Irak vivió su peor día de violencia en más de un año

Irak vivió su peor día de violencia en más de un año
Ayer murieron 73 personas en dos ataques; se complica el retiro de tropas previsto por Obama
BAGDAD.- En una serie de ataques que pusieron en tela de juicio la estrategia del presidente norteamericano, Barack Obama, de retirar tropas de Irak para ubicarlas en Afganistán, dos atentados suicidas cometidos ayer en este país dejaron por lo menos 73 muertos y 107 heridos en Bagdad y Baquba.

Se trata del día más sangriento en Irak desde febrero de 2008, cuando dos kamikazes mataron a 98 personas. A pesar de que la ofensiva terrorista incrementó los temores a que los logros de seguridad obtenidos tras seis años de presencia norteamericana se estén esfumando, ayer también hubo una buena noticia: las fuerzas de seguridad locales detuvieron al supuesto jefe de la red Al-Qaeda en Irak, Abu Omar al-Baghdadi.

El rebrote de la violencia en Irak ocurre en momentos en que el ejército estadounidense comienza a retirar sus fuerzas del país y justo cuando Obama ordenó el despliegue de 17.000 soldados adicionales en Afganistán para fortalecer las operaciones militares en ese país.

Ayer mismo, soldados estadounidenses especializados en el retiro de explosivos a los costados de caminos abordaron un avión para viajar desde Irak hasta el corazón del territorio talibán en el sur de Afganistán, como parte del mayor movimiento de personal y de equipos de combate entre los dos frentes de batalla.

En cumplimiento de una promesa de campaña, Obama prevé retirar todo el personal militar norteamericano de Irak (unos 140.000 efectivos) para fines de 2011. El grueso se irá el 31 de agosto de 2010 y quedarán apenas unos 50.000 militares para entrenar a las fuerzas de seguridad iraquíes hasta fines de 2011.

El mandatario considera que es necesario reforzar la presencia norteamericana en Afganistán porque, según dijo, es allí y no en Irak donde se encuentran los verdaderos responsables del atentado del 11 de Septiembre. Además, ha afirmado que el avance de los talibanes y la presencia de Al-Qaeda en territorio afgano suponen una creciente amenaza para la seguridad mundial, que debe ser combatida.

"Nuestros comandantes han decidido que somos más necesarios en Afganistán que aquí", indicó ayer el teniente Chris Selleck, que forma parte de los 500 soldados del cuarto batallón de ingenieros que se enteraron semanas después de llegar a Irak que serían trasladados a Afganistán.

Uno de los dos atentados de ayer se produjo cuando un atacante suicida detonó una carga explosiva en Baquba y causó la muerte a 45 personas y heridas a otras 70.

El atacante se quitó la vida en un restaurante donde se encontraban peregrinos iraníes que se dirigían a Kerbala y Najaf, y causó "decenas de muertos y heridos", informó una fuente policial de la provincia de Diyala. El atentado fue cometido en la localidad de Al-Muqdadiya, unos 90 kilómetros al noreste de la capital.

El otro ataque suicida fue cometido en Bagdad, donde por lo menos 28 personas murieron, entre ellas cinco niños. Según las fuentes de seguridad, el atacante activó un cinturón explosivo mientras se encontraba entre un grupo de policías que distribuía ayuda para desplazados iraquíes en el centro de la ciudad.

Del total de víctimas mortales, 12 son policías. El ataque dejó además 52 heridos, la mayoría de ellos también agentes policiales.

Golpe a la insurgencia

Por otro lado, el general Qassim Atta, vocero del comando de operaciones de seguridad en Bagdad, anunció ayer el arresto de Al-Baghdadi, el líder del Estado Islámico en Irak, una alianza de grupos armados encabezada por la red Al-Qaeda.

La figura de Al-Baghdadi, cuyo rostro se desconoce, surgió tras el asesinato del presunto jefe de la red Al-Qaeda en Irak, Abu Mussab al-Zarqawi, en junio de 2006.

El Estado Islámico de Irak, según la versión del gobierno, pasó de 10.000 hombres a apenas un millar.

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