Internismos incurables

Crónica de las desmesuradas luchas partidarias en el PJ, la UCR y el PD
Si Celso Jaque o Julio Cobos, las dos figuras políticas que se medirán -sin postularse ellos- en los próximos comicios en Mendoza pudieran al menos amagar o amenazar con presentarse a gobernador para 2011, quizá podrían haber ordenado sus internas.

Pero como eso es casi imposible (Jaque no tiene reelección y Cobos imagina destinos mayores), todas sus huestes locales entraron en la más plena anarquía, ya que casi no existe ninguno de sus integrantes que no se crea con posibilidades de ocupar el sillón de San Martín en un par de años. Y quieren usar la elección legislativa para posicionarse.

Por ende, la elección en ambas fuerzas se provincializa. No por virtud de una estrategia sino porque ninguna de las espadas -ni de Cobos ni de Jaque- miran mucho más allá del Arco de Desaguadero.

Es que no existe dirigente importante del PJ local que se sienta compenetrado con Kirchner (sólo hay algunos compenetrados con Mazzón). Y para los radicales, Cobos sigue siendo una figura etérea en cuyo proyecto nacional -de existir- por ahora cabe sólo él.

Así, a falta de una utopía mayor, los dos grandes partidos nacionales en Mendoza se están destripando internamente. Y sólo requieren a sus líderes para que los contengan en sus luchas, aunque no están dispuestos a obedecerlos en demasía.

En consecuencia, Jaque y Cobos se limitan a decirle a los suyos: hagan lo que quieran pero conserven los límites. Un tanto desilusionados, porque cualquiera de ambas fuerzas que hubiera mostrado desinterés individual o sectorial por los cargos, podría haber largado en punta.

Pero las dos hicieron lo contrario y ahora -sin siquiera saber aún si habrá internas- ya están todos cansados, porque nadie sabe por lo que está luchando, salvo por sí mismo. Algo muy poco movilizante, incluso para los aspirantes, ya que cada uno de ellos sabe que no es imprescindible y que son intercambiables, sin que se altere la aguja electoral.

Jaque vs los intendentes familieros En la reunión que Jaque mantuvo el domingo con sus máximos referentes políticos, se limitó a decirles que si quieren hacer internas que las hagan en los distritos pero no en la provincia y suplicarles que nadie pida en exceso para él o su grupete, porque es mucho lo que está en juego... En fin, intentó frenar a los desacatados adoptando el único papel que ellos podrían aceptar: el de moderador.

Y sabedor de lo difícil de contener las pasiones desatadas, Jaque esperó hasta el final para lanzar la advertencia simbólica que quería decir desde el principio: ¡Ah muchachos!, me olvidaba, les pido a todos que se dejen de joder con eso de querer postularse dejando como reemplazo a sus parientes; eso no va, la gente no lo aguanta.

Clara advertencia a varios intendentes que quieren hacerle heredar los municipios a sus hermanos o hasta a algún cónyuge. Y ahí no hay diferencias de bandos: ese nepotismo municipal es afín a todas las líneas internas.

Ante la advertencia de Jaque todos callaron y empezaron a hacer cuentas para ver si les conviene postularse, al no poder dejar a sus amados familiares en los puestos que eventualmente dejarían.

Los mil y uno grupetes radiCobos Si Jaque para liderar a los suyos no puede aspirar a ser más que un moderador, imaginemos a Cobos que es la figura principal de un fuerza que cuenta, cuando menos, con cuatro grandes grupos:

a) Los radicales C (ex-K) que están en el partido nuevo de Cobos.

b) Los radicales C (ex-K) que siguen en la UCR.

c) Los radicales no K que hace un año veían en Cobos un traidor y ahora lo ven como su salvación.

d) Los radicales no K que lo siguen considerando un traidor.

Claro que esas líneas son todas cuitas del pasado, porque hoy sobre Kirchner y el PJ todos piensan lo mismo. Pero como cada grupo cree tener más derechos que los otros, por ahora no hay acuerdo

No hay mal que por bien no venga No obstante, en el PJ y en la UCR, lo peor podría ser lo mejor: es que lo que impide la unidad no son contradicciones ideológicas insuperables sino ambiciones personales. Pero como esas ambiciones son tan pequeñas, políticamente hablando, quizá la unidad se de cuando cada candidato se mire al espejo y se vea como es, no como quisiera ser.

Los demócratas sueñan con terciar El PD, en cambio, ya está en pleno proceso de internas, no en amagues como los otros dos. Pero como hay poco para repartir, el debate no es tanto por los cargos.

El grupo disidente liderado por Gabriel Llano y gran parte de la vieja guardia del PD, cree que Omar De Marchi no los representa porque su estilo es el del peor peronismo y que, por lo tanto:

a) En vez de un partido doctrinario, quiere uno que sea un mero instrumento electoral.

b) En vez de un partido de cuadros, quiere uno territorial e incluso clientelar.

c) En vez de un partido conducido por una élite, quiere uno donde él sea César absoluto,

d) En vez de un partido provincial, quiere ser el apéndice de uno nacional (hoy el PRO de Macri).

e) También le facturan haber jugado el partido a una alianza en seguridad con Jaque que fracasó.

De Marchi, por su lado, caratula a la oposición de inexistente y busca hacer la interna como si no la hubiera, como si ya la hubiera ganado. Sin hablar de sus adversarios, sino de lo que dirá en la general.

Así, lo que para sus opositores internos es lo peor, De Marchi cree lo mejor: la participación del PD en la política de seguridad de Jaque. Él cree que Jaque pagará en el comicio haber mentido con su famoso mapa del delito. Pero que no sólo pagará por eso, sino por haber echado a los demócratas del Ministerio de Seguridad.

Y lo dice así: Jaque prometió mejorar la seguridad pero al no saber cómo hacerlo ni con quien, llamó al PD, que la empezó a mejorar y luego por órdenes de Kirchner nos echó y todo empezó a empeorar. Concluyendo: Nosotros no prometemos mejorar la seguridad como mintió Jaque, sino continuar lo que ya empezamos a hacer bien, hasta que nos lo impidió el propio Jaque".

Veremos quién gana esta interna, la única concreta hasta ahora. Pero lo cierto es que el afecto societatis en el PD está muy, pero muy, venido a menos. A los otros dos partidos al menos los une el espanto, pero a los gansos, por ahora, ni eso.

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