Inundaciones y sequías, dos caras de un problema que afecta a Corrientes

Las escasas lluvias y las elevadas temperaturas agotaron recursos hídricos de pobladores rurales de toda la geografía provincial. Este fenómeno afectó hasta un 40 por ciento la pastura de los campos y a diario provoca la muerte de animales, tanto rurales como silvestres. En tanto, el río Paraná sigue estacionario pero estiman que los niveles serán elevados hasta marzo.
La situación por el fenómeno del agua se tornó desesperante y mientras que cientos de familias continúan autoevacuadas por la creciente del río Paraná, en el interior de la provincia el problema de la sequía castiga violentamente a miles de pobladores rurales que esperan el milagro de la lluvia, para llenar pozos, lagunas y arroyos, algunos ya secos. Como si fuera poco, al calor agobiante y las escasas lluvias de los últimos meses se sumaron los incendios forestales, agravando aún más las extremas condiciones que viven las familias agrarias. El drama del agua no da tregua.

Las magníficas postales de lagunas y arroyos decorados con el verde paisaje litoraleño -sobre la Ruta Nº 12- desde hace un par de años se marchitaron a causa de la profunda sequía exhibiendo ahora tristes imágenes de charcos de barros y animales estancados. "Es un problema que venimos sufriendo desde hace unos años, las pocas lluvias y los calores evaporaron los pozos de agua y los animales no tienen suficiente pastaje y muchos mueren, es desesperante nuestra situación", explicó a este medio José Rodríguez (65), pequeño productor y residente del paraje Ingenio Primer Correntino ubicado en el departamento de Santa Ana a unos 10 kilómetros de la Capital correntina.

De acuerdo a las declaraciones de varios productores de la zona, los "espejos de agua" se secaron por completo y las napas más cercanas también. Como si esto fuera poco, son contados con los dedos los que poseen medios suficientes para poder obtener el agua de bombeo y quienes pueden sufren la crisis energética que afecta la provincia. "Hay familias que no tienen agua y toman del arroyo, por suerte algunos vecinos que tienen bombeo les dan una mano", expresó el campesino. Por último, Rodríguez explicó que en lagunas cercanas, donde había una cota de 3 metros de profundidad, ahora sólo quedan "gotas de agua".

En tanto desde Defensa Civil informaron que si no se registran precipitaciones importantes en las próximas semanas, la situación en el interior "va a ser aún más desesperante". "En algunos departamentos y parajes rurales estamos esperando la llegada de tanques de agua para asistir a cientos de familias, pero necesitamos la colaboración de las municipalidades correspondientes para realizar esta tarea", explicaron fuentes del organismo. Sumado a esto, se registraron innumerables pérdidas a causa del exiguo pasto en los campos, producto de las insuficientes lluvias que se registraron durante 2009. Un ejemplo de ello fueron los bajos índices de precipitaciones de los últimos meses que, según el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), en septiembre fue de 23,7 mm y en octubre de 52,2 mm.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) de Mercedes expresó en un informe que la producción de pasto está muy relacionada con las precipitaciones de los meses de verano (diciembre, enero y febrero).

En comparación, en la década del 90 se registraron mayores precipitaciones estivales, lo que motivó altas producciones de pasto, pero en los últimos 5 años los registros pluviométricos estuvieron muy por debajo de la media, situación que afectó considerablemente la producción de pasto y el mantenimiento hídrico de los arroyos y lagunas. "La producción anual de pasto fue un 48% menor al promedio histórico de 20 años", expresa el informe realizado por el equipo de especialistas de Producción Vegetal del INTA Mercedes.

Incendios forestales

Las altas temperaturas, además de evaporar las fuentes naturales de agua, favorecen en tiempos de sequía a los incendios forestales, riesgo constante que amenaza principalmente a los pequeños productores. "La situación es muy grave por la sequía", manifestaron desde el Cuerpo de Bomberos de Paso de la Patria, quienes trabajaron el domingo durante varias horas para extinguir un incendio en la zona de "EL Boquerón", un kilómetro antes del acceso a la villa turística.

"El fuego afectó unas 15 hectáreas y llegó hasta un vivero cercano sin provocar daños en el inmueble", informaron desde la institución. Desde Defensa Civil dijeron que en varias localidades del interior se registra un promedio de 4 a 5 salidas diarias a causa de incendios forestales. "Generalmente esta situación es más frecuente en verano, pero por la sequía este año se adelantó el período de incendios", explicaron desde el organismo provincial.

Sergio Zajarevich: "Las especies silvestres buscan los lugares seguros"

El fenómeno hídrico conocido como "El Niño" por la creciente y "La Niña" en cuento a la sequía provocó que las especies silvestres cambiaran de hábitad escapando de la amenaza de la naturaleza. Para el director de Recursos Naturales de Corrientes, Sergio Zajarevich, este comportamiento es habitual, sin embargo el mayor peligro para los animales es el hombre.

"No es habitual encontrar especies silvestres en peligro a causa de la sequía o la creciente; la mayor amenaza es el hombre, las especies buscan lugares más seguros pero terminan siendo víctimas de la caza o del tránsito de las rutas", dijo el funcionario. En cuanto a las lagunas y arroyos secos, expresó que no prestan dificultad alguna para la fauna regional. "La sequía es un problema pero no causa mayores daños, salvo algún que otro animal como un yacaré o un ciervo empantanado, pero son casos aislados", explicó Zajarevich.

En tanto, pobladores rurales manifestaron que de un tiempo a esta parte es habitual ver animales rondando cerca de los ranchos. "Se ven muchos animales que están a la vera de las rutas y caminos o están contenidos en los alambrados, porque a falta de alimentos en los campos van a comer a las banquinas donde -por ahora- queda un poco de comida", expresaron.

ENFERMEDADES: Familias ribereñas piden asistencia sanitaria

El río Paraná continúa bajando y según expresaron desde Prefectura Naval de Corrientes, las expectativas son buenas para los próximos días; sin embargo la situación sigue siendo difícil para cientos de familias de autoevacuados perjudicados por la creciente. Los residentes aguardan la asistencia de mercaderías, chapas de cartón y colchones; no obstante su mayor temor sigue siendo la aparición de enfermedades y aguardan la asistencia sanitaria por parte del Ministerio de Salud.

"Todavía nadie habló con nosotros, sólo tuvimos hoy (por ayer) una reunión con autoridades de Acción Social de la provincia por la entrega de mercaderías", manifestó a "época" Silvia Ramírez, referente del movimiento Barrios de Pie. De la reunión participaron 37 familias de autoevaluados del Sur de la ciudad.

En este contexto, Ramírez reiteró su preocupación por la aparición de enfermedades como el dengue, cólicos, erupciones en la piel o leptospirosis, entre otras. "Lo que pedimos es la presencia de especialistas en el tema, que nos ayuden a prevenir estas enfermedades, más aún teniendo en cuenta que la mayoría de los chicos tiene cuadros de desnutrición y son los más vulnerables a estas enfermedades", dijo la mujer.

A su vez, los referentes de los barrios Sur solicitaron al organismo que proporcione centros de asistencia para evacuados, teniendo en cuenta que existen probabilidades de que el río Paraná tenga nuevos picos de crecientes para fin de año. En este caso informaron que hay propuestas para instalar, ante futuras crecientes, nuevos centros en las escuelas Nº850 y Nº402. "Pedimos que los centros sean las escuelas Nº291 del barrio Santa Marta y Nº299 de Villa Dolores por la cercanías y nos dijeron que nos iban a contestar en los próximos días", dijo la mujer. Por ahora resta esperar que el río siga respondiendo para que las familias vuelvan a la normalidad.

VICTIMA DE LA NATURALEZA : "La última lluvia no alcanzó ni para mojar el polvo"

Refugiada del calor bajo la extensa sombra de un paraíso, doña Porciana Centurión (79) observa desde una vieja silleta de tela el resplandeciente paisaje siestero del agotado arroyo ubicado detrás de su hogar. "Hace muchos años que no veo esto, antes cuando llovía mucho el agua llegaba hasta mi pared pero ahora queda sólo barro", contó la longeva mujer a este medio.

La imagen es preocupante. Una inmensa aureola de tierra rodea uno de los tantos arroyos ubicados en el paraje rural conocido como Catalán Cue, a la vera de la Ruta Nacional 12 en el kilómetro 1054, donde unas pocas aves acuáticas se congregan en los pocos charcos que quedan para buscar alimentos. "Acá había todo tipo de animal, yacaré, carpincho y se pescaba, ahora nada queda", contó doña Porciana (sí, así se llama) quien vive con dos de sus cuatro hijos y algunos nietos.

Para ella, la situación es muy difícil porque tiene algunos animales que cada tanto terminan empantanados en el barro. "Tengo vacas, siempre quedan en el charco y cuesta mucho sacarlas, por eso tratamos de que no vayan para esos lugares", comentó la mujer. Además explicó que la poca lluvia en la zona no alcanza y esperan que una tormenta cambie la insostenible sequía que los perjudica.

"La última lluvia no alcanzó ni a mijar el polvo, necesitamos mucho agua", dijo y agregó: "Estoy rezando a mis santitos para que llueva mucho, a San Antonio le rezo para que aparezca el agua porque es el patrono de las cosas perdidas", dedujo con mucha esperanza doña Porciana.

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