El MPN, la interna, y la grave realidad

¿Está realmente Neuquén en graves dificultades, a tal punto que el paraíso está al borde del infierno? El contexto socioeconómico juega sus cartas con una importancia superlativa en la interna que librará el MPN el 5 de julio. Todo lo demás, al menos por ahora, está subordinado a esa fecha clave.
Lanzada la interna del MPN, explicitada en una competencia de final incierto la pulseada entre dos grupos con referencias en Jorge Sapag y Jorge Sobisch, hay que atender un poco al contexto socioeconómico de la provincia.

Porque es indudable que, más allá de lo que cada candidato, cada referente, y cada sector del aparato pueda hacer, lo que pesará es la realidad que engloba, ampara y condiciona esta última interna "en serio" del partido provincial.

Más que aquella famosa frase mediática de Clinton ("Es la economía, estúpido"), a unos cuantos políticos argentinos, y neuquinos, parece llegarles mejor otra, que sería algo así como "es la realidad, huevón".

Por eso el contexto importa tanto. Porque hay que partir de una "micro-realidad" que es la que vive el político, generalmente el que está en funciones públicas, que es una realidad aislante, con tendencia al autismo, protegida por un muro edificado con obsecuentes y lamebotas. En concreto, en Argentina los políticos con extrema facilidad pierden contacto con la realidad del pueblo que representan.

Quienes están en la oposición, una situación que aunque parezca lo contrario no es deseada por quienes hacen política, pues todos quieren estar en el poder, se precian de tener "el pulso" popular más cerca, casi a mano, se diría que representado por sus propios afanes.

Esto generalmente tampoco es cierto, pues el ejercicio pragmático de la política muchas veces condiciona de tal modo que no conviene representar los intereses mayoritarios y populares "en crudo", sino en todo caso agregarle o quitarle algo para se pueda negociar con otros intereses no tan populares, que generalmente son los que ponen la plata para que el político pueda sustentar sus campañas, onerosas o no tanto, según la importancia del político del que se trate.

Lo concreto es que en la interna del MPN "en serio", tal vez la más importante desde hace 10 años en el partido provincial, surge de la importancia de considerar el contexto de país y provincia, y por eso mismo tiene y tendrá en el futuro (sea cual fuere el resultado) un cierto tono dramático, porque prevalece un concepto que el kirchnerismo imperante en los últimos cinco años y medio no hizo más que acentuar: "si seguimos así, esta provincia (y el país) se va al diablo" (puede cambiarse la palabra "diablo" por alguna más escatológica, para tener una mayor sinceridad).

En concreto, en el partido provincial, con diferencias de métodos, estilos, y ambiciones políticas o económicas, hay un diagnóstico bastante crudo en el que se coincide sobre la realidad neuquina. Así, lo que dirimirá la interna será la metodología que se aplicará para intentar conservar el poder en el 2011, y la mayor o menor energía que se pondrá en ese camino. Veamos:

* La errática política energética nacional, que ha implicado en la práctica mayor énfasis centralista y menor distribución a las provincias, ha provocado una alarmante reducción de ingresos por regalías, y un desaliento generalizado en las empresas petroleras, con una consecuente parálisis de la exploración y explotación de los yacimientos, que son cada vez menos rentables.

* La política de negociar con los sindicatos estatales la paz social, aplicada fundamentalmente en 2008, ha provocado un aumento muy fuerte de los gastos, superior al de los ingresos, y ha generado una situación de creciente déficit en las cuentas públicas, que será muy complicado restablecer.

* Los compromisos políticos sellados durante la gestión de Walter Jonsson en Desarrollo Social con sectores piqueteros, clientelares, y profesionales del desempleo, ya no puede cumplirse por el deterioro de los ingresos públicos y el desfinanciamiento permanente, solo atenuado por los acuerdos con Nación. Permanece así una situación de permanente tensión que se expresa cada tanto en cortes de ruta u otras protestas similares, con amenaza de creciente sensación de violencia.

* La caída en la recaudación fiscal provincial es muy seria, pero es consecuencia casi unilateral de la retracción en la actividad petrolera, y por ende, lógica. El Estado y el MPN son concientes que una reactivación económica demorará lo suficiente como para comprometer buena parte de los ingresos extraordinarios en tapar baches financieros provocados por la caída de los ordinarios.

* La crisis en la salud pública y en la educación gratuita es tan profunda en Neuquén que se cierne como una verdadera espada de Damocles sobre toda la dirigencia política neuquina, pero en especial sobre el MPN. Siempre ha sido baluarte de este partido la consigna de "justicia social", pero crece la convicción de ahora se está igualando para abajo, y que el impresionante edificio construido en ambos sectores se ha tornado en una máquina insaciable de deglutir inversiones sin obtener buenos resultados.

Estas serían solo algunas de las conclusiones que ambos sectores que se enfrentarán el 5 de julio tienen más o menos claro. Las diferencias entre los dos tienen que ver con las actitudes necesarias para enfrentar soluciones a estos problemas.

Así, Luis "Chito" Jalil y Jorge Lara, serán los primeros bebés de probeta de un nuevo experimento del MPN, uno muy necesario para sostener sus aspiraciones de permanecer en el poder político de una provincia en problemas, que ha sufrido fundamentalmente por una razón que pocos quieren admitir: es dueña de recursos formidables, pero no de disponer de ellos según su mejor conveniencia.

Algo que remite, ni más ni menos, a la principal contradicción argentina: la ausencia de un sistema federal en serio.

Comentá la nota