Investigan una fabulosa estafa con facturas truchas en la Afip

Un juez federal de Rosario tiene bajo la lupa a una organización delictiva que en cinco años vendió facturas truchas por 72 millones de pesos y con esa maniobra facilitó a distintas empresas la evasión de impuestos por más de 33 millones.
En los pasillos de los Tribunales federales aseguran que es la causa por evasión fiscal más importante de todas las que se investigan en la ciudad.

La investigación se inició en noviembre de 2008 por una denuncia de la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip). El organismo apuntó entonces contra una “compleja organización” delictiva que se dedica a crear y vender logística a gran escala para poder evadir el pago del impuesto a las ganancias y el IVA.

La maniobra, según la Afip, consiste en crear firmas comerciales con las que se generan facturas ficticias que la organización vende luego a las empresas para que puedan evadir cifras astronómicas.

Sólo en 2006, que fue el año de mayor actividad, esta organización habría generado operaciones falsas por unos 27 millones de pesos. Esas facturas permitieron a sus clientes evadir más de 7 millones de pesos de ganancias y casi 5 millones de IVA, aseguró la Afip en la denuncia.

En noviembre, cuando fueron a la justicia, los funcionarios de la Afip aseguraban tener pruebas de que esa estructura estaba intacta y continuaba operando.

La investigación penal por evasión, evasión agravada, falsificación de documento y uso de documento falso está a cargo del juez federal subrogante Félix Angelini, quien según fuentes judiciales ya reunió serias evidencias sobre la veracidad de la denuncia.

Entre esa evidencia se contarían documentación impositiva, comercial y contable sobre las actividades de las personas y las empresas involucradas, y también archivos informáticos que el juez secuestró en varios allanamientos realizados hace unos dos meses.

Entre los “clientes” de esta organización figuran una empresa contratista de obra pública que ganó varias licitaciones realizadas por la Municipalidad de Rosario, una obra social nacional para personal jerárquico y una compañía local de montajes industriales.

Un detalle significativo de la trama denunciada por el organismo fiscal es que las empresas creadas para truchar facturas existen formalmente pero no operan como tales. Son “usinas” —así las llama la Afip— que simulan negocios para que otras empresas puedan utilizarlos con el fin de evitar el pago del IVA y el impuesto a las ganancias.

El capo. De acuerdo a la denuncia de la Afip, el ideólogo y líder de esta organización es un sujeto con varios domicilios en Rosario que ya tiene una causa abierta por evasión en los Tribunales federales de Rosario. Los otros integrantes son “altamente calificados” y tienen un conocimiento profundo del sistema tributario. Entre ellos hay varios contadores, escribanos y abogados, todos de Rosario.

El organizador y jefe aparece como apoderado ante un banco extranjero de todas las empresas de fantasía creadas para consumar esta fabulosa estafa al fisco y construir un negocio millonario. Su actividad declarada es el transporte de carga de corta, media y larga distancia. Para la Afip, sin embargo, es un sujeto “sin capacidad económica”. Figura en la base de “contribuyentes apócrifos” del organismo desde marzo de 2000.

Este sujeto tiene domicilios declarados en Riobamba al 1500, España al 300, Córdoba al 1900 y San Martín al 800, todos de Rosario. Y figura como “contador” de al menos dos de las empresas creadas como pantalla para generar facturas truchas.

Otro dato es que todas las empresas a las que la Afip llama “usinas” poseen un domicilio alternativo idéntico en una propiedad de Riobamba al 1500, que es a su vez el domicilio real del supuesto líder de la organización.

Un aspecto central de la denuncia de la Afip lo constituye la duda sobre el papel desempeñado en esta trama por varias imprentas a las que la organización le encargó la impresión de facturas, y también por una compañía líder de correo privado y un banco de capitales extranjeros. El organismo le pidió al juez que investigue si son cómplices o si encubrieron las maniobras delictivas que facilitaron la evasión.

La denuncia de la Afip fue el resultado de una investigación realizada por agentes de este organismo. Detalla los nombres de las personas involucradas, de las empresas creadas para facturar operaciones falsas y también de sus “clientes”. Algunas de ellas ya fueron allanadas por el juez Angelini.

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