El invitado de honor de Khadafi

Para su madre de 95 años que vive en Trípoli, el anuncio de la liberación de Abdelbaset Ali al Megrahi de la prisión de Greenock y su vuelta a Libia es una alegría esperada hace mucho tiempo. "Hace once años que no paso el mes sagrado de Ramadán junto a él", le dijo Hajma Fatma al Tripoli Post. "Siempre les dijimos a los familiares de las víctimas que mi hijo era inocente, que no mataría ni a una gallina en casa y que no había ninguna posibilidad de que hubiera cometido esa masacre de Lockerbie", agregó la mujer.
Fatma prometió que, cuando su hijo vuelva, "voy a correr a la calle y abrazarlo tan, pero tan fuerte". La anciana aseguró que, para no perderse el momento de su regreso, se mantiene en estado de alerta máxima. "No cierro la puerta de calle. Puede llegar en cualquier momento. Lo estoy esperando."

A lo largo de los últimos años, Fatma se mantuvo al tanto de la salud de su hijo gracias a su nuera, Aisha al Megrahi, quien se mudó a Escocia junto con sus tres hijos pequeños en 2002 para estar cerca de su marido y visitarlo continuamente. Ahora todo el clan vuelve a su casa.

El corresponsal en Libia de la cadena de noticias Al Jazeera dijo que el pueblo libio estaba "exultante" con la noticia de la liberación de Al Megrahi, pero que, sin embargo, los festejos se reservarían para la celebración del 40 aniversario del golpe de Estado que llevó al coronel Khadafi al poder en 1969. Allí será el invitado de honor.

"Al Megrahi es un modelo para los ciudadanos libios. El se sacrificó por su patria", señaló una alta fuente gubernamental en Trípoli. "De ninguna manera será tratado como un prisionero", agregó.

"Se me puso ante una encrucijada: pasar el resto de mis días en prisión y morir allí, con la esperanza de ser absuelto en la posteridad, o volver a casa con el mote de culpable, que ahora ya nunca me sacaré de encima", señaló Al Megrahi.

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