Intensa negociación en Honduras por el reingreso de Cuba a la OEA

EE.UU. flexibilizó su postura. Y se buscaba lo mismo de Nicaragua y Venezuela.
Alrededor de la impresionante pileta olímpica del Centro Arabe hondureño de San Pedro Sula, donde hoy se inaugura la Asamblea Anual de la OEA, de lo único que se hablaba ayer era del llamado "Punto 2". Los diplomáticos iban y venían con borradores de lo que puede llegar a decir este artículo. Hablaban por sus celulares con sus cancilleres y luego desaparecían en una sala ubicada en el gimnasio-spa del centro, detrás de las canchas de tenis, donde estaba teniendo lugar la discusión acerca de la única resolución sobre el reingreso de Cuba al organismo capaz de lograr el consenso necesario para que sea adoptada.

Esta resolución fue elaborada por el llamado "Grupo de los Once" que reúne a la mayoría de los países de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), incluyendo Argentina, Brasil, Chile y México, como también a Panamá y a algunos países del CARECOM, las naciones del Caribe. El punto uno de la resolución dice que se levanta la sanción que suspendió a Cuba de la OEA en 1962. El levantamiento es sin condiciones.

Tal como lo informó Clarín hace dos días, EE.UU. flexibilizó su posición aceptando este punto de la resolución, sobre el cual entonces todo el hemisferio ahora está de acuerdo. El gran interrogante es qué dirá el "Punto 2". El texto de uno de los borradores de la resolución al que Clarín tuvo acceso deja en claro, en este segundo punto, que el levantamiento de la sanción del año 62 no significa el ingreso automático de Cuba a la OEA.

Ese sería sólo un primer paso. El embajador de Honduras ante la OEA, Carlos Sosa, explicó a esta enviada que luego viene un segundo paso que fundamentalmente "dependerá del gobierno cubano". Si éste solicitara su reingreso -cosa que hasta ahora no ha hecho-, el borrador de la resolución prevé que se inicie un diálogo entre el Consejo Permanente y el gobierno cubano. La Asamblea General del organismo será la que tome la decisión final de acuerdo con "los principios, propósitos, procedimientos y práctica de consenso" del sistema interamericano, incluyendo los principios democráticos y de los derechos humanos.

Anoche todavía estaban discutiendo si el "Punto 2" debía mencionar explícitamente a la Carta democrática o no. El representante alterno estadounidense ante la OEA , Lewis Amselem, confirmó que Estados Unidos decidió abandonar la resolución propia que habían presentado para unirse a la resolución de la mayoría. Anselme dijo, sin embargo, que el Departamento de Estado quiere que el texto de la resolución sea claro y que no necesite explicaciones sobre qué significa el "compromiso democrático".

El problema es que Venezuela y Nicaragua no quieren oír hablar de la Carta democrática, y anoche estaban tratando de encontrar una fórmula de compromiso.

"Nosotros tampoco queríamos condiciones, pero hemos flexibilizado nuestra posición. Si queremos un consenso, todo el mundo tiene que ceder un poco", dijo a Clarín el embajador hondureño Sosa. Según varios diplomáticos latinoamericanos, Argentina es uno de los países más comprometidos en la búsqueda de un consenso en el seno del "Grupo de los Once". Tal es así que en más de una ocasión Estados Unidos lo ha agradecido públicamente. Algunos de los embajadores consultados especularon con el hecho de que la carta que Obama envió recientemente a Cristina Kirchner se debió fundamentalmente a este hecho.

Brasil intentó liderar el proceso de negociaciones endureciendo su posición en un intento por convencer a los países del ALBA. Pero hasta anoche todavía no había tenido éxito. "Brasil siempre quiere liderar, pero para poder liderar tiene que haber países dispuestos a reconocer su liderazgo. Y si bien es el país más grande y de más peso en la región, no siempre lo que propone tiene consenso", dijo a este diario un diplomático latinoamericano.

Lo que todo el mundo está tratando de evitar es que se llegue a la votación. "La OEA tradicionalmente actúa por consenso", dijo a Clarín el secretario general de la OEA, el chileno Jose Miguel Insulza. Ir a la votación significaría dejar expuestas las diferencias. Si Estados Unidos termina por apoyar la resolución del "Grupo de los Once", quedarían aislados Nicaragua y Venezuela, pero nadie quiere llegar a ese extremo.

Todo quedó ahora en manos de los cancilleres que comenzaron a llegar ayer a San Pedro Sula, provenientes de El Salvador, donde asistieron a la asunción del presidente Mauricio Funes.

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