Interna sindical: la batalla entre los gremios de izquierda y los sindicatos más tradicionales

Quedó en evidencia con el conflicto de Kraft. De raíz clasista y combativa, las comisiones internas de izquierda cuestionan a los jefes gremiales que responden a la CGT, por su carácter "burocrático" y "conciliador" frente a las empresas y el Gobierno
Dirigentes del sector más radicalizado coinciden en que el avance de la izquierda sobre el sindicalismo tradicional tiene lugar en las compañías grandes, donde proliferan comisiones internas que no responden a la central sindical que dirige Hugo Moyano.

El convencimiento acerca de la "debilidad creciente" de la estructura sindical hacia los sindicalistas que se consolidaron en los años de la "flexibilidad laboral menemista" fueron argumentos recurrentes durante las marchas y piquetes en apoyo a los despedidos en Kraft.

Y no sólo vinieron de boca de los dirigentes de fuerzas de izquierda como el Partido Obrero, el PTS, el MST, la Izquierda Socialista o el MAS, sino también de delegados y trabajadores de otras empresas que se sumaron a las protestas.

El argumento de la debilidad de base de la CGT se sostiene en las estadísticas del Ministerio de Trabajo, que revelan una presencia marginal de los sindicatos en las empresas argentinas.

A pesar de la mayor presencia sindical, a medida que crece la cantidad de trabajadores, los gremialistas "combativos" coincidieron en que el anonimato de las grandes fábricas resulta favorable para la formación de comisiones internas de izquierda y remarcaron que son ejemplo fábricas como Pepsico, Stani, Molinos Río de la Plata cuya conducción gremial está en manos de comisiones de izquierda enfrentadas al sindicato según informa el diario La Nación.

Algo similar sucede hoy en la UTA, la Unión Ferroviaria, la UOM o el Smata de Córdoba y Rosario. También La Bancaria de José Zanola debe disputar con comisiones internas adversas, situación que se repite con los estatales de todo el país. Y la lista se extiende a todos los sindicatos, con una excepción: los camioneros de Hugo Moyano, el único suelo infértil para la izquierda.

Comentá la nota