Irán: masivo proceso por las protestas de junio.

Hay 100 acusados; varios ex funcionarios.
Un centenar de imputados, partidarios de las reformas, compareció ayer ante el tribunal revolucionario de Teherán acusados de participar en las protestas tras las controvertidas elecciones de junio que dieron el triunfo al presidente ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad.

Es la primera vez desde la revolución islámica de 1979 que decenas de altos funcionarios, entre ex diputados y ministros, son llevados a juicio, cuya jornada inaugural dio lugar a sorpresivas confesiones de los acusados.

Tras el anuncio del triunfo electoral de Ahmadinejad, el 12 de junio miles de partidarios de las reformas se volcaron a las calles para denunciar un fraude.

Entre los procesados se encuentran ex funcionarios del gobierno reformista del ex presidente Mohammad Khatami (1998-2005) y periodistas extranjeros de origen iraní. También fueron acusados los manifestantes que fueron fotografiados mientras "estaban por cometer crímenes", dijo la agencia Irna.

Uno de los acusados, el ex vicepresidente Mohammed Ali Abtahi, que secundó en el gobierno a Khatami, declaró ayer que las acusaciones de fraude sobre las presidenciales del 12 de junio no tenían fundamento. "Es una mentira que surgió para provocar desórdenes, de manera que Irán parezca como Afganistán e Irak", dijo Abtahi frente al tribunal.

Según las declaraciones atribuidas a Abtahi por la agencia semioficial Fars, el ex presidente Akhbar Hashemi Rafsanjani quería "vengarse" de su derrota en las presidenciales de 2005 contra Ahmadinejad. Mediante un comunicado, el ayatollah Rafsanjani aclaró luego que no dio su apoyo "a ninguno de los candidatos y no tuvo ni un mínimo rol en los incidentes poselectorales".

Por otra parte, Irán confirmó ayer la detención de tres estadounidenses e indicó que se "infiltraron" desde Irak. Un canal oficial de televisión afirmó que eran militares. Un funcionario del Kurdistán iraquí había indicó que los tres estadounidenses, entre ellos una mujer, escalaron una colina que conducía a la frontera iraní, pese a las advertencias de la policía turística.

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