El intermediario

Schiaretti está convencido de que la Corte Suprema le reconocerá buena parte de la deuda de la Nación. Julián Cañas.
Juan Schiaretti dejó el miércoles pasado el despacho principal del Ministerio de Economía, en el quinto piso del edificio que está cruzando la calle de uno de los laterales de la Casa Rosada, convencido de que la cordial reunión que mantuvo con el ministro Amado Boudou no alcanzó, otra vez, para cerrar un acuerdo duradero, como él pretende.

Schiaretti sintetizó en pocas palabras el resultado de la charla con el ministro a su asesor porteño en comunicación, que lo acompaña a sol y a sombra cuando está en Buenos Aires: "Hablé con un intermediario. El que define es Kirchner".

Pese a la debilidad de las finanzas provinciales, Schiaretti confía en tener herramientas para presionar a los Kirchner. Su aspiración es conseguir un acuerdo a largo plazo por el déficit de la Caja de Jubilaciones, que dé previsibilidad a su gestión en los dos años que le quedan de mandato.

Al gobernador ya no le queda nada en la manga. Mostró sus cartas cuando le puso nombre (Leales) a los bonos provinciales que echará a rodar si la Nación no cumple en enviar los fondos prometidos. "No me va a pasar lo mismo que a Angeloz. No voy a dejar incendiar la provincia por no poder pagar los sueldos. Si no me mandan la plata, saco los bonos", fue la amenaza –con buenos modales– que le transmitió a Boudou, en los 35 minutos de charla.

Los bonos son un elemento de presión. Pero la principal arma de Schiaretti para resistir los embates K es el juicio que planteó ante la Corte Suprema por la deuda histórica de la Nación con la Caja de Jubilaciones.

El gobernador tiene el mismo dato que llegó a Olivos. Un ex influyente funcionario K, que mantiene contactos con un miembro de la Corte y sigue entrando a la Quinta Presidencial sin hacerse anunciar, le llevó a Néstor Kirchner una de esas malas noticias que lo ponen furioso. "En la Corte me dijeron que busqués una salida política al conflicto con Córdoba, porque la exposición de Boudou fue lamentable".

El dirigente kirchnerista se refería a la audiencia del 15 de octubre pasado en el máximo tribunal. Si la Corte tiene que fallar, como mínimo reconocerá a Córdoba los 556 millones de pesos que la Nación admitió que adeudaba, en una auditoría de 2006.

Dicen que Kirchner suelta un coro de insultos cuando le recuerdan que el entonces titular de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) y ex jefe de Gabinete, Sergio Massa, rubricó el reconocimiento. Aquella firma se convirtió una soga para resistir, que Schiaretti no parece dispuesto a soltar.

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