Irán y EE.UU. rompieron el hielo

El enviado de Obama a la región, Richard Holbrooke, habló con el vicecanciller iraní, Mohammed Mehdi Akhoundzadeh. Este criticó que hubiera más tropas estadounidenses en Kabul. Y dijo que Teherán cooperará en contra del narcotráfico.
Ayer las relaciones entre Irán y Occidente llegaron a un momento clave cuando los altos funcionarios de Washington y Teherán se reunieron en una cumbre internacional, donde el Estado islámico se ofreció para jugar un rol activo en la reconstrucción de Afganistán. La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, reveló que Richard Holbrooke, el enviado de Estados Unidos a Afganistán y Pakistán, habló con el vicecanciller iraní, Mohammed Mehdi Akhoundzadeh, antes de la cumbre de La Haya.

Más tarde, Clinton dijo que el enfoque iraní en la conferencia daba indicios de "señales promisorias para el futuro", mientras que el canciller británico, lord Malloch-Brown, habló de "nuevos tiempos de primavera" en el país que el ex presidente de Estados Unidos George Bush había considerado que formaba parte del "eje del mal".

Lord Malloch-Brown dijo que la participación de Irán, una potencia regional, era importante para tratar de resolver los problemas en Afganistán y la ausencia de esa nación hasta ahora significaba que "tuvimos que pelear nuestra estrategia en ese país con una mano atada detrás de nuestras espaldas".

Oficialmente se dijo que el encuentro fue "una reunión casual", pero fuentes diplomáticas reconocieron que ellos habían estado esperando que tuviera lugar en el curso del día. Clinton declaró: "Richard Holbrooke tuvo un breve y cordial intercambio con el jefe de la delegación iraní. No estuvo centrado en nada sustancial. Fue cordial, no planeado, y acordaron mantenerse en contacto".

La conferencia en Holanda, con la presencia de Clinton y la delegación iraní, fue vista como un paso significativo en el declarado objetivo de la administración Obama de reestablecer los vínculos con Teherán después de las ásperas relaciones de los años de Bush. Las diferencias entre ambos lados surgieron cuando Akhoundzadeh criticó el "aumento" de las tropas autorizadas por el presidente Obama, reiterando la oposición del país desde hace mucho tiempo a la presencia de tropas occidentales en su frontera. "La presencia de fuerzas extranjeras no mejoró las cosas en el país y da la impresión de que un aumento en el número de fuerzas extranjeras también resultará ineficaz", dijo.

En lo que parecía como una señal de Teherán de un gran deseo de trabajar junto a Occidente, Akhoundzakeh dijo que Irán "saludaba las propuestas para una cooperación conjunta ofrecida por los países que contribuyeron con Afganistán". "La república islámica de Irán está totalmente preparada para participar en los proyectos dirigidos a combatir el tráfico de drogas y en los planes para el desarrollo y la reconstrucción de Afganistán", sostuvo.

Clinton, a su vez, manifestó que Estados Unidos había entregado una carta a la delegación iraní durante la conferencia pidiéndole a Teherán que ayudara a los tres ciudadanos estadounidenses que ella dice "no pueden volver a Estados Unidos". Dijo que el "éxito de la conferencia" se debió a la presencia de los vecinos de Afganistán y la "intervención del representante iraní, que presentó algunas ideas muy claras que tratarán de llevar a cabo juntos".

"Buscaremos maneras de cooperar con ellos. El hecho de que hayan venido e intervenido es una señal prometedora de que habrá cooperación", dijo. "De la misma manera que esos problemas no pueden solucionarse sin el pueblo afgano, tampoco pueden solucionarse sin la ayuda de los vecinos de Afganistán."

Los funcionarios occidentales describieron a Akhoundzadeh como un alto funcionario cercano al liderazgo iraní. Había sido el encargado de negocios en el Reino Unido durante la era Thatcher y había sido "flexible y con una actitud abierta".

Lord Malloch-Brown dijo que "se pueden ver comienzos tentativos" de un acercamiento con Irán. Dijo que "era un tiempo de primavera en la relación", pero advirtió que "pueden quedar todavía algunos pocos inviernos helados también". También reconoció la historia de desconfianzas entre Irán, Estados Unidos y el Reino Unido. Dijo: "Irán hizo algunas cosas malas en Afganistán y antes en Irak. Nosotros en Gran Bretaña fuimos el blanco de eso". Pero "la razón por la que los iraníes están apoyando a representantes en esos lugares es por la falta de socios diplomáticos. Se espera que este acercamiento haga que esta conducta sea moderada y si Dios quiere se detenga".

Irán y Pakistán, dijo lord Malloch-Brown, eran de crucial importancia como vecinos de Afganistán y "hay una sensación de totalidad al tenerlos a ambos nuevamente en la mesa de negociaciones". Irán, señaló, había cooperado en el pasado y lo haría nuevamente.

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