La inundación destruyó los terraplenes ilegales en las islas de Victoria

La empresa chileno-holandesa Berna Agri había levantado polémicos terraplenes de siete metros de altura. El agua los desbordó y ahora los sembrados quedaron dentro de una gran olla de casi 10.000 hectáreas.
Representantes de la delegación local del Puerto de Fiscalización viajaron hasta la isla conocida " de los holandeses" en la denominada Isla Irupé ubicada entre los arroyos Esteves, San Lorenzo y Los Laureles, para comprobar en el marco de la actual creciente el estado del terraplén construido por la empresa Bema Agri de capitales chileno holadeses y que ha sido motivo de protestas, acusaciones cruzadas y una causa judicial.

Gustavo Spadillero, titular de la repartición, quien inspeccionó la zona con el licenciado Gustavo Andino, señaló a Paralelo 32 que la empresa invirtió una cifra millonaria en construir un terraplén de 7 metros de altura rodeando totalmente unas diez mil hectáreas, para sembrarlas con soja, pero el agua se coló por tres puntos del terraplen y la cosecha se perdió.

"La isla está surcada por tres arroyos (San Lorenzo viejo; El Colgado; Irupé) y la empresa tapió toda la isla, inclusive las salidas de esos arroyos, que quedaron endicados para que ante una creciente el nivel del río no ingresara por ellos. Lo que no tuvieron en cuenta fue el comportamiento de esos arroyos ante grandes lluvias. Pocas semanas atrás sobre la isla cayeron 130 milímetros en un solo día, los tres arroyos crecieron, se desbordaron, inundaron y derrumbaron el terraplén en varios tramos "desde adentro hacia fuera".

En el lado externo del terraplén, a los ríos Pavón y Paranacito les faltaba en algunas partes sólo un metro para llegar a la altura máxima del mismo, pero el interior se convirtió en una olla.

Según el sobrevuelo y el relato de Spadillero, en algunos sectores queda albardones muy bajos que no superan los 40 centímetros de altura y la inundación se produjo en los dos laterales del terraplén. Haciendo un cálculo empírico del total del lote solamente quedan un 5% del mismo libre de agua, según Spadillero.

En alguno de estos sectores ha quedado una máquina y otras se ve distribuidas en el lugar pero inmersos en agua. Con respecto a los sembrados no ha quedado absolutamente nada porque los movimientos de agua llevaron todos los cultivos. El funcionario cree que para la empresa esas diez mil hectáreas son irrecuperables, porque le llevará dos a tres años la recomposición del suelo vegetal y tendrían que hacer a nuevo el terraplén.

Antecedentes

En el mes de febrero del año pasado organizaciones ecologistas comprobaron que una empresa estaba levantando terraplenes en la isla Irupé, ubicada entre los arroyos Estévez, San Lorenzo y Los Laureles, popularmente conocida como Las Cuatro Bocas, en jurisdicción del ejido de nuestra ciudad. En esa oportunidad –febrero del 2009– agentes policiales de la zona consultaron ante la Subsecretaría de Producción Agrícola, Recursos Naturales y Desarrollo Rural si la misma contaba con la autorización pertinente.

Al constatar que la empresa no cantaba con la autorización para la obra de terraplén por parte de los organismos provinciales correspondientes, elevaron a la mencionada Subsecretaría una notificación informando el estado de situación. En consecuencia, la Dirección de Recursos Naturales envió un equipo de técnicos para constatar la veracidad de los hechos, elaborar un informe técnico y actuar en consecuencia.

Por este motivo, el organismo mencionado labró un acta informe e intimó a los propietarios de la empresa a paralizar las obras hasta tanto no regularicen su situación ante los organismos pertinentes. El acta y la cédula de notificación fueron elevadas al organismo de aplicación de la Ley de Aguas (Nº 9.172) –Consejo Regulador del Uso de Fuentes de Agua (Corufa)– a la cual se solicita una audiencia de conciliación entre los vecinos involucrados y la empresa que realiza las acciones en la zona.

Corroboraron que habían sembrado trigo, sorgo y soja, además se encontraban maquinarias rurales y un retroexcavadora.

Posteriormente hubo presentaciones judiciales que no prosperaron pero se derivaron al municipio donde están vigentes disposiciones expresas que impiden la siembra en los terrenos inundables en el delta de nuestro departamento.

Actualmente las presentaciones e intimaciones se sustancian en sede administrativa en la Asesoría Letrada de la comuna, donde se hicieron presentes representantes de la firma Bema Agri, aunque todavía no hay una resolución definitiva porque quedan pendientes algunas contestaciones.

De todas maneras no se descarta que el próximo paso sea la vía judicial para resolver definitivamente el conflicto.

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