Intensifica Paquistán su lucha contra los talibanes

El ejército intenta retomar el control del estratégico valle de Swat
ISLAMABAD.- Con un fuerte respaldo económico y militar norteamericano, las tropas paquistaníes afianzaron ayer sus posiciones en Mingora, la principal ciudad del valle de Swat, en el norte del país, donde combatían calle por calle para retomar el control del centro urbano, en una nueva fase de la ofensiva que llevan adelante desde hace dos semanas contra los insurgentes talibanes.

Las fuerzas de seguridad paquistaníes se enfrentan a entre 300 y 400 insurgentes islamistas que han colocado minas antipersonales y que utilizan a los civiles como escudos humanos, según informó el vocero del ejército, el general Athar Abbas.

"El sábado comenzó la fase más importante de la operación. Las tropas se mueven calle por calle y han asegurado importantes áreas de Mingora", dijo Abbas.

Entre las varias posiciones recuperadas por las tropas gubernamentales se encuentra el denominado "cruce sangriento", conocido por ese nombre debido a que los talibanes arrojaban en ese lugar de forma rutinaria los cadáveres mutilados de sus víctimas, la mayoría de ellas decapitadas.

La recuperación de esa intersección, también conocida como Green Chowk, tiene un alto valor simbólico e implica un golpe para los talibanes, ya que ahí realizaban las ejecuciones sumarias.

Las tropas de infantería que participaron en los combates callejeros decomisaron, además, 12 bombas de fabricación casera.

Las fuerzas de seguridad penetraron anteayer en Mingora, donde se produjeron duros enfrentamientos con los talibanes en los que habrían muerto 17 extremistas, entre ellos un líder de la insurgencia.

Los militares anunciaron anteayer que la toma de la ciudad iba a ser un proceso "dolorosamente lento", debido a las estrictas órdenes que tienen los soldados de evitar que mueran civiles. Se estima que entre 10.000 y 20.000 residentes todavía resisten en sus hogares de la ciudad, en la que normalmente viven unas 375.000 personas.

Los soldados enviados por Islamabad también irrumpieron en la localidad de Peuchar, otro de los principales bastiones talibanes en el valle de Swat, donde confiscaron armas y material para fabricar bombas. Allí, los talibanes habían instalado, además, un campo de entrenamiento militar.

Los analistas militares afirman que la batalla por Mingora es crucial para la ofensiva militar contra los talibanes, que ya ha causado la muerte de casi 1100 insurgentes y de más de 60 soldados, de acuerdo con cálculos oficiales proporcionados por los militares.

A menos de 120 kilómetros de la capital del país, Islamabad, la operación de las fuerzas de seguridad contra los talibanes también ha provocado un éxodo masivo y caótico de la población civil de esa zona. La ONU calcula que por lo menos 1.740.000 personas han sido desplazadas desde los primeros días de mayo, 200.000 de las cuales se alojan en campos de refugiados en el noroeste del país.

Por lo menos 80.000 civiles permanecen en el Swat, atrapados entre dos fuegos, sin posibilidad de alcanzar lugares seguros. La mayoría de los civiles, entre ellos mujeres y niños, están en Miandam, donde afrontan la falta de elementos de primera necesidad.

Junto con Afganistán, Paquistán se ha convertido en uno de los focos principales en la lucha antiterrorista que lleva adelante el gobierno norteamericano.

El presidente Barack Obama presionó al Congreso norteamericano para que acelerara la liberación de más ayuda militar y humanitaria para Islamabad, que en los próximos cinco años recibiría US$ 7500 millones.

Obama también instó a sus pares de Paquistán, Ali Asif Zardari, y de Afganistán, Hamid Karzai, a que las fuerzas de seguridad de ambos países trabajen de manera coordinada para vigilar la porosa frontera entre ambos Estados, controlada por los talibanes y sus socios de Al-Qaeda.

El gobierno de Islamabad anunció que mantendría las incursiones militares hasta la total expulsión de los extremistas del norte de Paquistán, único país musulmán que dispone de arsenales nucleares y que aún no ha logrado eliminar la amenaza insurgente.

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