Una inversión de 9 millones para cambiarle la cara al microcentro

Fideicomiso Dil Lavoro es el responsable de la decisión de adquirir el viejo edificio Banco de Italia y Río de la Plata, construido en 1900 en la tradicional esquina de Buenos Aires y Urquiza. El proyecto de un centro comercial con estilo postmoderno que protege el patrimonio urbano y aspira a convertirse en un hito con marcas nacionales que no tiene la ciudad. También tendrá oficinas en el primer piso.
En la Italia renacentista los comerciantes se nucleaban en un espacio público especial donde reinaban las glorietas y bajo su sombra se construía un mercado pletórico de trovadores, mercachifles y quincalleros. A este lugar le llamaron la recova, y con este nombre superó el umbral del siglo XXI.

En esto pensó, seguramente, el equipo del Ing. Sergio Gastiazoro cuando decidió nominar al nuevo paseo comercial que reconvierte el emblemático edificio de calle Buenos Aires y Urquiza, donde alguna vez capitales de la península europea coronaron el proceso inmigratorio para fundar allí el Banco Italia y Río de La Plata.

El microcentro de Paraná reconoció a diario la actividad financiera de la Banca del Lavoro, que la había adquirido en 1988 como parte del grupo económico. Se trataba de un edificio silencioso, de poco flujo de personas pero de imponente imagen, que por imperio de la concentración económica quedó a la deriva cuando el banco de origen asiático-inglés HBSC compró a la entidad italiana y decidió trasladar su operatoria al moderno y funcional edificio que ya poseía en la ciudad.

Demasiado edificio para un banco, demasiado dinero para restaurarlo.

La consecuencia lógica fue la venta, y los dueños pensaron que lo mejor sería conversar de esto con el Ing. Gastiazoro, cliente de la entidad.

La oportunidad encontró un momento adecuado y a una persona justa, ya que, según lo que cuenta el mismo profesional, se encontraba en un proceso de integración de un grupo inversor con empresarios y profesionales locales para el desarrollo de fideicomisos inmobiliarios. El precio no parecía demasiado caro: 800 mil dólares por una propiedad distintiva, con inmejorable ubicación casi no requirió regateo. Y aunque la inversión final era importante -1,5 millones de dólares más- bien valía el intento comercial.

"Es un grupo de inversores que venía invirtiendo en forma aislada y decidimos invitarlos a unirnos para hacer inversiones más importantes bajo la figura de fideicomisos. Esta es la primera obra, pero la idea es continuar con este esquema aprovechando que los precios se estabilizan y la economía vuelve a crecer. Más aún, la idea es agrandar este grupo para encarar obras importantes", relata Gastiazoro.

OBRA. Los trabajos comenzaron inmediatamente de producida la compra, allá por mayo de 2008.

Como el edificio está declarado Patrimonio Urubano, el frente no sufrirá casi modificaciones. En rigor, la estructura general no se verá abiertamente alterada, sino que, más bien y aprovechando una palabra de su idioma de origen, será aggionarda.

"El concepto arquitectónico aspira a mantener lo que está. El estilo es más bien modernista, de fines del siglo pasado, tratando de poner en valor la esquina que es un hito para todo Paraná, al tiempo que el edificio jugará entre lo antiguo y lo existente, haciendo de acordeón entre lo nuevo y lo viejo. Una idea postmodernista", dicen en el equipo de constructores.

Habrá nueve locales comerciales que mirarán al frente de calle Urquiza y al espacio para el paseo, y aprovechando que el techo era de seis metros los espacios tendrán dos pisos.

Todos los locales estarán en planta baja y estará todo vidriado. En la planta superior, donde alguna vez vivió el gerente del viejo banco y luego funcionó el Centro de Estudios Superiores de Entre Ríos, se construirán las oficinas, aunque todavía no se sabe bien el número y por estos días se lo define en el estudio de los ingenieros y arquitectos. Esta planta tiene una altura de 5.50 y tendrá también una subdivisión.

El espacio tendrá doble ascensor y escaleras y por las noches estará cerrado por cuestiones de seguridad. En este contexto, ya se mantienen conversaciones con grandes marcas nacionales para generar un sistema de franquicias dentro del paseo comercial. De lo que no se habla aún es del precio de los locales y las oficinas, ya que están esperando contar con el número final de unidades en la planta alta y poder definir el costo de cada unidad.

"En origen tenía 1.110 metros cuadrados y ahora lo llevamos con los agregados a 1.500 metros cuadrados. Podríamos haberlo llevado a más, pero con el sentido de la preservación preferimos llegar hasta ahí. Y no tocar nada de la estructura. Sólo hacemos una modificación mínima de las ventanas para llevarlas hacia el piso", describen".

Estiman que para agosto del próximo año estará concluido, y Gastiazoro entiende que se han respetado los aspectos vitales de la conservación –y aquí hace mención a la Comuna por no haber puesto trabas y acompañar el proceso- , y que el edificio tenía un alto nivel de deterioro interno cuando comenzó la obra.

No habrá rampas de acceso ni barreras arquitectónicas, precisan, para adelantar que esto recién comienza. "La idea es seguir en este tipo de proyectos. La intención es que con los proyectos que tenemos en carpeta comencemos todos a cambiar el estilo de la ciudad. Nosotros queremos invertir aquí y hacer la apuesta en Paraná", profetizan.

Con el viento de cola, en un puñado de meses La Recova habrá modificado el rostro del microcentro, y es probable que traccione a nuevas inversiones.

Si esto es así, sólo cabe una palabra: enhorabuena.

Un largo camino

El edificio fue inaugurado en 1900 y allí funcionó el Banco de Italia y Río de La Plata. Fue un edificio emblema de la ciudad, y su centralidad lo hizo insoslayable. En el año 1956 se modifica completamente, con obras que mejoraron la funcionalidad de la entidad. En el año 1988 lo adquiere La Banca del Lavoro, parte del mismo grupo y funcionó hasta que fue adquirido por el HSBC, que adquiere la entidad y decide venderlo. En la planta alta vivió el gerente del banco en las sucesivas gestiones, y luego ese espacio fue alquilado al Centro de Estudios Superiores de Entre Ríos. Desde comienzos de la década está deshabitado, y como todos los edificios de la zona tienen métodos para erradicar las palomas, el lugar se convirtió en un hábitat ideal para estas aves que se reprodujeron deteriorando el lugar. El edificio posee un terreno sobre mensura de 494.50 metros cuadrados. La actual superficie cubierta es de 1.044 metros cuadrados y la superficie cubierta proyectada es de 1.520.00 m2. Los locales que se construyen tendrán entre 24 y 40 metros cuadrados. Cuando se le pregunta a los ingenieros si el estudio de mercado abre una posibilidad para este tipo de paseos responden con seguridad: "Totalmente". También dicen que es posible que exista un bar, pero que eso depende de quienes adquieran los locales.

Declaración de principios

El estudio de ingeniería de Sergio Gastiazoro tiene una definición de lo que será el edificio y que actúa como una declaración de principios: "El proyecto se desarrolla bajo la prioridad de conservar y revalorizar las características arquitectónicas del edificio, hito patrimonial de la ciudad, interviniendo en el espacio interior para acondicionarlo a los nuevos usos previstos, respetando sus líneas directrices y manteniendo básicamente inalterable sus fachadas y volúmenes existentes. Se proyectaron locales comerciales en planta baja, retirados de la línea de edificación, conformando un nuevo espacio, La Recova, que actúa de nexo entre el exterior y el interior, entre lo existente y lo nuevo y a su vez permite una mínima intervención en la fachada, solamente recortando los antepechos de las ventanas para permitir el acceso al paseo público y a su ves le da frente y vidriera a los comercios, conformando este nuevo paseo semicubierto. Los locales cuentan con un entrepiso, donde se ubican las zonas de servicio (baños, kichenette, depósitos), que también permite generar una doble altura en la recova, acentuando la importancia de la fachada con vista interior y exterior. El primer y segundo piso se destina a oficinas y/o departamentos, manteniendo las mamposterías rectoras del proyecto original, soportes de la estructura del mismo, consiguiendo generar espacios amplios, flexibles, luminosos y bien ventilados, que se adapten para diversos modos de uso. La fachada sólo es intervenida para generar el ingreso a este nuevo espacio de transición, llevando hasta el nivel de piso interior los vanos hoy existentes sobre calle Urquiza, y cambiando las aberturas ya obsoletas de planta alta por nuevos paños vidriados, respetando las líneas rectoras, logrando que la propuesta se integre con las características arquitectónicas predominantes del edificio existente".

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