Intrusos de guante blanco en Clarín

El corresponsal local concluyó que no fueron improvisados. No robaron nada. Tampoco hay testigos. Relacionan la intromisión con la pelea con el gobierno.
El periodista Mauro Aguilar concluyó que los que forzaron la puerta de la corresponsalía y revisaron papeles no son improvisados. No robaron nada. Tampoco hay testigos. Relacionan la agresión con la pelea del Grupo con el gobierno.

El periodista del diario Clarín en Rosario, Mauro Aguilar, interpretó la incursión de desconocidos al edificio de esa corresponsalía como "un intento de intimidación". Sus sospechas se basan en los desconocidos que ingresaron no se llevaron ningún objeto de valor.

Aguilar observó un detalle detectado por los peritos policiales que trabajaron sobre el local situado en la peatonal Córdoba al 1200, en pleno centro de la ciudad: "Hubo marcas de una persona que usó guantes mientras estuvo revolviendo nuestros papeles de trabajo. Da la sensación de que esa persona no era un improvisado al cuidarse de evitar que sus huellas no quedaran impresas", dijo, en diálogo con el periodista Alberto Lotuf, por Radio Dos. Las marcas serían del talco que se usa en los guantes de latex para evitar la sequedad.

El corresponsal de Clarín señaló que los intrusos podrían haber robado algunos objetos valiosos y fáciles de llevar, como los grabadores digitales, pero ni siquiera eso faltó de su lugar habitual. "Sólo revolvieron papeles, que es el material con el que trabajamos todos los días. Rompieron la cerradura de un armario, quizás buscando algo puntual que no encontraron", dijo extrañado.

Aguilar y sus compañeros se encontraron el martes por la mañana con la puerta de calle abierta, y con su cerradura forzada. El ataque habría ocurrido durante la madrugada, a pesar de que esas oficinas se encuentran en planta baja, sobre la principal calle peatonal rosarina. Hasta el momento la policía no halló testigos que puedan ayudar a dilucidar la intromisión.

Aunque en el local violentado no se hallaron panfletos ni pintadas que orienten la autoría del episodio, el corresponsal manifestó su sospecha de que lo ocurrido tenga relación con "intimidaciones que sufrieron dos directivos de Clarín durante el fin de semana, pintadas difamatorias en la distribuidora del grupo en Tucumán y otras pintadas y afiches pegados en Capital Federal, donde en algunos casos se lo adjudicó la JP (Juventud Peronista)".

Aguilar señaló la posibilidad de que el ataque tenga algún vínculo con "la disputa abierta y profunda entre el Grupo Clarín y el Gobierno nacional que no sabemos cómo va a terminar".

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