La interna volvió a Servi Trinitatis en un operativo nocturno

La ex estudiante de abogacía fue sacada el martes por la misma jueza, a pedido de los padres. La llevaron al hospital Molas donde iba a permanecer cinco días, pero a las 3 de la madrugada ya no estaba más.
La interna de 32 años que había sido retirada por una orden judicial del Instituto Servi Trinitatis fue devuelta al lugar, sorpresivamente, por la justicia durante la madrugada del miércoles. La medida, que rectificó lo dispuesto por la jueza de la Familia y el Menor, Cristina Baladrón, fue adoptada por su subrogante, María del Carmen García, quien el martes había llevado adelante el operativo de tres horas para "rescatar" a la joven del cenáculo ubicado en la calle O'Higgins.

Baladrón había dispuesto que fuese retirada y posteriormente internada en el Servicio de Psiquiatría del hospital Lucio Molas. Según su resolución, los profesionales del área debían realizarle estudios, para lo cual tenían un plazo de cinco días. A su vez, había emplazado al cuerpo médico forense a brindar un informe en un plazo no mayor a 48 horas.

Sin embargo, imprevista, M. permaneció apenas siete horas en el nosocomio y, de acuerdo a un funcionario del Juzgado, fue observada por tres peritos judiciales. En realidad, los tiempos fueron aún más cortos, porque un familiar de la mujer le confió a este diario que permaneció hasta las 21 del martes en Psiquiatría y que hasta ese momento no había sido revisada por ningún profesional. "Una médica me dijo que recién la revisarían al otro día, ya que convenía dejarla descansar. Por eso fue que me fui", indicó.

Incluso el familiar relató que en el lapso que permaneció en el hospital vio como dos internas del instituto llegaron al lugar y casi a los gritos pidieron que no mediquen a M. Además, le habrían entregado un celular. Porque eso resulta inentendible, al menos desde el sentido común, y hasta materialmente, que tres médicos la examinaran en menos de cuatro horas -después que permaneciera ocho años en la orden religiosa- y concluyeran que estaba en condiciones de volver al cenáculo.

Inhabilidad.

Hasta el martes, cuando se produjo el retiro compulsivo de la joven, ninguno de los jueces que estuvo al frente de la investigación penal se había animado a tanto. Baladrón había actuado a partir de una medida autosatisfactiva que plantearon los abogados de la familia de la interna para que sea declarada inhábil. Se trata de un planteo que corre por carriles separados a la causa penal abierta desde hace meses y donde están denunciados los curas Antonio Martínez y Ricardo Latorre. Ella ingresó a la secta en 2000, con 24 años, y supo cursar la carrera de abogacía.

El operativo, que se desarrolló en O'Higgins 35 -donde funciona el instituto secular creado en España por un sacerdote franquista-, tardó tres horas en cumplirse por la resistencia de la mujer. Ese día a ella la asistieron los abogados Alejandro Menéndez, hijo del presidente del Superior Tribunal de Justicia, Víctor Menéndez, y Gustavo Parra Morón, yerno del ex gobernador y actual senador, Rubén Hugo Marín.

Desde antes estaban en el lugar un oficial de justicia; la abogada de la familia, Florencia Haspert (la representa junto a Juan Rodríguez Kessy); el defensor oficial subrogante, Marcos Aguerrido; y dos policías femeninas. Ninguno habría sido bien recibido por la encargada del lugar, María Donadío. Tal es así, que la jueza García debió hacerse presente en el lugar para destrabar la situación, dado que la propia interna se negaba a irse. Al final, debió recurrir a la fuerza pública para subirla a un patrullero y llevarla al hospital.

"Podía suceder".

Todo lo actuado sirvió de poco. Los padres de M., la joven adepta a Servi Trinitatis, se enterarían poco después que su hija estaba de vuelta en el cenáculo. Haspert informó a LA ARENA que recibió un llamado a la madrugada del secretario del Juzgado de la Familia y el Menor, quien le informó que la decisión de la jueza subrogante García de regresarla a la sede del instituto secular respondía a los informes médicos del cuerpo forense del Poder Judicial. El secretario le mencionó los nombres de tres forenses, los psiquiatras Raúl García García y Martín Telleriarte, y Osvaldo Peri.

"Yo no fui notificada oficialmente, sino por teléfono, por eso no puedo confirmar que efectivamente haya sido así. Desconozco el resultado de los informes médicos. No vi nada. Recién el lunes, cuando se reactive la actividad judicial voy a tomar conocimiento", dijo la abogada. A pesar de desconocer los fundamentos de la medida, Haspert afirmó que se trataba de una contraorden judicial que revocó la anterior dictada por Baladrón. Incluso aseguró que la decisión no la tomó de sorpresa. "Esto podía suceder, es una pelea larga y vamos a seguir adelante", dijo.

"Pseudomafia".

Omar Gebruers, el abogado que defiende a la misma familia en la causa penal, informó que quienes fueron a retirar a M. al hospital fueron los propios miembros de S.T. "Tenemos entendido que se les requirió, en forma muy insistente, a los psiquiatras, que el informe lo hicieran esa misma noche y no en 48 horas como había dispuesto Baladrón", explicó.

El abogado aseguró que un perito de parte, que en forma previa había estudiado el caso de M., había diagnosticado "personalidad sectaria introducida", "anorexia nerviosa de tipo restrictivo", "trastorno somatomorfo indiferenciado" y "trastorno depresivo no identificado". Incluso, en función de ello, recomendó que la retirasen del cenáculo para que pudiese ser tratada debidamente.

Gebruers recordó que el mismo martes, mientras se desarrollaba el operativo para sacar a M. de la sede del instituto secular, desde el cenáculo habían dicho que existía una orden de los sacerdotes, que conducen la secta, que nadie podía irse del lugar, actitud que calificó como "pseudomafiosa".

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