Una investigación que lesiona al gobierno porteño

El caso del espía Ciro James explotó en las manos del gobierno porteño. Y a menos de dos semanas de que la Policía Metropolitana ponga sus pies en la calle, las esquirlas ya alcanzaron al ex jefe de la fuerza, Jorge "Fino" Palacios; al actual, Osvaldo Chamorro; y al propio ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro.
El ex policía de Inteligencia que le pinchó el teléfono a un familiar del atentado a la AMIA estaba contratado bajo la órbita de Educación pero ni el ministro Mariano Narodowski ni ninguno de sus funcionarios pudieron explicar qué tareas cumplía. A tres semanas del escándalo, Mauricio Macri continúa sin decir palabra.

El jefe PRO tampoco habló del tema hacia adentro. Ayer por la mañana, como todos los lunes, Macri se reunió con todos sus ministros en un encuentro que también presenciaron los funcionarios de segunda línea. En la reunión de Gabinete ampliada ni se pronunció la palabra "James". Un ejemplo de la falta de estrategia clara y unívoca desde la cima es la actitud que tomó Narodowski cuando el caso comenzó a rozarlo: antes de pisar Comodoro Py le pidió asesoramiento jurídico a un jurista que no integra el gobierno: León Arslanian.

Algunas horas después de la reunión de Gabinete, el juez federal Norberto Oyarbide ordenaba los allanamientos (ver nota aparte). Es que una de las hipótesis que analiza el juzgado de Oyarbide es que habría otros "James" diseminados por distintas áreas del gobierno bajo la modalidad de contratos de locación, tal como explicó Chamorro en su segunda declaración. Esos ex policías, que están a punto de ponerse el uniforme de la Metropolitana, no sólo estarían haciendo tareas de inteligencia hacia fuera. En Comodoro Py también se habla de la posibilidad de que miembros de las filas PRO tuvieran sus teléfonos pinchados.

La crisis también alcanzó al proyecto de Presupuesto 2010 que se está discutiendo en la Legislatura porteña. Para evitar enfrentarse con los diputados y a la espera de que se calmen las aguas, Montenegro postergó la defensa de sus números que estaba prevista para ayer. El cronograma lo colocó ahora entre los últimos que pisarán el recinto. La nueva fecha es el 29 de octubre y en los pasillos ya resuena la posibilidad de que el ministro no llegue a salvo a ese día.

La causa de espionaje que ya puso tras las rejas a Ciro James y a tres policías de Misiones está radicada en el Juzgado Federal Nº 7, que subroga Oyarbide. Una paradoja: el juez que dejó vacante el cargo es Guillermo Montenegro.

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