El IOMA detectó a estafador de afiliados discapacitados

Una investigación administrativa de IOMA puso al descubierto que unas 50 familias eran utilizadas para estafar en decenas de miles de pesos mensuales a la obra social por intermedio de un falso abogado que tramitaba las prácticas médicas o equipamiento que nunca llegaba a manos de los afiliados.La investigación, iniciada hace dos años, culminó ayer cuando el director de la Regional V con sede en San Isidro, Leandro Martín, junto a agentes de la Dirección de Relaciones Jurídicas del Instituto y auditores médicos fueron agredidos y amenazados mientras realizaban una auditoría en la casa de una de las víctimas de la presunta estafa.
Allí se detectó que los pacientes no habían recibido ni las prácticas ni los equipamientos solicitados al IOMA y desconocían a los médicos prescribientes y prestadores que firmaban las solicitudes.

Martín explicó que este caso se da a conocer a la sociedad para alertar a los afiliados que no necesitan de ningún intermediario para realizar trámites ante la obra social.

"Es importante que estén atentos para no ser engañados por inescrupulosos que utilizan situaciones complejas de la gente y abusan de su confianza", concluyó.

La maniobra del estafador

El sujeto alegaba ser abogado y pertenecer a una supuesta "Fundación de ayuda al Discapacitado", y solicitaba la firma de un poder para gestionar pensiones graciables y beneficios ante IOMA.

Por vía del amparo o del trámite de excepción, solicitaba prácticas médicas, de fisioterapia, acompañamiento terapéutico entre otras, como así también sillas de ruedas y prótesis varias en medidas y cantidades que excedían sus reales necesidades.

Para ello contaba con la anuencia de abogados, médicos, acompañantes terapéuticos y otros prestadores con los que orquestaba la presunta estafa.

Cuando en el mes de junio de 2009 asume en funciones Leandro Martín en la Regional San Isidro se intensifica la investigación y se comienza a tomar contacto con diferentes prestadores y profesionales que desconocen sus firmas en los expedientes.

"Este individuo había logrado establecer un puente entre los afiliados y nosotros. Ni estas personas podían acceder a IOMA ni nosotros acceder a los afiliados. La firma de un poder lo habilitaba a tramitar prestaciones y equipamientos y esto nunca terminaba de llegar a estas personas con el consiguiente perjuicio para la obra social", explicó Martín.

Según consta en el expediente de la investigación, se computaron horas a acompañantes terapéuticos que no realizaban el trabajo y el algunos casos ni siquiera habían firmado la conformidad de la práctica, así como firmas apócrifas de médicos, protesistas y afiliados discapacitados en trámites presentados en la Obra Social.

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