"Nos interesa un orden más propicio para divergencias"

Lo afirmó a LA NACION Mangabeira Unger
"Lo que nos interesa es un orden [internacional] más propicio para las divergencias, los experimentos, los contrastes, el pluralismo de poder y visiones", señaló el profesor de Harvard y ex ministro brasileño Roberto Mangabeira Unger, al intentar explicar las motivaciones del presidente Lula da Silva para recibir a su controvertido par iraní.

Mangabeira Unger fue, hasta mediados de año, ministro de Asuntos Estratégicos de Lula. Pero no habla como un político, sino como lo que es, un destacado académico que puede arrogarse el privilegio de haber sido profesor del presidente norteamericano, Barack Obama.

De visita en la Argentina para organizar "discusiones binacionales sobre las alternativas en Brasil y en la Argentina" y presentar la versión en español de su libro El despertar del individuo , dialogó con LA NACION.

-¿La visita de Mahmoud Ahmadinejad es una apuesta demasiado arriesgada para Lula?

-Prefiero no comentar eso, porque fui hasta hace muy recientemente ministro del presidente Lula y no estoy de acuerdo con todo lo que hace el gobierno, aunque sí creo que los avances son inmensos. Yo diría lo siguiente, hablando de una forma más general: la tradición en América latina es que una política interna de abdicación nacional es enmascarada por una política externa de rebeldía retórica. En realidad, un proyecto externo sólo puede ser la expresión de un proyecto interno fuerte, y nosotros estamos desde hace mucho tiempo preocupados por la representación de los países emergentes en el sistema internacional existente. No es suficiente. Necesita empezar una segunda etapa de reconstrucción de ese orden. Lo que nos interesa es un orden más propicio para divergencias, experimentos, contrastes, el pluralismo de poder y visiones. Esa es la gran discusión de la política exterior, pero sólo será real en la medida en que surja un proyecto interno fuerte que confronte los límites de ese orden mundial.

-¿Qué gana Brasil con una política exterior más desafiante?

-Para unificar a los países emergentes en una agenda alternativa es necesario tener una propuesta sistémica. Yo representé a Brasil en varias reuniones del BRIC [Brasil, Rusia, la India y China], y creo que ese movimiento es una de las cosas más esperanzadoras del mundo. A pesar de que entre dos países BRIC aún no hay un proyecto común y hay grandes diferencias, ya hay más que apenas una lista de preocupaciones comunes. Brasil tal vez sea el menos poderoso de los cuatro, porque es el único que renunció a las armas nucleares.

-En ese sentido, ¿la visita de Ahmadinejad puede enviar un mensaje más ambiguo?

-Nuestra posición es muy clara: Brasil reafirma su renuncia al uso militar de la tecnología nuclear. Pero al renunciar a la opción militar, en primer lugar se insiste en la premisa de que el TNP es el desarme progresivo de las potencias nucleares. Si eso no ocurre, no se va a mantener ese régimen a largo plazo. Y, en segundo lugar, insiste en caminar a la vanguardia de la tecnología y de la ciencia nucleares, para que la renuncia a lo militar sea siempre una decisión política de la nación y no una consecuencia involuntaria de la impotencia científica y tecnológica.

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