Inversión pública, la cenicienta del presupuesto

La inversión pública fue un capítulo relegado en la provincia de Santa Fe en los últimos veinticinco años y no sólo por su magnitud sino por el carácter errático que adquirió la asignación del gasto entre los distintos departamentos del territorio santafesino, que fueron receptores de fondos sin una lógica que de cuenta de un estudio previo de sus necesidades más urgentes.
 Esa es la conclusión a la que llega un estudio elaborado por el Instituto de Estudios Económicos (IEE) de Fundación Libertad denominado "Infraestructura para el desarrollo, Santa Fe en el plano nacional", que repasa el grado de importancia quelas economías subnacionales (provincias) le asignan a la obra pública, a partir de un análisis de la inversión real directa (IRD) en cada distrito, es decir, los gastos vinculados con materiales y equipamiento, bienes preexistentes y construcciones dentro de la ejecución presupuestaria provincial.

   "A partir de los fondos atribuidos a esa partida y su participación en el total de gastos de las provincias, así como en términos del Producto Bruto Interno (PBI) se puede conocer la evolución y prioridad otorgada por las economías subnacionales a este fin", explican y al respecto concluyen que "la inversión medida en relación al gasto total en los últimos veinticinco años denota la escasa importancia que tuvo este rubro para los diferentes gobiernos provinciales".

   En ese período, la participación de la inversión pública en el gasto total fue en promedio del 9% y alcanzó su valor más alto en el año 1987, un comportamiento similar al promedio del conjunto de las provincias. Mientras que sólo en ocho años este ratio fue superior al 10%.

   De todos modos, el informe expresa que luego de 2002 se produce un "fuerte recupero" de la inversión que alcanzó en 2006 el segundo valor más alto de la serie. Así, si se comparan los datos del promedio de las provincias con Santa Fe, "ésta ostenta un guarismo inferior para toda la serie bajo análisis ya que el promedio de las provincias fue de 16,4%, 1,8 veces el ratio de Santa Fe", especifica.

   Estos números muestran en "forma contundente la menor importancia que Santa Fe atribuyó a la obra pública en su ejecución presupuestaria en relación al promedio provincial", precisa el estudio.

El gasto y el producto

   A la hora de hacer un análisis detallado de la asignación del gasto, el relevamiento de IEE compara la relación entre la inversión real directa (IRD) y el Producto Bruto Geográfico (PBG). En este aspecto, señala que "si bien la inversión en obra pública se movió al ritmo de la actividad económica, la correlación positiva es inferior a la observada para el consolidado de las provincias". En el primer caso fue de 0,56 y en el segundo de 0,78.

   "Esto implica que en el caso de Santa Fe las variaciones de la inversión son menos sensibles a las variaciones del PBG, tanto en momentos de auge como de retracción económica", apunta el estudio.

   De todos modos, este comportamiento adquirió nuevas características a partir de la crisis de 2001, tras la cual la IRD dentro del gasto público en Santa Fe se recuperó y creció, pasando del 6,3% en 2003 al 10,5% en 2007. Así, de los 794,7 millones de pesos invertidos ese año, el 79,1% lo ejecutaron organismos descentralizados (mayoritariamente las direcciones provinciales de Vialidad y Vivienda), el 20,8% la administración central y sólo el 0,1% las instituciones de seguridad social.

   De acuerdo a esa clasificación y en base a los datos de la cuenta de inversión de Santa Fe para 2007, el 92,2% de la obra pública de la provincia estuvo concentranda en cuatro organismos: la Dirección de Vialidad; la Dirección de Vivienda y Urbanismo; el Ministerio de Asuntos Hídricos y el Ministerio de Obras, Servicios Públicos y Vivienda.

Un mapa desigual

   Aunque los datos globales a nivel provincial permiten dimensionar la importancia que el Estado santafesino le atribuyó a la obra pública, el análisis de la asignación de la misma por regiones demuestra que la cartografía habla de que Santa Fe es una sola provincia, pero dentro de ella convivien muchas otras.

   Entre los años 2004 y 2006, los montos asignados a departamentos como San Justo, San Javier, Nueve de Julio y Garay, representaron apenas el 0,1% del total del gasto. En el otro extremo, los departamentos Rosario y La Capital fueron los mayores receptores de la inversión provincial en obra pública, absorbiendo entre los dos casi un cuarto del total.

   Por su parte, las categorías de mayor ponderación son vivienda (26,6%) y las obras que incluyen a más de un departamento (15,7%), aclara el estudio de Fundación Libertad.

   "Esto revela la escasa participación que recibieron algunos departamentos en este período", explican los técnicos del IEE, un equipo conformado por Salvador Di Stéfano, Diego Marcos, Agustina Leonardi, Fernando Staffieri y Adriano Mandolesi.

   Si se analiza la inversión per cápita en cada departamento se puede comprobar el "carácter errático" de la inversión, al mostrar valores disímiles para cada uno de los años en cada departamento.

   Ponen como ejemplo el caso de Caseros, que percibió sólo 2,1 pesos per cápita en 2004 y 157,1 pesos en 2006, mientras que la situación de Belgrano fue la opuesta, ya que pasó de percibir en 2006 sólo el 3% de lo recibido dos años antes.

El estudio aclara que si bien algunas oscilaciones en los desembolsos pueden responder al desarrollo propio de un determinado proyecto de inversión, "se percibe claramente que no existe un patrón de comportamiento en la asignación de los fondos dirigidos a obras de infraestructura y difícilmente este comportamiento irregular puede explicarse por eso", señalan.

Frente a esto, "cabe cuestionarse sobre el grado de institucionalidad que impera en las decisiones de inversión en obra pública y los criterios utilizados por los hacedores de política económica a la hora de asignar los fondos", cuestionan.

   La explicación al "comportamiento asimétrico e irregular" en la asignación de fondos lo aribuyen a la "falta de un estudio previo sobre las necesidades de cada distrito, el impacto de la obra sobre la competitividad de la región, sus ventajas y desventajas, así como su alcance en el corto y largo plazo".

Una mirada por regiones

   Otro parámetro que tomó el estudio para analizar la asignación del gasto en obra pública fue dividir en tres regiones al territorio provincial: norte, centro y sur, previa caracterización de sus aptitudes productivas, su densidad de población, el nivel de vida de sus habitantes y el acceso a determinados bienes y servicios.

   Saldadas estas cuestiones, el relevamiento concluye que "en el período 2004/2006, en todos los años la menor participación correspondió a la región norte, mientras que la zona centro se adjudicó, en promedio, más de la mitad de las obras públicas".

   Por otra parte, "en segundo lugar, la región más favorecida fue la del sur, que tuvo una participación media que más que triplicó a la del norte", dijo.

   De todos modos, aunque el norte fue la más relegada en los montos totales, "obtiene una invesión per cápita que es casi un 40% superior a la del sur", aclara.

   A su vez, en valores por individuo, la zona centro de la provincia exhibe los indicadores más elevados.

   Esto muestra dos caras. Por un lado, "la fuerte desigualdad existente en la asignación de la obra pública en términos regionales y per cápita y, por otro, la falta de criterios para asignar la inversión gubernamental", precisa el informe.

   Si la historia muestra una realidad poco feliz para la IRD, los números del presente no son los más alentadores. Según el estudio, la clasificación económica del gasto para este año indica que el 85,6% son corrientes (de consumo), mientras que el resto se destina a erogaciones de capital, con lo cual, el primer componente supera en seis veces al segundo.

   Además, los egresos de capital perdieron levemente participación en el monto presupuestado ya que para 2008 representaban el 15%.

Una porción acotada

   Por su parte, la IRD equivale aproximadamente al 10% del gasto total estimado, un valor que se encuentra apenas por debajo de la participación correspondiente a la del año 2008.

   El relevamiento del IEE aclara que la partida "gasto de capital" incluye además de la IRD otras erogaciones financieras, que corresponden cerca del 75% de la primera.

   En concreto, de los 2.794,9 millones de pesos asignados al territorio provincial en materia de erogaciones de capital, el 22,6% corresponde a gasto de carácter interdepartamental y luego se ubican las inversiones dirigidas a los departamentos La Capital y Rosario.

   De este modo, la distribución de los gastos de capital presenta resultados similares a los observados en el promedio para el trienio 2004-2006, dado que la mayor parte de la obra está destinada a los departamentos del centro y sur (46% y 43%) mientras que al norte se le atribuyen el 11% del total.

   Por otra parte, si se analiza el gasto de capital por habitante se obtiene que la provincia planeaba para este año un gasto de capital de 857,4 pesos por cada uno de ellos . "Aquí se vuelven a evidenciar las significativas diferencias entre distritos", explica el informe.

   En el departamento La Capital el gasto de capital por habitante es 4,5 veces al monto por individuo atribuido a San Martín y para Rosario, la inversión será de 393,1 pesos por habitante, un guarismo que prácticamente representa la midad del promedio de los departamentos.

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