La interna justicialista puso tensión en el negocio del petróleo

Una prohibición apuntaba contra Chubut, que perdería US$ 60 millones.
Petróleo y política se mezclan de manera habitual. Pero el cocktail, ayer, alcanzó ribetes explosivos. La amenaza de prohibición de exportación de un tipo de crudo que es el fuerte de Chubut generó una dura reacción del gobernador de esa provincia, Mario Das Neves, quien vio en esa medida un intento de coartar sus críticas al Gobierno. Tarde, a la noche, las empresas del sector aseguraban que había una solución.

Das Neves realizó ayer a la tarde un acto en Quilmes, luego de entrevistarse con el intendente local, Francisco "Barba" Gutiérrez. Su presencia allí podía leerse como una respuesta al acto que el 19 de noviembre hizo Néstor Kirchner en Chubut. Para a la hora en que el gobernador empezaba a responder preguntas de los asistentes, los teléfonos de las petroleras ardían.

"La secretaría de Energía le mandó una carta a la Aduana para que frene las exportaciones de petróleo chubutense", decían las versiones. "El ministro de Planificación, Julio De Vido, se reunió con los Bulgheroni (principales productores de petróleo de Chubut) para anunciarles la medida", agregaban las mismas fuentes.

En el Gobierno no quisieron ni confirmar ni desmentir esas versiones, que sí fueron ratificadas por el entorno de Das Neves y por empresarios del sector.

"Las regalías del petróleo representan para la provincia US$ 100 millones al mes: si prohíben las exportaciones se nos caen ingresos por US$ 60 millones", explicaron en la gobernación chubutense.

Tener ese ingreso le da a Das Neves una libertad frente al control de la caja que ejerce la Casa Rosada que lo desmarca de otros gobernadores. Así, sostiene su precandidatura presidencial y sus duras críticas a los Kirchner.

Para la petrolera de los Bulgheroni, Pan American Energy (PAE), el peso de esa operación es similar: "el 50% de nuestra producción se exporta", destacan. De allí las febriles reuniones que se realizaban anoche en esa compañía.

"Una carta de Energía a Aduana no tiene el poder formal de frenar las exportaciones -señaló un empresario del sector-. Pero lo preocupante es la decisión política, que después termina primando".

Como suele suceder, además de la puja política también hay un tironeo económico. Y aquí, curiosamente, Kirchner quedó del mismo lado de Shell, a quien enfrentó con dureza llamando al boicot a sus productos.

El punto es que Shell y Esso habrían reclamado por las exportaciones de PAE, dado que hoy hay una mayor demanda de combustibles y algún faltante de petróleo para refinar. Pero, por sobre todo, PAE pretende llevar el precio del crudo de 42 a 43 o 43,50 dólares el barril. "No es ninguna locura, pero para las refinadoras es una mayor presión cuando pierden en los surtidores", dijo un altísimo ejecutivo petrolero. "Si no mejoramos nuestros ingresos, no podemos mantener el nivel de inversiones", responden desde PAE.

"Si el Gobierno confirma esta prohibición, en mi provincia habrá una pueblada", dijo ayer Das Neves. Se refería al alerta que los gremios petroleros preparaban ante la posibilidad de un freno a la producción. El gobernador festeja hoy 6 años en el gobierno y anoche analizaba si incluir este tema en su discurso de celebración.

Sin embargo, la solución habría llegado del lado de las empresas. PAE, Shell y Esso, entre otras, negociaron hasta pasadas las 22. Y aseguraron haber llegado a una solución. Hoy se verá si el Gobierno lo avala. O prima el conflicto político.

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