Una interna que puede alterar el poder entre los bancarios

Es la primera vez en 16 años que Juan José Zanola enfrenta una lista opositora en las elecciones de su sindicato. Su permanencia en el poder respondió a sus relaciones con Menem en los 90 y con De Vido y Tomada en la actualidad. La puja política disparó una espiral de denuncias y campañas de afiches callejeros muy virulentos.
Las denuncias contra la Obra Social Bancaria Argentina (OSBA), también conocida como Solidaridad, por entregar a sus afiliados medicamentos presuntamente adulterados para el cáncer quedaron rodeadas por una interna política y sindical. Por primera vez en 16 años, Juan José Zanola deberá pelear por permanecer en el poder al frente del gremio bancario, algo a lo que no están acostumbrados los sindicalistas más influyentes de la CGT, aquellos popes que gobiernan sus gremios desde hace décadas.

El sillón que ocupa como secretario general de La Bancaria es disputado por una lista opositora liderada por algunos de sus ex aliados, entre ellos Raúl Fontana, el principal candidato. Socialistas, radicales, independientes y ex zanolistas se unieron para intentar derrotar al jefe bancario el 23 de septiembre.

El titular de la lista 9, Fontana, ya había denunciado a Zanola en 2008 por el presunto suministro de medicamentos truchos. El martes, amplió la denuncia ante el Juzgado de Instrucción Penal Nº 42, presentando como evidencia la investigación publicada por PERFIL.

A dicha lista, Zanola vincula a Hugo Dessal, ex secretario de Administración del sindicato, expulsado de la entidad en 2007, luego de que se enfrentó a Zanola por un paro en el Banco Nación. Dessal es quien destapó las denuncias contra la obra social en una entrevista con este diario. El mismo fue asesor de OSBA.

Socios y enemigos. Daniel Mercado, miembro de la comisión interna de ese banco, contó a PERFIL que en marzo de 2007 los sindicalistas del Nación condujeron un paro nacional en contra de la voluntad de Zanola. "En asamblea se votó una tregua de cinco días para negociar con la patronal. Fue cuando la conducción nacional se dio vuelta y llamó al paro para bloquear la negociación". Ese hecho desencadenó la marea opositora que ahora desafía a Zanola, un pope amigo del poder, "protegido" de los ministros Julio De Vido y Carlos Tomada, "apañado" por algunos banqueros, como Marcó Del Pont, y "odiado" por otros dueños de la banca, en particular los privados, que ahora juegan también en la interna.

"Las comisiones gremiales internas del Nación y el Banco Ciudad, y parte del Provincia, apoyan a la lista opositora", aclara Mercado. "Pero no tenemos garantizada la victoria. Es fácil hacer fraude con las urnas volantes". Se refiere a un método que implica usar una misma urna para todas las sucursales bancarias de un mismo distrito, que es llevada de banco en banco durante el día de la elección, fácil de manipular y alterar.

La decadencia de la obra social, que, según señalan empleados del Policlínico Bancario, es manejada por la enfermera Paula Aballay, pareja de Zanola, sumado a las denuncias por entregar presuntamente medicamentos truchos a pacientes oncológicos y cardíacos, hacen tambalear al influyente bancario. A pesar de que Zanola habría acumulado una deuda de al menos 350 millones de pesos en la obra social, integra, con el beneplácito de la CGT y el Gobierno, el Consejo del Fondo de Garantías de Sustentabilidad de los fondos de la ANSES. El Fondo comenzó a funcionar el 4 de agosto y tiene como objetivo administrar los excedentes de los fondos de las jubilaciones. Una caja de alrededor 110 mil millones de pesos.

Comentá la nota