La ironía de la "Resolución 126"

Por: Osvaldo Pepe

Pese al trámite irregular y desprolijo de la misma, el Gobierno apuesta a la apelación que presentó el sábado ante un juez de cámara por los fallos de la jueza de primera instancia en el contencioso administrativo María José Sarmiento, que bloqueó el uso de US$ 6.569 millones de reservas para el pago de deuda y repuso a Redrado en el Banco Central hasta que se expida el Congreso. Así, los Kirchner hoy seguirían adelante con la apropiación de esas reservas contra todo límite institucional y mesura política.

Sin embargo, en el cielo del riñón kirchnerista hay algunos nubarrores. El viernes, vía el juez de Nueva York Thomas Griesa, llegó a Olivos un mensaje sensible: por imperio del decreto de necesidad y urgencia de la Presidenta, ahora las reservas (todas las reservas) podrían pasar a ser consideradas embargables, como informa Clarín en exclusiva ( Reservas en riesgo: un juez de EE.UU. podría embargarlas ). Y de ese modo quedarían a merced de los fondos buitres, situación temida desde la hecatombe de la crisis de 2001.

Con ironía, en el Gobierno hablan de la "Resolución 126" para definir la reacción judicial y política ante su grosera embestida al Central: un modo de emparentar al vicepresidente Cobos, el hombre que tumbó la Resolución 125 de las retenciones móviles al campo. Aquella vez, el Gobierno quemó a Loustau, su ministro de Economía. Y ahora incineró a otro, Amado Boudou, hombre de lapicera fácil y convicciones siempre descartables, quien habló de horizonte despejado para la maniobra con sello K.: prepotente, pisoteando leyes, personas e instituciones.

En tanto, la Corte Suprema todavía espera el pedido de explicaciones que le hizo a la Presidenta sobre los fundamentos de su polémico decreto, en oportunidad de aceptar el amparo de San Luis, que alegó que las reservas son federales, no del Gobierno. Cristina, más lejos de la "calidad institucional" que prometió, aún decidió no contestar.

Comentá la nota