Investigan un complot judicial para falsear la muerte de un acusado

Investigan un complot judicial para falsear la muerte de un acusado
Un vigilador iba a ser juzgado por atropellar a un nene de 4 años. La defensa dijo que había muerto y un juez cerró el caso. Pero se descubrió que usaron un ADN trucho y que cambiaron dos cadáveres.
Después de cuatro años de movimientos de expedientes, ahora la Justicia de San Isidro decidió volver a investigar una causa que bordea el escándalo. Las nuevas medidas se realizarán porque nadie puede afirmar si un custodio privado que atropelló a un nene de 4 años está vivo o murió en un accidente ferroviario. Tras una larga serie de irregularidades judiciales, hace un mes exhumaron lo que se suponía era su cadáver y se descubrió que los restos no eran de él. También se supo que un ADN que se le hizo fue falseado. Por estas razones, la jueza del caso pidió que se abra una causa para determinar si hubo una asociación ilícita. Es decir, un complot de funcionarios para hacer pasar por muerto al acusado.

Tal como ya informó Clarín, en la noche del 19 de marzo de 2005 Nicolás Juan fue gravemente herido al ser embestido con un carro de golf por el vigilador Juan Carlos Díaz. La causa por las lesiones llegó a juicio oral dos años más tarde. Pero la mañana en que debía comenzar el proceso, los abogados del acusado informaron que su defendido estaba muerto y presentaron el certificado de defunción de un NN (cuerpo sin identificar). Con esa acta, el juez Correccional de San Isidro, Fernando Ochoa, suspendió la audiencia.

El cuerpo del NN había aparecido al lado de unas vías del tren el 20 de enero del año pasado. Estaba completamente desfigurado y no había testigos de su muerte. Veinte días después, los familiares de Díaz se presentaron a reclamarlo en la comisaría 1ª de San Fernando. Sin siquiera ver el cadáver, la hermana de Díaz dijo que era el del vigilador, que podía reconocerlo por el informe de la autopsia. Esto a pesar de que ese documento no incluía fotos ni huellas digitales.

Todo esto generó un fuerte enfrentamiento entre el abogado de la familia Juan y el juez Ochoa, quien se excusó de seguir a cargo de la causa y ahora deberá enfrentar un juicio político. El caso pasó así a otra jueza, que también se excusó. Luego de algunos vaivenes, finalmente el expediente recayó en el juzgado de Emma Prada. Esta ordenó exhumar el cadáver encontrado en las vías para que le tomaran las huellas. Pero al sacar el ataúd, hallaron el cuerpo de una mujer mayor. Enseguida desenterraron otro cuerpo, pero las heridas que presentaba no coincidían con las de la autopsia del NN.

Igual, a ese cuerpo se le hizo un examen de ADN para compararlo con los familiares de Díaz. La prueba dio positiva. Sin embargo, en el expediente la hermana del vigilador, llamada Mónica Díaz, declara que ella y el sospechoso no eran hijos de quien figuraba como su padre. Y que su hermanastro, Domingo -a quien también le hicieron el examen-, no tenía ningún lazo de sangre con ellos. De esa manera, las pruebas genéticas de este último nunca podrían haber dado positivas, como consta en el informe. El descubrimiento de esta contradicción flagrante es solo una de las grandes novedades del caso.

"¿Qué es lo que hay detrás? Una agencia de seguridad con muchas irregularidades, para la que trabajaba Díaz, que fue investigada por el Ministerio de Seguridad; un estudio de abogados caro y reconocido (NdR: el buffet de Gustavo Romano Duffau). Pero todavía no entendemos cómo encaja Díaz en toda esta historia", analiza Walter Juan, papá del nene atropellado.

Luego de que el 22 de febrero Clarín publicara una nota sobre el caso, las huellas digitales de Díaz -que en 4 años no habían sido obtenidas por la Justicia- aparecieron por sorpresa en el Registro Civil.

"Es increíble que a nadie le llame la atención todo esto. Hicieron aparecer las huellas para poder cerrar la causa y sostener que Díaz está muerto", acusa el abogado de la familia Juan, Gregorio Dalbon.

La causa por la aparición del cadáver NN la tiene el fiscal Oscar Márquez. Clarín le preguntó cómo pudo saltearse el "detalle" de buscar las huellas digitales de Díaz y éste respondió: "Tenía el examen de ADN y la identificación de los familiares. Ahora tengo las huellas que faltaban y las incorporaremos a la causa".

-Pero el ADN es irregular...

- Algo de eso hay-, respondió, sin dar más detalles.

En las últimas semanas, Romano Duffau renunció al patrocinio de Díaz y asumió un defensor oficial, quien pidió la extinción de la acción penal. Pero la jueza Prada denegó la solicitud.

Tras un requerimiento de la querella, Prada le pidió al fiscal Márquez que se le hagan pruebas de laboratorio a las huellas digitales, para determinar si también fueron falseadas. Además, ordenó nuevas pericias sobre el segundo cadáver exhumado y libró orden de captura contra Díaz. Pero también solicitó a la Fiscalía General que se investigue una posible asociación ilícita entre funcionarios judiciales para salvar al vigilador.

Hoy Walter Juan evalúa una última jugada. "Ante la imposibilidad de llegar a la verdad con la Justicia, evaluamos la posibilidad de ofrecer una recompensa a quien nos dé datos del paradero de Díaz o detalles del accidente de tren", dice.

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