Intentan evitar que Buenos Aires ponga límites a la venta de vino

Intentan evitar que Buenos Aires ponga límites a la venta de vino
La Coviar gestiona que no lo alcancen las restricciones que aprobaría esta semana la Legislatura de Buenos Aires. Reduce el horario tope de expendio y exige una licencia a comerciantes.
A nivel comercial, el sector vitivinícola mendocino no gana para sustos. Es que a la agitación con Brasil ahora se suma una luz de alarma desde Buenos Aires, donde tiene concentrada buena parte del consumo interno, tras conocerse que la Legislatura del Gobierno de la Ciudad podría sancionar ésta semana una ley para restringir la venta de bebidas alcohólicas a través de dos exigencias: bajar al menos una hora el tope permitido tanto en supermercados y almacenes como a través de deliverys, y obligar a los comerciantes a tramitar una licencia habilitante para el expendio, lo que ya generó reacciones por implicar un nuevo impuesto.

Pero la iniciativa también limita la posibilidad de vender alcohol en boliches, aunque menos severamente que en territorio bonaerense. La versión final del texto condensa al menos 4 proyectos de distinto tenor presentados por legisladores del PRO, el Frente para la Victoria, del bloque Identidad Porteña y hasta el Ejecutivo municipal.

Hasta el fin de semana, tanto a dirigentes como bodegueros mendocinos, que anticipan un futuro mercado negro si avanza, el proyecto resultó un baldazo de agua fría. Por lo pronto, a cualquier gestión para frenar su avance la corre el reloj, pero desde Coviar (Corporación Vitivinícola Argentina) anticiparon a Los Andes que analizan tres líneas de acción: 1) lograr que intervengan los legisladores nacionales por Mendoza para convencer a sus pares porteños de excluir al vino; 2) de no tener éxito, intentar trabar su reglamentación o, 3) en última instancia ir por la derogación de la norma, si se aprueba.

Argumentos y polémicas

"Queremos atacar un problema cada vez más grave como el consumo indiscriminado de alcohol entre los jóvenes. Estamos apuntando a establecer una cadena de responsabilidades sociales, en la que debe haber responsabilidad del eslabón comercial. Queremos que los expendedores sean una parte fundamental de este compromiso; la ley no tiene una finalidad recaudatoria, sino concientizar sobre el flagelo", había argumentado Martín Borrelli, coautor y concejal por el Pro, para bajar el tono de la polémica con los comerciantes.

Mercado negro

Es que ya lo ven como un nuevo impuesto que reducirá los puntos de venta, aunque también comparten con los empresarios la visión de que a la larga disparará un mercado negro de bebidas. Esto, más allá de que la norma, una vez reglamentada por el PE contempla que no todos pagarán lo mismo.

"Hace un año una funcionaria bonaerense del área nos reconoció que tenían claro que la responsabilidad del alcoholismo era de la cerveza y no del vino, teniendo en cuenta que el problema había crecido mientras el consumo había bajado", señaló Eduardo Sancho, vicepresidente de Coviar, quien calificó de "puritanismo tonto esto de meter a todos en la misma bolsa".

"Estamos a favor de trabajar en el control pero con propuestas racionales, no ir hacia la Ley Seca. Medidas como ésta siempre afectan", prosiguió.

El primer paso anticipado por Sancho para salir al cruce de la iniciativa será hablar con los legisladores nacionales por Mendoza, "especialmente los que tengan influencia sobre los de la provincia".

En función de los resultados, el dirigente aseguró que se analizará qué margen queda "para trabajar en la reglamentación de la ley para sacar al vino". Y, si finalmente se aprueba, "nos jugaremos a que la deroguen".

Por su parte, directivos de varias bodegas, como José Luis Güerci, de Peñaflor, el proyecto los tomó por sorpresa, pero no tardaron en demostrar preocupación habida cuenta de lo que significa Capital y Gran Buenos Aires en su flujo comercial.

Para el mix de ventas de Bodega Robino, Capital y GBA representa nada menos que un 40 por ciento. Su gerente de marketing, Rafael Squazzini, criticó "las incoherencias en los procedimientos de control, como en el caso de los quioscos, donde está reglamentada la restricción pero no se cumple".

El empresario es uno de los que cuestiona la eficacia de la medida. "Lo que va a generar es zonas grises, concretamente más stockeo por parte de los comercios. ¿Qué le impedirá a una persona que quiere cenar empanadas y acompañarlas con vino tinto que lo consiga?. Por otra parte, que incluya a los restaurantes es afectar los usos y costumbres de la gente", concluyó.

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