La invasión de mosquitos se instaló en la Región.

Los padecen los vecinos que viven cerca de arroyos y de espacios verdes.
"Ochlerotatus albifasciatus"; "Psorophora cyanescens"; "Culex pipiens"; Aedes aegypti". Nombres complicados, para enemigos de lo más comunes: los mosquitos, que después de las lluvias que se registraron a fines de la semana pasada invadieron gran parte de la Ciudad. En los barrios de la periferia -especialmente los ubicados junto a cursos de agua- y los sectores del casco urbano aledaños a espacios verdes, el ataque de los insectos disparó ayer numerosos pedidos de "fumigaciones urgentes".

"Nos sentimos acorralados" señaló ayer José Jorge, de 515 entre 7 y 8; "apenas salimos de casa, se viene encima un enjambre de mosquitos. Parecía que con la falta de lluvias por lo menos íbamos a zafar de esto, pero aparecieron con todo. Para todos los que vivimos cerca del arroyo El Gato, es una tortura".

Clic para ampliarNo sólo en Ringuelet se escucharon expresiones de preocupación. También en la zona Norte -Gonnet, City Bell y Villa Elisa-, Altos de San Lorenzo, Villa Elvira, Las Quintas y La Granja, además de los parques Vucetich y Saavedra, y el Bosque. La escasez de precipitaciones periódicas hace que arroyos como el Maldonado, Gato, Carnaval, Martín y Rodríguez, y lagos artificiales como los del Bosque y el parque Saavedra se conviertan en virtuales reservorios de agua estancada. Y allí, las altas temperaturas hacen su trabajo para liberar nuevas camadas de mosquitos.

La "invasión" más reciente tuvo lugar a inicios de diciembre pasado; entonces el área de Saneamiento del ministerio de Salud salió a fumigar pastizales en el partido de Ensenada, con el tóxico conocido como permetrina, para erradicar mosquitos adultos, especialmente los que pueden ser vectores de enfermedades -aedes aegypti, culex pipiens-. Los "albifasciatus", si bien resultan los más molestos, no transmiten dengue, fiebre amarilla ni encefalitis.

CONDICIONES

Para que se dé un eclosión masiva de larvas -como pasó en abril, julio y diciembre pasados-, deben darse la recurrencia de temperaturas cercanas a los 20 grados -sin descender de los 15- y la reiteración de jornadas con alta humedad. Charcos y cursos de agua son los reservorios de los dípteros. Por eso, cada fin de año se aplica -avión mediante, si el gobierno bonaerense decide liberar los fondos para alquilarlo- un larvicida que funciona como cebo en puntos sensibles como las riberas de Berisso, Ensenada, Berazategui, Quilmes y Avellaneda.

En la franja de bañados entre la Autopista Ricardo Balbín que une La Plata con Buenos Aires, y la costa del Río de La Plata se cría la mayor parte de los mosquitos que pican a los habitantes de la Región. Para que nazcan los insectos, se precisa en la dirección de Saneamiento bonaerense, "hace falta que en las ondulaciones de los terrenos se acumule un mínimo de 5 milímetros de agua, por lo menos durante una semana".

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