Intrigas y celos anticipan las pulseadas por los liderazgos del nuevo Congreso

Dos meses antes del recambio legislativo asoman internas y brotes de vedettismo.
Pasen y vean. Están acondicionando el ring del Luna para trasladarlo al Congreso. Los contendientes ya practican fintas y esquives para subirse el 10 de diciembre. Son cinco peleas estelares, cinco. Rapidito que se agota la venta anticipada de boletos.

Se avecina la renovación de la mitad de la Cámara de Diputados y no hay bloque que a esta altura no haya sido atravesado por internismos, desafíos, sospechas o conatos de fractura.

Fieles a su tradición, los radicales largaron en punta con una feroz competencia por la jefatura del bloque. El cordobés Oscar Aguad creía tener asegurada su continuidad tras el resonante triunfo que obtuvo el 28 de junio. Pero nada es tan lineal entre los que calzan boina blanca: le saltó a la yugular nada menos que Ricardo Alfonsín. Con el prestigio del apellido y el respaldo del sector anticobista que comanda el mandamás del partido, Gerardo Morales, el bonaerense dice contar con más de la mitad de los 36 que confirmaron su pertenencia al bloque. Pero la balanza podría inclinarse hacia el otro lado si ingresan los seis cobistas que, de la mano de Daniel Katz, podrían darle todo su respaldo a Aguad. Un dato: los anticobistas no tienen una alternativa a la candidatura presidencial de Julio Cobos, sino que pretenden impedirle al vice el manejo de la UCR.

En el peronismo, la pelea no es interna sino entre bandos cada vez más irreconciliables. El bloque K quedará disminuido tras la derrota y para colmo el PJ disidente, que se va aglutinando en torno a Felipe Solá (serían 30), amenaza con comerle peones de a uno. El primero tendría nombre de mujer: Graciela Camaño. El dedo de Néstor Kirchner, diputado electo, indicó que Agustín Rossi sea quien vuelva a poner la cara en nombre de su bancada. Eso sí: dejará de gozar del quórum automático (son 129) que logra con aliados incondicionales. Bajará de 110 a 92 propios y encima los aliados no prometen la misma obsecuencia.

El turno del box femenino quedará a cargo de la Coalición Cívica. No hace falta decir que será una pelea de peso pesados que regresan a las marquesinas parlamentarias. Posiblemente la "Tigresa" Acuña, ahora que se dedica a la política, podrá darle instrucciones de cómo pararse en el ring a Elisa Carrió y Margarita Stolbizer. Lilita mantendrá al frente de la bancada de su flamante partido (Coalición Cívica-ARI) a Adrián Pérez, pero será ella quien maneje los hilos de sus 18 diputados. Margarita ya avisó que hará rancho aparte y quedará al mando de los seis integrantes de su GEN. Con la aspiración de construir un rancho más amplio junto a los seis que le quedarán al socialismo de Hermes Binner.

En la centroizquierda, que ya venía esbozando sus diferencias de estilo pugilístico en las últimas votaciones, los referentes centrales ascenderán por fin al cuadrilátero. En un rincón, Fernando Pino Solanas, distante del Gobierno. Presidirá el bloque de Proyecto Sur (5), con la intención de atraer a Miguel Bonasso y a los dos sobrevivientes del SI (Eduardo Macaluse y Verónica Benas). En el otro, Martín Sabbatella, lo que se llama un conciliador, con tres propios (sumó a Vilma Ibarra) más cuatro posibles aliados: dos de Libres del Sur y dos del socialismo K.

¿Y por el camarín macrista como andamos? Allí los mandobles no son explícitos: Federico Pinedo sigue al frente de Unión-PRO (serían 22), a pedido de Francisco de Narváez. Pero Gabriela Michetti avisó que su aterrizaje no será con perfil bajo. Y se avizora una disputa por el protagonismo.

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