Internas: De Narváez y Reutemann no las querían; Cristina y Carrió ni fueron

En 2006, el peronista disidente y el Lole apoyaron la derogación. La actual presidenta y la ex diputada no votaron.
La versión taquigráfica de la sesión de diputados del 15 de noviembre de 2006 tiene 33 páginas. Su homónima de senadores del 6 de diciembre del mismo año supera las 100. En ambos documentos, el debate por la derogación de la ley de internas abiertas y simultáneas que se había aprobado en 2002 ocupa menos de una página. Esa fue la importancia que le dieron entonces oficialistas y opositores a un tema medular de cualquier reforma política. Podrá argumentarse que aquella ley ya era letra muerta. ¿La discusión en el Congreso no permitía revivirla?

En las dos cámaras, el proyecto que impulsaron los kirchneristas José Díaz Bancalari y Jorge Landau fue aprobado. En algún momento se habló de "suspensión", pero luego se decidió ir a fondo. Los fundamentos de la iniciativa recordaban que la ley de internas había sido producto de la crisis, que limitaba a los partidos y la trataban directamente de inaplicable. En Diputados, el triunfo fue 162 a favor, 14 en contra y 3 abstenciones, con 77 ausentes. En el Senado, 39 a favor, 2 en contra y 1 abstención, con 30 ausentes. Pero más allá de la cantidad, vale un repaso de calidad.

La Cristina presidenta que días pasados recordó un proyecto suyo de reforma política de hace unos años, en aquella sesión, como senadora y titular de la Comisión de Asuntos Constitucionales, pegó el faltazo. Clásica jugada de Cristina: cuando los K impulsaban normas que contradecían su discurso, la legisladora eludía el debate.

Claro que no fue la única que se hizo la sota a la hora votar la derogación. Elisa Carrió, como diputada, también se ausentó. Y su colega Mauricio Macri estaba de licencia. En el Senado, se contabilizan las faltas de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá, Chiche Duhalde y Rodolfo Terragno, entre otros.

Si bien a fines de 2006 ya se hablaba de la abrumadora mayoría K en el Congreso, hubo opositores y oficialistas críticos --hoy defensores de la transparencia electoral-- que aportaron sus avales. En el repaso de los que apoyaron la derogación se cuentan al líder de Unión-PRO Francisco De Narváez, al radical Gerardo Morales y al peronista Carlos Reutemann. En cambio, se opusieron los socialistas Hermes Binner (en diputados) y Rubén Giustiniani (en senadores). También, el diputado de la CTA Claudio Lozano y la juecista Norma Morandini.

En el debate en el Senado, el titular del bloque K --entonces y ahora--, Miguel Pichetto, explicaba el porqué de la derogación: "Fue una ley producto de la crisis que vivió el país, donde se los hacía responsables (a los partidos políticos) de todos los males que vivió el país". Enseguida, destacaba los sistemas de internas de los partidos, a los que calificó como "democráticos". ¿Qué dirá Pichetto cuando deba defender ahora la vuelta de las internas? ¿Han regresado la crisis y todos los males a la Argentina?

Uno de los que habló en la sesión de Diputados de 2006 fue el actual gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey. Ya lo había hecho en 2002, también como diputado, para defender a capa y espada la instauración de las internas abiertas. Cuando pidió la palabra hace poco más de dos años sólo fue para pedir una aclaración. Luego avalaría la derogación, claro.

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