Una inversión millonaria en Rodríguez Peña

La nave principal pasará de tener 230 a 350 metros de largo. Las obras empezarán en 2009 para hacer frente a la mayor demanda. Requerirán de 100 profesionales.
Para acelerar sus proyectos de generación hidroeléctrica internacionales más importantes y algunos locales en danza, y atender así la demanda creciente de energía en el país y el mundo, Impsa proyecta ampliar su planta de carril Rodríguez Peña a partir de 2009.

La inversión, por todo concepto, incluida la incorporación de equipamiento y la expansión edilicia, se estima en U$S 90 millones.

Actualmente, la nave principal del establecimiento ubicado en la Zona Industrial tiene una extensión de 230 metros, pero terminará alargándose otros 120 en sentido sur. Los plazos se definirán conforme se adelante la ejecución de sus contratos, lo que por lógica está atado a un aumento previsto en el requerimiento de sus clientes.

Es por ello que ya se decidió la compra de un nuevo centro de mecanizado, un torno horizontal y una serie de alesadoras importadas de Italia que llegarán a Mendoza en los próximos meses.

Todo responde al plan de negocios 2009, y es parte de un programa de inversiones por u$s 200 millones en tres años que incluye a algunas de sus plantas de fabricación en el extranjero, como la de Recife (Brasil) y Malasia.

En particular, desde la compañía confían en que el proyecto de la central de Tocoma, en Venezuela, uno de los de mayor magnitud en inversión (U$S 500 millones) y potencia instalada (10 turbinas Kaplan de 220 MW), se ponga en marcha con anticipación a los ocho años pautados.

"Pueden tambalear las economías de algunos países, pero la energía sigue siendo más que nunca un bien escaso", señaló el vicepresidente de Impsa, Rubén Valenti, y puso como ejemplo a Colombia "que necesita mucha".

De acuerdo a Valenti, a futuro la compañía necesitará incorporar al menos 100 profesionales para reforzar su área de ingeniería y desarrollos tecnológicos, aunque evitaron precisar aún el número de operarios y técnicos en que se engrosará la nómina de personal.

Dentro del país, en el mediano plazo otras dos apuestas motorizan los planes de expansión: las represas de Cóndor Cliff y La Barrancosa, en Santa Cruz, y la renovación de la central de Embalse Río III.

Para el complejo hidroeléctrico sobre el río Santa Cruz, que generará más de 5.000 gigavatios al año, Impsa participa en UTE con Corporación América (de Eduardo Eurnekián, también impulsor del Trasandino) y el grupo brasileño Camargo-Correa. Uno de sus rivales directos es otra UTE, la que integra Cartellone junto a Electroingeniería S.A e Iecsa.

Los sobres con las ofertas económicas se abrieron la semana pasada y están bajo análisis.

Sin embargo, durante una presentación realizada en la sede de la firma, Enrique Pescarmona subrayó su expectativa de sumar más contratos en el país. "Actualmente tenemos más de 6.000 megavatios en todo el mundo, y en Argentina sólo cuatro proyectos. Nos encantaría tener más, pero ya se va a dar...", expuso.

Impsa también está en carrera para quedarse con los desarrollos de las centrales de Corpus, en Misiones, y Chihuidos II.

Ayer, en una iniciativa inédita, la planta principal de industrias Pescarmona en Mendoza abrió sus puertas para mostrar la actividad cotidiana detrás de sus negocios actuales, y en especial la construcción de los componentes para las prioridades presentes en el extranjero: Porce III, una central "llave en mano" de U$S 57 millones en el departamento de Antioquía, a 147 kilómetros de la capital Medellín, y Bakún, en Indonesia.

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