Invertirán US$ 100.000 millones para crear empleos en EE.UU.

Lo propuso Obama en el presupuesto federal que será presentado hoy
El presidente Barack Obama respaldó un gasto adicional de US$ 100.000 millones para combatir el elevado desempleo, al tiempo que se preparaba para enviar al Congreso un nuevo presupuesto federal para el ejercicio 2010-2011 por unos 3,8 billones de dólares, según anunciaron ayer voceros de la Casa Blanca.

En líneas generales, ese plan de gastos proporcionará miles de millones de dólares más para sacar al país de la crisis económica, aumentará los impuestos a los ricos y congelará los gastos de muchos programas gubernamentales.

Al anunciar el tema, Robert Gibbs, portavoz de la Casa Blanca, dijo que el gobierno cree que "en alguna parte dentro del rango de los 100.000 millones de dólares'' se ubicaría la cantidad para una nueva medida que busca crear puestos de trabajo. El desempleo es la gran preocupación de los ciudadanos, según los sondeos.

Los nuevos valores están por debajo del proyecto de ley de presupuesto aprobado por la cámara de Representantes el último noviembre -que se acercaba a los US$ 174.000 millones-, pero por otro lado superan la propuesta que se manejó la semana pasada en el Senado, que llegaba a los 83.000 millones. El nuevo paquete de estímulo estaría integrado por un crédito fiscal a las empresas encaminado a alentar las contrataciones, un aumento en los gastos de infraestructura y la aplicación de dinero del fondo gubernamental de rescate financiero con el fin de que los bancos incrementen los préstamos a las empresas pequeñas en apuros.

Gibbs dijo que es importante que los demócratas y los republicanos dejen a un lado sus diferencias para aprobar un proyecto de ley que atiende el problema del desempleo, la principal preocupación del país en este momento, donde los guarismos oficiales llegan al 10% del total de trabajadores activos. "Creo que eso le mandaría una fuerte señal al pueblo estadounidense", dijo Gibbs en una presentación en la cadena CNN.

La creación de puestos de trabajo es un tema crucial en el presupuesto que Obama enviará al Congreso hoy, un documento diseñado -al igual que el discurso del mandatario sobre el Estado de la Unión del último martes ante el Parlamento- para reposicionar su joven presidencia después de que una prolongada disputa en torno a la reforma al sistema de salud dañó su imagen en las encuestas y contribuyó a una serie de derrotas electorales de los demócratas. Una de ellas, la de mayor calado, fue la pérdida a manos de los republicanos de la banca que durante 47 años mantuvo en el Senado por Massachusetts el extinto Edward Kennedy. El hecho generó una gran crisis entre los demócratas y los colocó en guardia ante las elecciones legislativas de noviembre.

El plan de gastos de Obama por 3.8 billones de dólares para el año fiscal de 2011 que comienza el 1 de octubre busca hacer coincidir las metas de sacar al país de una profunda recesión y hacer frente a un déficit presupuestario que el año pasado aumentó a un récord histórico de 1.4 billones de dólares.

Según las previsiones del gobierno, el déficit del presupuesto propuesto llegaría a los 1.6 billones de dólares en el corriente año fiscal, pero comenzaría a disminuir en el 2011 hasta por debajo de los 1.3 billones. Sin embargo, pese a todas esas previsiones, los extraordinarios rojos fiscales durante la próxima década equivaldrán en promedio a un 4,5 por ciento del tamaño total de la economía, un nivel que muchos economistas consideran que es peligrosamente alto si no resulta combatido desde ahora.

En conjunto, los astronómicos números del presupuesto -los déficits totalizarían sumados los US$ 8.5 billones en la década- están alimentando también la preocupación entre los votantes y los inversores extranjeros que han comprado una buena parte de la deuda del país y se preguntan ahora si su dinero futuro está asegurado.

Entre los instrumentos que preve la propuesta de Obama se incluye extender un popular recorte de impuestos por US$ 400 por individuo y US$ 800 por pareja para 2011. Deberían expirar este año.

El presupuesto también incluye pagos de US$ 250 a beneficiarios de la seguridad social para estimular sus finanzas en un año en que, debido a la baja inflación, no están recibiendo un estímulo asociado con el alza del costo de vida. El presidente también pretende que le aprueben un aumento de 25.000 millones de dólares en los fondos destinados a ayudar a Estados castigados por la recesión.

Para sostener sus propuestas, el presidente afroamericano ha argumentado que heredó un gobierno con un déficit fiscal récord de más de 1 billón de dólares y que había sido forzado aumentar el gasto para estabilizar el sistema financieron y combatir la peor recesión desde los años '30.

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