Las internas en el Concejo están al rojo vivo

El radicalismo quiere obligar a Víctor Fardin a votar junto al Frente Progresista bajo la advertencia de expulsarlo del partido. Si Fardin no acepta, el binnerismo del Concejo podría apoyar a Castellano para aislar a Fardin y ubicar a Bottero en la vice presidencia primera.
Con Jorge Maina y Luis Castellano decididos a seguir "hasta las últimas consecuencias" en su disputa por quedarse con la presidencia del cuerpo, el Concejo Municipal tendrá mañana una reunión preparatoria clave para comenzar a definir la resolución del conflicto que se suscitó en las filas del oficialismo.

La reunión preparatoria fue convocada con la excusa de dejar la agenda lista para el jueves 10, cuando asuman los nuevos ediles. Sin embargo, hay poco para hablar en ese sentido porque ningún concejal será nuevo: el único recambio es el de Lolo Bauducco por Rodolfo Enrico y Lolo ya cumplió mandatos en el Concejo, con lo cual tiene experiencia como para no necesitar ayuda memoria.

Sin embargo, hay una cuestión clave para ir definiendo la elección de las nuevas autoridades. Tiene que ver con la letra chica y el interlineado del Reglamento Interno del Concejo, que establece que la elección del presidente se define por "mayoría simple". En la elección de autoridades, votan los 9 concejales y el presidente puede votar doble en caso de empate.

Las interpretaciones varían según cómo se considere a la mayoría simple. Hasta ahora, se siguió el criterio de que la mayoría simple es la mitad más uno de los concejales. Para algunos ediles, la mitad son 4,5, y como los concejales son indivisibles, la mitad serían cinco. Si se le suma un concejal más, se necesitarían seis votos para consagrar al presidente, pero eso sería lo mismo que una mayoría absoluta de dos tercios. Maina y Castellano no tienen ni siquiera 5 votos para ser consagrados presidente, y tampoco los tendría un eventual candidato del Frente Progresista.

Mientras tanto, ayer se conocieron algunas certezas y muchas versiones. Una confirmación es que Germán Bottero, vicepresidente segundo del cuerpo, será el que presida la sesión de juramento de los ediles que renuevan su mandato y también el que tenga a su cargo la presidencia durante la sesión que elija a las autoridades, ya que tanto Maina como Luis Peretti, presidente y vice primero, tienen que prestar juramento.

Ultimátum radical

En tanto, una versión que llegó a esta redacción provocará seguramente un hervidero político. El trascendido indica que el radicalismo, cuyas autoridades fueron consagradas recientemente en una disputada elección interna, le pediría a Víctor Fardin que se encuadre orgánicamente y vote, en su carácter de afiliado radical, a las mismas autoridades que proponga el Frente. La movida la estaría impulsando Luis Telesco, quien quiere someter a prueba la identificación partidaria de Fardín, que fue reelecto como concejal representando a un partido vecinalista, el Nuevo Frente.

El flamante presidente del Comité Rafaela de la UCR viene advirtiendo que si Fardín no desarma el Nuevo Frente y se encuadra en las filas orgánicas del radicalismo, corre el riesgo de ser expulsado de la UCR. Y la "prueba de amor" que pediría el nuevo jefe partidario sería nada menos que Fardín vote lo que mande el Frente.

Si Fardín es puesto entre la espada y la pared, deberá elegir entre probar el gusto de los sapos, votando lo que le mande Telesco, o arriesgarse a romper lanzas definitivamente con el partido radical. Si elige la segunda opción, Maina sería el gran derrotado: no habrá quién lo mocione como presidente. Pero si la disputa fuera un mano a mano entre Castellano y un candidato frentista, ¿Maina levantaría la mano por su compañero de ruta en la reciente campaña, con quien ahora ni siquiera cruza palabras? ¿O se animaría a traicionar su ideario político votando a un candidato del binnerismo sólo en nombre de los rencores que lo separan de Castellano?

Internas al rojo

Si Fardín, en cambio, vota por Maina, el Frente tendría preparada otra sorpresa: votar a Castellano, con el fin de aislar políticamente a Fardín y debilitar al peronismo, que perdería a Maina –se habla de que el actual presidente podría formar un bloque "sindical"- y quedaría en inferioridad numérica porque Castellano, desde la presidencia, sólo podría votar en caso de empate. Además, renunciando a la posibilidad de tener un presidente propio, el Frente también esquivaría el riesgo de perder presencia en las bancas. En todo caso, el propio cuerpo deberá resolver el mecanismo de elección y cuántos votos necesitarían las nuevas autoridades para ser electas. En ese caso, los cuartos intermedios prometen ser para alquilar balcones.

Tampoco hay seguridades sobre quién ocupará los cargos políticos. Las versiones sobre una salida del secretario, José Luis Rosetto, para cumplir funciones en determinadas áreas del Ejecutivo no están disipadas ni mucho menos. Omar Perotti guarda bajo siete llaves los reemplazos que hará en su gabinete, pero se descuenta que el intendente cambiará nombres y las especulaciones indican que no sólo habrá modificaciones nominales: también habría un cambio en el organigrama de funciones.

En las filas de la oposición, la prosecretaría tampoco tiene un nombre propio por ahora. La continuidad de Franco Miorelli paga poco. El Frente, en la última década, vino rotando la prosecretaría con cierta periodicidad: antes de Miorelli ocupó ese cargo la radical Viviana Daniele, y antes aún lo hizo el demoprogresista Edelmiro Fassi. El problema es que a Miorelli nunca le contaron la historia de la rotación y es el primer sorprendido por los rumores que mencionan su eventual salida. Aunque se especuló con que algún radical –sonaron los nombres de Alejandra Sagardoy y Claudio Domínguez, actuales secretarios de los radicales Rodolfo Enrico y Germán Bottero- podría ir a ese cargo, en realidad la posibilidad más firme es que el prosecretario sea alguien del PDP. A cambio, Germán Bottero sería el futuro viceprimero del Concejo. Es la prenda que reclama el radicalismo, que tiene en Bottero a un aspirante a la intendencia para el 2011. En las filas del Frente se comenta que a Luis Peretti no le habría caído bien la propuesta, interesado como está el veterano líder demoprogresista en estar en la primera fila de la grilla para largar la carrera por la poltrona presidencial.

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