Irán acusa a EE.UU. de estar detrás de las protestas

El presidente Ahmadinejad exigió a ese país y a Gran Bretaña que dejara de intervenir en los asuntos de Teherán. El gobierno iraní también convocó a los embajadores de la Unión Europea. Hubo nuevas marchas.
Mientras continuaban las protestas en Irán, un día después de la feroz represión que dejó al menos dos decenas de muertos, el gobierno del país persa acusó ayer a Estados Unidos y Gran Bretaña de haber organizado un complot contra los comicios presidenciales y de ser los verdaderos responsables de los disturbios que sacuden el país desde la cuestionada reelección del presidente Mahmoud Ahmadinejad, hace diez días.

Ahmadinejad exigió ayer a Washington y Londres que cesen sus "injerencias" en los asuntos interiores de la República Islámica. "Con estos comentarios precipitados no lograrán entrar en el círculo de los amigos de la nación iraní", declaró el presidente en su página de Internet.

Irán ya expresó su molestia la semana pasada, al convocar a los embajadores de Francia, Gran Bretaña, Holanda y Suiza (que representa los intereses estadounidenses en Irán).

El viernes, el Ayatollah Ali Jamenei, máxima autoridad política y religiosa de Irán, aseguró que "los diplomáticos de varios países occidentales que nos hablaban hasta ahora con lenguaje diplomático han mostrado su verdadero rostro, y el primero de ellos fue el gobierno británico".

Ayer, el ministro de Relaciones Exteriores iraní, Manuchehr Mottaki, invitó al cuerpo diplomático para decirle ante las cámaras de la TV iraní que "Gran Bretaña preparaba un complot contra la elección presidencial desde hace más de dos años".

Dijo por ejemplo que "elementos relacionados con la inteligencia británica llegaron masivamente antes de la elección presidencial", según la traducción en inglés de la cadena Press-TV.

El canciller británico, David Miliband, reaccionó enseguida a las acusaciones: "Rechazo categóricamente la idea de que los manifestantes en Irán están manipulados o motivados por países extranjeros", afirmó en un comunicado.

Estados Unidos no volvió a manifestarse sobre los acontecimientos en Irán. Hasta ahora, el presidente Barack Obama sólo expresó hace unos días su "preocupación" por la tensión en la República Islámica, pero prefirió no "entrometerse" en sus asuntos internos.

Los congresistas republicanos reclamaron un papel más agresivo de la Casa Blanca y acusaron a Obama de tener una postura "tímida" y "pasiva", aunque los demócratas se pronunciaron a favor de no interferir en los asuntos internos de Teherán.

Francia, que en estos días fue más dura con el gobierno iraní, tampoco quedó fuera de las acusaciones de Mottaki. El canciller calificó de "irresponsables" las declaraciones de su par francés Bernard Kouchner, quien se refirió a las manifestaciones como expresión de una "revuelta democrática", y pidió a Francia que se excuse.

En tanto, el gobierno iraní convocó ayer a los embajadores y representantes de los países de la Unión Europea en Teherán, informaron fuentes diplomáticas de la República Checa, que preside este semestre la UE. Pero no se especificó el motivo.

El gobierno iraní también volvió a arremeter contra los medios extranjeros, a los que desde el martes prohibió cubrir las manifestaciones opositoras que no cesaron desde la difusión de los resultados de las elecciones, que le dieron un 63% de los votos a Ahmadinejad contra 34% del principal candidato opositor, el ex premier Mir Hossein Musavi, apoyado por los reformistas. Ayer expulsaron al corresponsal de la cadena británica BBC y arrestaron a un periodista de la revista estadounidense Newsweek.

Las autoridades iraníes sacaron a relucir el fantasma del terrorismo desde hace unos días al difundir por la TV pública reportajes sobre los Mujahidines del Pueblo, principal fuerza de oposición en el exilio, que -según el gobierno- busca derrocarlo.

Las protestas contra el resultado electoral transcurrieron ayer sin disturbios, según las televisoras, en base a informaciones difundidas por Internet, que se convirtió prácticamente en el principal medio de comunicación, dada la censura a la prensa.

El opositor Musavi declaró que protestar contra el "fraude" es un "derecho del pueblo", aunque llamó a sus partidarios a la prudencia, en un comunicado publicado en su sitio web.

En tanto, las autoridades iraníes dieron su versión de lo sucedido el sábado, y redujeron el número de muertos a diez, aunque fuentes extraoficiales hablaban de al menos 20 y hasta más de un centenar de víctimas mortales de la represión policial en las marchas de apoyo a Musavi, quien exige la realización de nuevas elecciones. Pero los datos son imposibles de confirmar, ante la censura a la prensa.

Comentá la nota