestamente a las tres ausencias el cooperativista quedada despedido y por faltar un día pierde 150 pesos. Nadie entiende por qué hubo sueldos tan bajos”, explicó un trabajador off the record.

Pero esa es solo la punta del iceberg. A partir de lo sucedido en San Lorenzo comenzó un gran malestar entre los cooperativistas de toda la ciudad de La Plata, y los rumores no tardaron en llegar. Los trabajadores de la localidad de Los Hornos tendrían que haber cobrado el día 20, pero finalmente les postergaron el pago, según las promesas, para el jueves 25. Los cooperativistas vinculados al cuidado de los espacios verdes tendrían que haber cobrado el 10, pero supuestamente percibirán sus haberes recién el lunes 29.

“Esto es claro, nos están comiendo días de laburo”, dijo un cooperativista indignado.

CONTROL URBANO: EL LOBO CUIDANDO LAS OVEJAS

Según fuentes consultadas por REALPOLITIK, el director de Control Urbano no viene haciendo buena letra con Julio Garro. Tras los duros cuestionamientos recibidos por el ejecutivo tras la muerte en una fiesta clandestina de la joven Emilia Uscamayta Curi (recordemos que el intendente intentó reemplazarlo por el ex alakista Luis Patiño, quien no aceptó la oferta), Roberto Di Grazia se habría cortado solo en el arreglo de diversos negocios de la noche.

El hábil funcionario, que no tendría demasiado futuro en el rol que ocupa, tendría una infraestructura montada valiéndose de inspectores municipales para ofrecerlos como seguridad en fiestas privada. Obviamente, el principal beneficiado de las ganancias sería él mismo, sin repartir un centavo a nadie. Y ese sería el problema.

Una de las fiestas en donde puso a disposición a sus inspectores fue en la denominada “Malón del Pirata”, que tuvo lugar en el predio del Club Regatas el último fin de semana. Allí, varios trabajadores del área de Control Urbano, a cargo del director de Inspecciones, Emanuel Reyes, hicieron las veces de patovicas por unos módicos 700 pesos por cabeza. El reclutador de inspectores llevó a este evento alrededor de diez empleados.

A diferencia de su superior Di Grazia, Reyes no es inexperto en esta área de la ciudad: él formó parte de Control Urbano durante el gobierno bruerista, cuando el área se encontraba bajo el mando de Juan Martín Malpeli.

Según un empleado de Control Urbano, el malestar con Reyes también se da dentro del área: “Puso como supervisores a empleados que se robaron todo en la época del ‘Turco’ y a los a laburaban nos echó a la mierda”, dijo una de las fuentes.

Quizás el mayor escándalo es que la misma operatoria que tuvo lugar en la fiesta del “Malón del Pirata” se llevó a cabo en la polémica fiesta clandestina de la quinta de 520, donde una joven resultó ahogada y todavía resuenan las versiones por pagos de coima a funcionarios municipales. En esta ocasión, tres días antes, el bolichero Santiago Piedrabuena se acercó a la sede ubicada en calle 20 y 50 para organizar con Reyes la seguridad del evento y allí también puso a algunos de sus inspectores.

Pero Di Grazia no se queda atrás, y la mala relación con Garro tiene raíces más profundas. El director de Control Urbano andaría “comiendo solo y sin convidar” y hasta habría hecho sus arreglos con el Bingo y los súpermercados chinos. Porque, al final, parecer que el problema no es la falta de control sino cómo se reparte la torta.

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