Más intervencionismo frente a la crisis

Más intervencionismo frente a la crisis
La Presidenta anunció que el Estado tendrá una mayor injerencia en la economía; defendió las retenciones moviles y criticó al campo
La presidenta Cristina Kirchner reivindicó ayer con firmeza y sin autocrítica el rumbo de su gestión, a tal punto que anticipó el envío al Congreso de "nuevos instrumentos para intervenir adecuadamente en la economía". Ante la Asamblea Legislativa, la Presidenta justificó esta mayor intervención en el impacto que provoca la crisis económica global, y con sus palabras dio aire a las especulaciones sobre la inminente creación de un ente oficial que participe, en forma activa, en el comercio de granos.

"Junto a medidas que hemos tomado y que seguiremos tomando, absolutamente proactivas, para sostener el empleo y la actividad económica, también enviaremos al Congreso todos aquellos instrumentos que las épocas y los tiempos exijan", enfatizó la Presidenta en uno de los párrafos salientes de su discurso, pronunciado ante una asamblea colmada, aunque no enfervorizada como en otros tiempos, con el que inauguró el 127° período de sesiones ordinarias del Congreso.

El enfrentamiento con el campo estuvo presente en las palabras presidenciales, con críticas elípticas a quienes no comercializan sus granos a la espera de mejores precios; asismismo, reivindicó la polémica resolución 125 -sobre retenciones móviles al agro, que luego rechazó el Senado-. "Si hoy estuviera vigente, la alícuota de los derechos de exportación sería inferior a los vigentes", azuzó, ante el aplauso oficialista.

En la hora y diez minutos que duró su discurso, abundó en elogios y en cifras positivas sobre la marcha de la economía local, pero omitió cualquier mención a los signos de retracción que ya provoca en el país la crisis financiera mundial.

Poco antes de ingresar en el recinto de la Cámara de Diputados (con una puntualidad poco común en ella), la mandataria fue recibida por una delegación de legisladores y por el vicepresidente Julio Cobos, a quien le dispensó un gélido apretón de manos y luego ignoró durante toda la ceremonia.

En las palabras de la Presidenta no hubo anuncios concretos, salvo que enviará al Congreso un nuevo proyecto de ley de radiodifusión, sino variadas críticas a la oposición. Paradójicamente, luego pidió la "unidad" y su "cooperación" para afrontar la crisis, que, según advirtió, de prolongarse, convertirá al 2009 "en el año más difícil de los últimos 100 años".

Cumbre del G-20

Justamente, ante la debacle financiera internacional (a la que calificó de "inédita"), la Presidenta anticipó la postura que llevará el país ante la cumbre del G-20. "Reiteraremos la necesidad de reformular no sólo los organismos multilaterales de crédito, sino de reformular el Pacto de Bretton Woods con un acuerdo sobre políticas macroeconómicas globales que tiendan a levantar la demanda global, porque no alcanza con el fondeo de los bancos", sostuvo.

Todo el arco partidario de la oposición cuestionó con dureza el discurso de la Presidenta. Criticó su estilo confrontativo y haber omitido toda referencia a la desaceleración de la economía local. "No habló de seguridad, de pobreza ni de inflación", coincidieron los opositores.

Dedicó varios párrafos a cuestionar a la oposición, aunque evitó mencionar nombres. Lo hizo cuando, en medio de un discurso no leído -una costumbre en Cristina Kirchner- tomó unos apuntes para detallar con cifras el aumento que han percibido desde 2003 hasta la fecha dos provincias opositoras, Catamarca y Santa Fe, en concepto de coparticipación federal. O cuando cuestionó la negativa de algunos gobiernos a otorgar aumentos salariales a los docentes, que hoy comienzan el ciclo lectivo con un paro, mientras defienden los intereses del campo. Aludió así al jefe de gobierno Mauricio Macri (Pro).

"Lo que no me resulta sensato, lo que no me resulta justo, es que mucha dirigencia que sostiene que no puede pagar más, sin embargo, a la hora de fijar postura respecto de cómo deben contribuir los que más tienen en una sociedad, sea benevolente con los que más tienen y exija que los maestros vayan con salarios mínimos", cuestionó.

La Presidenta no sólo se ocupó de la oposición, sino que también, como ya hizo en otras oportunidades, cuestionó a los medios de comunicación ("la manipulación de la información le hace muy mal a la Argentina", enfatizó) y apuntó contra la Justicia.

"Ya pasó la hora del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo. Es la hora de la justicia y de que finalmente los juicios contra quienes violaron los derechos humanos durante la dictadura sean juzgados", reclamó.

Comentá la nota