Irán amenaza con explotar

Frente al ultimátum iraní por el enriquecimiento de uranio, el gobierno de Estados Unidos analiza la posibilidad de imponer nuevas sanciones. Según evaluó, la situación interna en la nación persa perjudica a Ahmadinejad.
Irán dio ayer un ultimátum de un mes a las potencias de Occidente para que acepten su propuesta sobre intercambio nuclear. El ministro de Exteriores de dicho país, Manuchehr Mottaki, anunció que enero es la fecha tope para que Occidente acepte su programa de enriquecimiento de uranio. De no ser así, Teherán amenazó con empezar a enriquecer uranio por sus propios medios. De la vereda de enfrente, el gobierno de los Estados Unidos analiza la posibilidad de imponer nuevas sanciones al país persa porque lo facilita la situación de convulsión interna.

"Tienen un mes para decidirse. Es un ultimátum", afirmó Mottaki ayer según informó la agencia local de noticias Ilna. El jefe de la diplomacia iraní advirtió también que Irán "comenzará a producir uranio enriquecido a alto porcentaje por sí mismo", si la propuesta no es aceptada. El régimen de los ayatolás reclama el enriquecimiento de uranio para la construcción de un reactor de investigación, pero las grandes potencias temen que con ello el país busque dotarse con material nuclear con fines militares y no con fines pacíficos como aduce. A pesar de las fuertes negociaciones entre la nación persa y Occidente, el ultimátum de ayer pone en problemas al proyecto de intercambio nuclear propuesto por la ONU.

Occidente dio el 21 de octubre pasado un plazo hasta finales de 2009 para que el gobierno iraní acepte la propuesta de Naciones Unidas. El documento estipulaba que Irán entregara un total de mil doscientos kilos de uranio a menos del 0,5 por ciento para enriquecerlo a 19,75 por ciento en Rusia y Francia. Tras la operación, el uranio sería devuelto a Teherán para ser utilizado en un reactor nuclear con fines médicos.

De esta manera se tendría controlada la cantidad de uranio enriquecido en manos del país, ya que se temía por el desarrollo secreto de una bomba atómica. Sin embargo, Irán se opone a ello. Insiste en que el intercambio de su uranio y el de mayor enriquecimiento que recibirá a cambio debetener lugar en su territorio en tres fases simultáneas. La Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) se opone a ello al igual que las potencias mundiales.

En respuesta al plan de Teherán, el gobierno de los Estados Unidos salió al cruce afirmando que Irán "se interpone en su propio camino" al dar este tipo de declaraciones. Según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, Mike Hammer, la propuesta dada por la AIEA el 21 de octubre pasado era "equilibrada y cubría el requerimiento de Teherán por combustible, teniendo además el respaldo de la comunidad internacional. "Si tener acceso al combustible es el objetivo de Irán, entonces no hay razón para que la propuesta existente, la cual aceptó en Ginebra, sea insuficiente", sintetizó.

El ultimátum iraní enfrentará sanciones, dijo ayer Washington. Según informó el diario New York Times, las protestas de la oposición en Teherán así como los inesperados problemas técnicos en el programa nuclear iraní alientan a la Casa Blanca a dar el paso tras una nueva evaluación de la situación.

El matutino sostuvo que la administración quiere aplicar nuevas sanciones contra la Guardia Revolucionaria iraní, fuerza militar que se cree tuvo un rol crucial en el tema de las armas nucleares. Asimismo, la nombrada organización desempeñó un importante papel en la represión violenta de las manifestaciones antigubernamentales que tuvieron lugar en la reelección del presidente Mahmud Ahmadinejad en junio pasado.

Hasta la fecha, las sanciones impuestas al gobierno iraní no han provocado un cambio en su actitud. Sin embargo, los actuales disturbios que enfrenta al país islámico ofrecen a Occidente "una oportunidad de aplicar sanciones que convenzan a los iraníes de que el precio que hay que pagar por el programa nuclear no merece la pena", aseguró un funcionario de la administración demócrata al Times.

Tanto Manuchehr Mottaki como el jefe del programa atómico iraní, Ali Akbar Salehi, señalaron en el pasado que el país persa tiene como primera opción un acuerdo. El tiempo pasa y el acuerdo no llega.

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