Intentan recuperar la tradicional pesca del bonito en Mar del Plata

Dos buques se comprometieron a proveerle bonito para producir atún a la industria conservera local. La especie se encuentra subexplotada, pese a que hace décadas fue uno de los pilares de la pesca marplatense.
Las tripulaciones de dos buques costeros de Mar del Plata acaban de lanzarse a una verdadera aventura: la pesca del bonito, una especie que durante décadas funcionó como uno de los pilares de la industria local hasta que en los años '80, se produjo una notable caída en los niveles de captura.

El "Canal de Beagle" y el "Unión" zarparon del puerto local hace pocos días con la expectativa de traer cada uno entre 40 y 50 toneladas de bonito a bordo. Ambos buques ya tienen un acuerdo de compra con la empresa conservera Pennisi, que está dispuesta a procesar esa materia prima para producir latas de atún, para comenzar a depender menos de la importación desde otros países.

Entre los años '60 y '70 el bonito -un pez perteneciente a la familia de los túnidos- actuó como el sustento de unas 50 embarcaciones y de unas 40 fábricas conserveras que se se dedicaban a su procesamiento en Mar de Plata.

Roberto Pennisi, uno de los gerentes de la firma que lleva su apellido, le explicó a LA CAPITAL que tras aquella época de auge, hubo un fuerte declive de toda la actividad vinculada con esta especie. "La concentración de la compra por parte de las grandes cadenas de supermercados, la libre importación de productos similares desde otros países y las desventuras económicas del país" provocaron que la pesca del bonito dejara de ser atractiva, recordó.

Por eso desde los '80, las cifras de desembarques fueron insignificantes, en comparación con lo que sucedía con anterioridad.

De hecho en 1970 fueron desembarcadas unas 9 mil toneladas de bonito, mientras que en la última década hubo años en los que prácticamente las capturas fueron igual a cero. "Les hemos propuesto a estos barcos, el "Unión" y el "Canal de Beagle", que vayan al bonito porque creemos que si actuamos con inteligencia, esta actividad puede ser recuperada", comentó Pennisi.

La mayor parte de las latas de atún que existen actualmente en las góndolas de los supermercados contienen materia prima de origen tailandés, ecuatoriano o brasileño. Incluso, las latas producidas por las empresas nacionales contienen atunes adquiridos en esos países, que llegan a la Argentina enteros y congelados para ser elaborados en las fábricas de Mar del Plata.

"Los túnidos son pescados de aguas cálidas y por eso países como Brasil disponen de esta pesca durante todo el año. En cambio en Argentina la pesca es estacional y sólo se realiza en el verano. Nuestra apuesta consiste en alentar a embarcaciones de Mar del Plata para que vayan a buscar bonito, lo que nos va a permitir acopiar materia prima para todo el año, sin tener la necesidad de seguir comprando en Brasil", explicó Pennisi.

Sin embargo, el hecho de que durante varios años la pesca de esta especie haya estado relegada, provoca que en la actualidad sea un verdadero desafío dedicarse a ella.

Miguel Di Costanzo, capitán del "Canal de Beagle", le aseguró a LA CAPITAL que casi ya no quedan tripulantes que conozcan todos los secretos de este difícil oficio. "Hoy seremos sólo entre 7 y 8 capitanes en actividad los que realmente sabemos cómo se pesca el bonito", aseguró. El resto murió o se jubiló.

Como casi todos los túnidos, esta especie se desplaza a gran velocidad. No es fácil encontrarla y ello no depende de sonares, radares o alguna otra instrumento. Los mismos marineros deben agudizar la vista desde la cubierta para, al atardecer, descubrir dónde se encuentran los cardúmenes. Por lo general, las gaviotas ayudan ya que su presencia delata que hay anchoíta. Y si hay anchoíta, lo más probable es que debajo de ella, haya cardúmenes de bonito alimentándose.

Otra dificultad consiste en que para pescar esta especie se requiere del uso de una red cerquera, mediante la que no es posible capturar ninguna otra clase de pez. Por eso salir en búsqueda de bonito y no tener la suerte para encontrarlo, puede ser una verdadera calamidad. Hasta la maniobra que debe realizar el buque una vez arrojada la red al agua es complicada, ya que hay rodear hábilmente a los peces para evitar que se escapen repentinamente. Di Costanzo comentó que si la tarea de su buque y del "Unión" concluyen con éxito, sería un gran aliciente en un momento en el que la flota costera ha visto notablemente reducido su margen de rentabilidad a causa del fuerte aumento de costos y los problemas derivados de la sobreexplotación de otras especies como la merluza o el variado costero.

"En el Mar Argentino tenemos una variedad de atún de excelente calidad que está subexplotada y es una picardía no saber aprovecharla", señaló.

Uno de los pocos que atesora los secretos del oficio

Miguel Di Costanzo es uno de los pocos pescadores en actividad que aún conserva el conocimiento suficiente como para animarse a afrontar la pesca del bonito.

Es "tercera generación de pescadores", por lo que gracias a sus ancestros aprendió todo lo que hay que saber para lanzarse a la aventura. Zarpó del puerto local la semana pasada a bordo del "Canal de Beagle", con su tripulación habitual, a la que le tuvo sumarle un par de hombres más, capaces de rastrear y capturar bonito.

- ¿Cómo fue cambiando con los años la pesca del bonito? -le preguntó LA CAPITAL

- Las circunstancias cambiaron mucho. Por ejemplo, en el año 1971 había entre 40 y 50 embarcaciones que se dedicaban a este especie. En aquel entonces era una actividad atractiva. Pero dejó de serlo cuando comenzó a ingresar un producto desde afuera, de menor valor y calidad.

- ¿Por qué cree que ésta puede ser una buena oportunidad para recuperar la pesca de esta especie?

- Porque las especies alternativas como la merluza o el variado están muy explotadas. Es una picardía no aprovechar el bonito, que está subexplotado y que tiene una calidad excelente.

- ¿Qué implica desde el punto de vista de los costos armar un buque para pescar bonito?

- Sólo una red nueva sale 300 mil dólares, lo que es casi la mitad de lo que vale en el barco. Hoy hay pocas redes en Mar del Plata para la pesca del bonito. Nosotros tuvimos la suerte de encontrar una en un galpón, la pudimos arreglar y vamos a ver si tenemos suerte.

- ¿Es difícil encontrar gente que conozca el oficio?

- Cuesta mucho encontrar gente que sepa. Hace como 20 años que no se pesca bonito, por lo que la gente que sabía se murió, se hizo grande, se jubiló o se olvidó. Por eso los mayores tenemos que enseñarles a los más jóvenes.

- ¿Qué particularidades tiene la pesca de esta especie?

- En primer lugar se usa una red que sólo sirve para pescar bonito y que no captura ninguna otra especie. Después hay que hacer maniobras muy especiales, que no cualquiera sabe hacer. Es una pesca muy emocionante. El cardumen se ve con los ojos. Se usa una red de cerco, de unos 400 metros de largo, 60 de alto y que pesa unos 4 mil kilos con la que se cerca al pescado.

- ¿Por qué dice que hay que hacer maniobras muy especiales?

- Cuando se encuentra el cardumen hay que largar la red para retenerlo y rodearlo, moviendo el barco. A veces el pescado se escapa, porque tiene una gran velocidad. No es como la pesca de otras especies, en la que alcanza con descubrir al cardumen, tirar la red y esperar para levantarla.

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