La inversión en educación puede ayudar a reducir el desempleo

Daniel Campi destacó que hubo crecimiento económico sin expansión del empleo.
En las últimas décadas del siglo XIX, tanto la Argentina como nuestra provincia, iniciaron procesos de gran crecimiento económico. Una de las características centrales de esa fase fue una formidable demanda de trabajadores.

"La inmigración de masas, que modificó en tantos aspectos la realidad sociocultural argentina, fue una de las manifestaciones de la prosperidad pampeana. Del mismo modo, la transformación de Tucumán en un "imán de mano de obra" a escala regional fue el resultado de la expansión de la economía azucarera", afirmó Daniel Campi, doctor en historia y secretario de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de Tucumán.

Reactivación de la actividad

Según el académico, si bien se trataba de economías con fuertes oscilaciones estacionales, demandaban trabajo intensivo, especialmente en el caso tucumano en los meses de zafra. "Los problemas de desempleo existían y eran más dramáticos, obviamente, en épocas de crisis. Pero la recuperación de la actividad económica implicaba una casi instantánea reactivación del mercado laboral del país", señaló.

Un cambio sustancial implicó la llegada de la década de 1990, instituyéndose en la contracara de aquella Argentina exultante de cien años atrás.

"La ficción de una pujante economía que resultaría del desguace del Estado, las privatizaciones de los servicios públicos, la apertura económica y el imperio sin restricciones de la libertad de mercado fue desmentida con la dura realidad de la recesión e índices inéditos de desocupación y subocupación, que -sumados- sobrepasaron con holgura el 40% de la población económicamente activa", detalló el historiador.

Un nuevo escenario

La recuperación económica que sobrevino tras la debacle del 2001-2002, pese a la notoria disminución de los índices, para el especialista, no logró reducir la desocupación ni la pobreza consecuente a niveles medianamente razonables.

"Una de las características del nuevo escenario económico es que es posible crecer sostenidamente sin una expansión significativa del empleo, por lo menos, en lo que concierne a los sectores de la economía tradicionalmente más demandantes de trabajo, lo que agudiza la inequidad social y amplía la brecha entre ricos y pobres", indicó. Otra constatación que deja este nuevo cuadro, según Campi, es la impotencia de las políticas públicas para enfrentar con soluciones de fondo el problema. "De esto no debe deducirse que debemos resignarnos a convivir con altos índices de desocupación; ni que el Estado deba desentenderse del drama de los miles de compatriotas que fueron expulsados o todavía no pueden ingresar al mercado de trabajo", advirtió.

De acuerdo con el especialista, resolver esta problemática es uno de los grandes desafíos del futuro inmediato argentino. "Hay que contemplar que no hay soluciones mágicas dadas la alta complejidad y las múltiples aristas del problema", agregó el experto.

Campi postula a la educación como una de las herramientas claves para combatir la desocupación y fomentar el crecimiento económico. "Una fuerte inversión en todos los niveles educativos y en ciencia y tecnología son ingredientes sin los que ninguna política que se proponga promover el crecimiento económico y reducir fuertemente el desempleo puede tener, al menos, elementales posibilidades de éxito", sentenció.

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