El MPN intentaría una coalición contra la coalición

Ya hay señales, que por ahora surgen del gobierno, que quedó obviamente preocupado tras las elecciones del domingo. Se plantea así la posibilidad de una competencia en el mercado de las alianzas. En el nuevo escenario, todo es posible.
Como primer ingrediente para el nuevo escenario político provincial, tras los resultados de las elecciones capitalinas, se plantea una posibilidad que apunta como una flecha al 2011: una competencia feroz en el mercado de las probables alianzas entre partidos.

Lo primero que hizo Mariano Mansilla, el virtual ganador de los últimos comicios, fue viajar a Chos Malal. No fue un gesto casual el del ahora concejal electo por UNE: el objetivo es comenzar ya a diseñar una "carta de intención" con el objetivo de ir consolidando la coalición política opositora al MPN a nivel provincial.

En Chos Malal está el antecedente inmediato a la coalición formada en la capital neuquina. Entre las dos experiencias hay un puente tendido, y mucho de esto se habló en la ciudad norteña con el intendente Carlos Lator y otros referentes que saben que el norte es una región clave, en la que el MPN tiene -más allá de los vaivenes electorales- un fuerte arraigo.

Pero además, se sabe que en el propio MPN se trabaja una posibilidad: la de que el partido provincial no vaya solo en las elecciones del 2011. La intención de formar una alianza desde el partido provincial es manifiesta en el actual oficialismo partidario.

Concretamente, hay dos líneas paralelas a desarrollar por los estrategas gubernamentales: una, la ya asumida posibilidad de negociar una salida consensuada para evitar una nueva confrontación interna por los cargos partidarios; y la otra, la de impulsar una "coalición oficialista", que de alguna manera sincere y le preste coherencia al contenido ideológico de un partido-movimiento.

En esto se trabaja y de hecho ha habido contactos con el peronismo y hasta con Recrear, un partido político que es seguido con atención por el MPN. "A Bermúdez lo vemos más como un aliado que como un adversario", se sinceró una fuente del oficialismo consultada por este diario en las últimas horas.

La posibilidad concreta de que el MPN impulse su propia coalición no es una novedad en sí misma, si se tiene en cuenta que ya ha tenido apoyo de otros partidos o agrupaciones. Lo que sí es novedad es que en el gobierno se planteen una coalición más ambiciosa sobre la base de la necesidad: "el MPN no podrá enfrentar solo a una alianza de partidos, sin poner en riesgo el gobierno provincial", se dice.

El tema es interesante porque establece un escenario de competencia. No hay tantos partidos como para disputarse, y en realidad se avizora aquí una pelea que puede revitalizar viejos dogmas de la política criolla. Porque, de alguna manera, lo que se está planteando el MPN es convocar al peronismo a recomponer una sola fuerza provincial. Es decir, asumir de hecho que el peronismo en Neuquén ha sido, todos estos años, el MPN.

Lógicamente, esto es fuertemente provocador. Lo es hacia la actual estructura partidaria del PJ, que se ha aliado con el radicalismo. Y la pregunta es: si cambia la conducción peronista en noviembre ¿cambiará la política de alianzas del peronismo?

Quienes especulan con esta posibilidad, señalan que el actual titular de la CGT, Sergio Rodríguez, posibilitaría esta fuerte novedad en el caso de imponerse en las internas del PJ. Rodríguez se lanza junto a Das Neves este viernes en Piedra del Aguila. Tiene una buena relación con Sapag. E incluso ya ha mandado a votar por el MPN (a Brillo, en la última elección para diputados nacionales).

Lo de Recrear también se habla en el MPN. Y se lo hace sobre una interpretación pragmática pero también ideológica. Concretamente, se indica que la intención es poner de "este lado" a todos los que estén contra el corporativismo sindical estatal. Es, tal vez, parte de la próxima gran pelea de fondo en Neuquén: políticos puros contra "sindico-políticos".

Sin embargo, será difícil establecer alianzas sobre la base de la coherencia ideológica. Tal vez lo único que prevalecerá será el pragmatismo, la oportunidad. Se verá entonces si, por ejemplo, el UNE sigue firme con el radicalismo, que incluye por ejemplo la posibilidad de que Horacio Quiroga tenga que sentarse a hablar con políticos como el propio Mansilla, y Raúl Podestá, y Ramón Rioseco, por nombrar solo algunos de los hombres fuertes en cada uno de tres distritos importantes, como son Neuquén, Zapala y Cutral Co.

Las jugadas están en marcha. Y en política, solo es imposible lo que no se intenta.

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