La inundación no paga peaje

La empresa concesionaria desvió el curso del arroyo Forletti para construir más cabinas de peaje. Ahora, cada vez que llueve mucho, la zona se inunda. El día que un barrio quedó convertido en una laguna.
-¡Gustavo, despertate! ¡Despertate, Gustavo!, le gritaba, desesperada, Liliana a su marido profundamente dormido. Desconcertado, Gustavo se despertó como pudo. A tientas, buscó las ojotas que había dejado al pie de la cama. Pero nada. No estaban. En su lugar, sus pies encontraron otra cosa. Muy distinta, por cierto: agua fría. Gustavo pensó que seguía soñando. Pero no. Abrió los ojos y se topó con la mismísima realidad: sus pies estaban sumergidos en medio del agua que cubría todo el piso de su habitación. Las ojotas navegaban sin rumbo fijo, en medio de la corriente que iba y venía de un lugar a otro de la casa. Y que destruyó la heladera, una computadora y varios muebles.

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La de Gustavo y Liliana, que viven en Cura Brochero 1740, es solo una de las tantas historias de casas y comercios del barrio El Pilar que esa mañana del jueves 28 de febrero de 2008 amanecieron bajo el agua. Aún hoy, todos los vecinos recuerdan la imagen surrealista de los sillones de una mueblería de Thorne y colectora que recorrían el barrio arrastrados por el agua.

Es cierto que había llovido mucho. Pero esa es sólo una de las causas de lo que sucedió. La otra fue obra del hombre; no de la naturaleza. Más precisamente de la empresa Concesionario del Oeste SA, licenciataria de la Autopista del Oeste, que para construir más cabinas de peaje cerró sin permiso uno de los caños por los que circula el arroyo Forletti.

El arroyo Forletti, que nace en el centro de Ituzaingó y desemboca en el río Reconquista, pasa –a través de cinco caños, dos 900 milímetros y tres de 700- justo por debajo de la línea de cabinas que tiene la autopista.

Cuando a comienzos de 2007, la empresa decidió ensanchar la vía central para abrir una calle y construir cuatro cabinas de peaje más, desvió el curso de uno de los caños de 900 milímetros hacia el arroyo Soto, que pasa a dos cuadras.

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"El tema es que el Soto ya estaba sobrecargado, con lo cual era seguro que ante una lluvia intensa la zona se iba a inundar", explica a 24CON Adriana Córdoba, de la ONG Centro Oeste de Estudios Políticos y Socioambientales (COEPSA).

El problema, que aún subsiste y puede provocar una nueva inundación ante una lluvia como la del 28 de febrero de 2008, fue detectado en plena obra por las autoridades municipales, que, luego de hacer un estudio supervisado por el Colegio de Ingenieros, radicaron la denuncia ante el ministerio de Obras Públicas bonaerense.

"Nos dijeron que la obra no estaba autorizada, de modo que lo que estaban haciendo era clandestino", explica Alfredo Almeida, secretario de gobierno de la municipalidad de Ituzaingó. "La empresa sostenía que no había peligro, porque hacía sus cálculos en base a una cuenca de 16 hectáreas. Pero la cuenca del Forletti tiene 56", agregó Almeida.

Sin embargo, la obra siguió adelante. Incluso poco después la empresa recibió la autorización de Obras Públicas. El Municipio insistió con que había riesgo de inundación. Y el tiempo le dio la razón. Por eso ahora inició una demanda penal contra la empresa concesionaria. Los vecinos, mientras tanto, ruegan que no vuelva a llover.

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