Las inversiones inmobiliarias tienden a frenarse en Pinamar

Operadores inmobiliarios coincidieron en que el auge de los emprendimientos registrados a partir de la devaluación se vio afectado en los últimos dos años por la crisis económica.
PINAMAR .- El mercado inmobiliario de Pinamar transita una nueva etapa en su desarrollo. El notable crecimiento que vivió, en base a millonarias inversiones, comenzó a desacelerarse con la globalización de la crisis económica y empezó a dar lugar a las especulaciones propias del sector.

Sin embargo, a pesar de los cambios y a contramano de la posibilidad de bajar el nivel de las propiedades, la exclusividad se mantiene como principal característica del lugar. Así lo analizaron tradicionales operadores del partido consultados por LA CAPITAL.

Silvia Melgarejo, de la empresa Constructora del Bosque, explicó: "Si bien hemos tenido mucho interés por Cariló y se han ido cerrando operaciones, las concreciones se han dado de forma más tranquila en los últimos dos años". Específicamente con relación a la compraventa de inmuebles, la empresaria indicó que los clientes "primero eligen su casa para venir con su familia y descansar y luego deciden alquilar uno o dos meses".

En referencia a los precios establecidos en la exclusiva localidad, desde la firma aseguraron que "una casa de 180 metros cubiertos con 3 dormitorios en un lote de 20 x 50 metros se cotiza a partir de 150 mil dólares y con mejores servicios y ubicación el valor puede ser un poco más".

En cuanto a las preferencias del inversor, Melgarejo explicó que la tendencia entre diseño propio y trabajos hechos se ha emparejado: "En los últimos años hubo mucha demanda de construcción pero ahora está repartido y se buscan también espacios propios".

Aquí las restricciones inciden directamente en el proyecto del inversor. De acuerdo a la legislación local (enmarcada en la ley de Paisaje Protegido) queda prohibido construir más de un 30 por ciento de lo que mide el terreno, al igual que disponer más de dos plantas en la zona unifamiliar, entre otros límites tendientes a no desvirtuar la esencia del bosque.

Por otra parte, Melgarejo resaltó que "Cariló mueve gente todos los fines de semana, cuenta con comercios abiertos durante todo el año y con la ventaja de disfrutar de la magia del bosque y del mar a sólo tres horas de Buenos Aires. Notamos que el interés nunca decae, todos los fines de semana viene mucha gente y el movimiento turístico es sostenido". En ese marco anunció que "esta temporada tendremos dos centros comerciales nuevos con servicios de peluquería, galletitería, fábrica de pastas, restaurante y bar. Serán locales que permanecerán abiertos todo el año en el Paseo Felicitas -de Castaño entre Boyero y Benteveo-, cuya inauguración será en diciembre, además del Paseo Los Tipales, que también llegará este año a la localidad".

En Pinamar

En Pinamar el crecimiento también cedió ante la crisis. "A través de internet se abrió el mercado y hubo una fuerte demanda de gente del cordón cerealero de Santa Fe, Córdoba y La Pampa, que con todo el conflicto del campo se frenó", opinó Dimas Rodal, titular de la inmobiliaria que lleva su nombre. Sin embargo, el martillero analizó: "En los últimos tres o cuatro años la demanda ha sido sostenida, tenemos muchos emprendimientos nuevos. Lo que pasa es que cuando hay inversores lo que hay que hacer es reunir a los operadores inmobiliarios para no saturar la demanda, que es lo que sucedió".

Asimismo, consideró que los departamentos son los más requeridos al efectuar una compra de inmuebles: "La propiedad horizontal tiene mayor demanda por distintas cuestiones, como la inseguridad. La gente se siente más segura dentro de un edificio y eso hace que las casas sean un poco más baratas porque son propiedades que están más expuestas a la calle". Los precios en las edificaciones varían de acuerdo a esa perspectiva. "El metro cuadrado promedio para un departamento nuevo es 1.200 dólares, uno usado baja a 1.000 dólares y una casa de 400 metros cuadrados llega a 700 ó 800 dólares".

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