La interna en Aerolíneas se cargó más directivos

La interna en Aerolíneas se cargó más directivos
Habían detectado gastos excesivos en cursos de capacitación. Con apoyo de las autoridades, pidieron la separación del subalterno responsable ligado al gremio de pilotos. Luego la empresa dio marcha atrás. Desautorizados, renunciaron ellos.
El cortocircuito entre Aerolíneas Argentinas y los gremios volvió a cobrarse más víctimas. Luego de que la consultora Oliver Wyman, contratada para mejorar la gestión de la reestatizada, cuestionara viajes al exterior para cursos de capacitación y el excesivo gasto autorizado por un jefe de flota vinculado al gremio de los pilotos, se le pidió la renuncia. Ante su negativa y la amenaza de paro con respaldo de los pilotos de APLA, se dio marcha atrás con la medida. Desairados, el gerente de operaciones de la empresa y su segundo renunciaron también para no quedar pegados con las irregularidades detectadas.

"La empresa reestructura cada vez que se presentan estos problemas en algún sector", fue la respuesta oficial de Aerolíneas Argentinas.

La consultora norteamericana especializada en management Oliver Wyman fue contratada por Aerolíneas Argentinas a mediados de año para darle un perfil más profesional a la gestión.

Según fuentes de la empresa reestatizada, tras varios meses de análisis de las distintas áreas, la consultora fue muy crítica en un informe sobre lo realizado por Daniel Biró, jefe de la flota de Boeing 737-500 y hermano de Pablo Biró, número dos de APLA.

Se le cuestionaron algunos aspectos de su programación de vuelos, la necesidad de mandar algunos pilotos e instructores a realizar cursos de capacitación de simulador de vuelo en lugares como Auckland, Nueva Zelanda y Miami con gastos pagos también para un familiar acompañante. En el aeropuerto de Ezeiza existe un simulador de vuelo desde 2004 a disposición de los empleados.

Ante semejante irregularidad ahora con dinero del Estado, Daniel Riva (gerente de operaciones) y Alberto Cárrega, gerente de flotas, le pidieron el lunes la renuncia a Biró, con el aval de Mariano Recalde, presidente de Aerolíneas.

Biró no sólo se negó a renunciar sino que amenazó con la dimisión de todos los instructores de vuelo alineados con el gremio de los pilotos que, a su vez, agitó el fantasma del paro y puso en riesgo ayer la salida de un vuelo a Roma.

El titular de APLA, Jorge Pérez Tamayo, se reunió a solas con Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte, también para dar marcha atrás la decisión de la aerolínea de bandera.

Recalde finalmente retrotrajo el pedido de renuncia de Biró y, por ahora, el informe de Oliver Wyman quedó en un cajón. Desautorizados, el gerente de operaciones, Daniel Riva y su segundo, Alberto Cárrega, renunciaron a sus cargos.

Los privilegios y viáticos pagos a los pilotos para que se capaciten en el exterior fueron concedidos bajo la gestión del primer presidente estatal, Julio Alak.

El equipo de Recalde prometió un riguroso plan de austeridad que no fue bien recibido por los gremios. Parte de lo anunciado fue justamente terminar con los cursos pagos en el exterior.

El vocero de Aerolíneas Argentinas admitió el nuevo cortocircuito con los gremios y la renuncia del gerente de operaciones, Daniel Riva. En cambio, negó la de Cárrega y la existencia del informe de Oliver Wyman.

Consultado Pablo Biró, directivo de APLA y hermano de Daniel Biró, no respondió a los llamados de este diario.

Silla de oro en la mesa de Olivos

El secretario general de la Asociación de Pilotos (APLA), Jorge Pérez Tamayo, se ganó ayer un lugar de privilegio en el almuerzo con la presidenta Cristina Fernández. Se sentó en la mesa principal, rodeado de popes gremiales como Hugo Moyano, Gerardo Martínez, Antonio Caló, Omar Viviani, Oscar Lescano y el diputado Héctor Recalde, padre del presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde. A pesar de que dejó de ser el piloto oficial de la presidenta, sigue cerca del proyecto kirchnerista.

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