Investigan si hubo fraude con la plata del rescate bancario

En lo que constituye el primer caso de corrupción del programa de rescate financiero de 750.000 millones de dólares, los investigadores estadounidenses señalaron el lunes que habían abierto veinte investigaciones penales sobre posibles estafas con valores, violaciones impositivas y otros delitos.
Son la primera ola de investigaciones, y el monto total de la estafa podría alcanzar miles de millones de dólares, según Neil Barofsky, el inspector general que supervisa el programa de rescate. Según el senador republicano Tom Coburn, de Oklahoma, estos 20 casos son "apenas la punta del iceberg."

Estas revelaciones alimentan los temores de que el rescate dirigido por el Departamento del Tesoro y la Reserva Federal, un programa organizado a velocidad récord y en rápido cambio, hayan terminado en un fraude a los contribuyentes. Por otra parte, aumentan las dudas respecto de su capacidad para estabilizar el sistema financiero.

Barofsky dijo que la naturaleza compleja del programa hace que el mismo resulte "vulnerable a la estafa, el derroche y el abuso, lo que comprende temas importantes relacionados con conflictos de intereses de los administradores de fondos, connivencia entre participantes y vulnerabilidad al lavado de dinero."

El informe dice muy poco respecto de a quién se está investigando y cómo operaría el fraude, pero los investigadores están atentos ante la posibilidad de una larga lista de posibles estafas, que podrían comprender la obtención de dinero del rescate con falsos argumentos, engañar al gobierno con hipotecas falsas y hacer falsas declaraciones de impuestos con fines fraudulentos.

"No hace falta que toda una institución sea corrupta, basta con que algunos gerentes corruptos cuyas ganancias estén ligadas al desempeño de esos activos a los efectos de organizar una estafa con eficacia", agregó.

El informe de 247 páginas que dio a conocer ayer Barofsky se concentra en un segmento del rescate que acaba de comenzar: la compra de títulos tóxicos a bancos y otros grupos de inversión, para la que el gobierno proporcionaría hasta el 92,5% del dinero.

Esa parte, que se conoce como Línea de Crédito para Préstamos Respaldados por Activos a Plazo (TALF por su sigla en inglés), podría ser la más vulnerable a la estafa, agregó Barofsky, debido a que sería muy poco lo que arriesgarían los inversores.

Una de las recomendaciones más firmes del informe es que el Tesoro abandone la estructura que planea para la compra de los títulos tóxicos, que comprende intrincados paquetes de hipotecas y préstamos vencidos.

Legisladores y grupos de defensa de los consumidores manifestaron su indignación al enterarse de estos descubrimientos.

Barbara Roper, directora de protección de inversores de la Federación de Consumidores de los EE.UU declaró: "Se trata de algo asombroso e indignante. En medio de esta crisis de la que se las está rescatando, las mismas personas que crearon este desastre parecen seguir violando la ley."

El informe pone de manifiesto cómo se fue complicando el programa de rescate. Lo que empezó en octubre como un programa de 750.000 millones de dólares para la compra de títulos tóxicos, se convirtió en doce programas que comprenden hasta tres billones de dólares de gasto directo, préstamos y garantías, una suma semejante al presupuesto nacional anual.

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