Intendentes recurren a tasas polémicas para recaudar más

En promedio, los municipios más grandes cobran 15 contribuciones distintas. Los impuestos "a la valija", a la publicidad y al ingreso de alimentos son los más molestos.
El mapa impositivo del interior provincial se asemeja cada vez más a una exasperante telaraña en la que cada municipio o comuna aporta nuevos hilos que atrapan a los comercios, industrias y empresas en una presión rayana con la irracionalidad tributaria. Tanto que el "impuesto a la valija"–quizá el más famoso de la saga– ya tuvo un fallo contrario en la Corte Suprema.

Aun así, ese tributo sigue teniendo defensores de capa y espada, como los intendentes que lo aplican y los estudios contables que los asesoran en esta polémica arquitectura fiscal. Pero no es el único. Entre las tasas más "creativas", también aparece la que incide sobre la publicidad y propaganda o la que se aplica a todo alimento que ingresa a una localidad.

Como regla general, los municipios se financian con impuestos y tasas. Estas últimas difieren de los primeros ya que suponen una contraprestación. Pero esa condición no siempre se cumple. "Existe una gran cantidad de tasas que recaen sobre los hechos y sujetos más diversos. Esta situación genera numerosos costos para las empresas que operan en esas jurisdicciones", advirtió Sofía Devalle, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Los más polémicos. "Impuesto a la valija". Comenzó a aplicarse a mediados de los ’90 en municipios grandes como Río Cuarto y Villa María. Se trata de la pretensión de cobrar la tasa de Comercio e Industria (a veces llamada de "inspección e higiene") a empresas de "extraña jurisdicción", es decir, firmas que no tienen un local en el lugar pero venden.

Tras el fallo de la Corte Suprema contra la Municipalidad de Córdoba, en el caso de Laboratorios Raffo, un grupo de 17 intendentes se reunió con miembros del Tribunal Superior de Justicia ante el temor de una ola de fallos adversos.

Entre ellos hubo representantes de San Francisco, Marcos Juárez, Río Tercero, General Deheza, General Cabrera, Hernando y Justiniano Posse. En Río Cuarto, en tanto, hay tribunales menores que se siguen pronunciando a favor del cobro.

Publicidad y propaganda. Se aplica cuando se realiza en la vía pública o lugares visibles o audibles desde ella; en el interior de locales a los que tiene acceso el público; en cines o campos de deporte. El servicio que dicen prestar los municipios es el "control previo de moralidad, legalidad y buenas costumbres". La cobran casi 30 municipios importantes (San Francisco, Morteros, Marcos Juárez, Villa María, Bell Ville y Río Tercero, entre otros). Es llamativo que varias comunas tengan casi calcada la letra de los artículos que se refieren a esta tasa en sus códigos tributarios. O se copiaron o un estudio asesor multiplicó sus clientes.

Pesas y medidas. La estarían cobrando, por lo menos, alrededor de 23 municipios entre los más grandes de la provincia. Es por la inspección y contraste de instrumentos que se usan para pesar o medir mercadería. Eso supone que hay inspectores municipales que visitan periódicamente los comercios para controlar los aparatos.

Sorteos. En San Francisco, Morteros, Marcos Juárez, Villa María y Río Tercero se aplica una contribución o tasa que incide sobre la circulación de instrumentos o valores para participar en sorteos, aun cuando se trate de bonos obsequio o gratuitos y el sorteo se realice fuera del ejido municipal.

Remates y ferias de hacienda. Es una tasa que puede sonar lógica en el interior provincial, aunque tiene un costado polémico, ya que puede implicar la superposición de un servicio.

Germán Gianotti, gerente de Impuestos de Deloitte Córdoba, advierte que en San Francisco, la justificación del cobro es "la inspección sanitaria de los corrales", pese a que ese control también aparece en la argumentación de la tasa sobre la actividad comercial, industrial y de servicios.

Esta contribución también se aplica en Morteros, Marcos Juárez, Río Cuarto, Villa María y Río Tercero, entre otros. Este último municipio también tiene una tasa de inspección sanitaria animal, que no es en corrales, sino en frigoríficos y en la introducción de alimentos.

Para todos los gustos

Hay más. Otras contribuciones polémicas son las que rigen como derecho de oficina (por trámites); inspección de equipos de energía eléctrica, telefonía (fija y móvil), gas, cloacas, agua corriente y alumbrado; control ambiental y bomberos voluntarios.

Impacto. La tasa que incide sobre la actividad comercial, industrial y de servicios funciona en muchos casos como si fuera Ingresos Brutos.

Ranking. En un estudio realizado tiempo atrás por el Ieral (Fundación Mediterránea) entre 34 municipios, Bell Ville encabezaba el listado con 20 tasas diferentes.

Comentá la nota