Los intendentes quieren ponerle un ministro a Kicillof y otro a Alberto si ganan la elección

Los intendentes quieren ponerle un ministro a Kicillof y otro a Alberto si ganan la elección

Hablan de la necesidad de volver a tener un "jefe territorial" del peronismo en la Provincia.

Los intendentes peronistas aseguran que el acuerdo que cerraron con Axel Kicillof y Alberto Fernández implicará cargos importantes en sus futuros gobiernos en caso de ganar la elección.

"Nos darán un ministerio en Nación y otro en Provincia, donde podríamos dirigir dos", confió a LPO un intendente de la Primera Sección que participó de las negociaciones. Si bien algunos se encargan de aclarar que el tema todavía es precipitado y lo importante es ganar la elección, otros admiten que en Provincia se habló del Ministerio de Gobierno y -en un segundo pedido algo ambicioso- el Ministerio de Desarrollo. 

En el PJ asumen que con una victoria de Kicillof se garantizarán también la presidencia de la Cámara de Diputados de la Legislatura Bonaerense, una caja clave que María Eugenia Vidal en caso de ganar piensa delegar en Alex Campbell.

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El "alineamiento" de los intendentes con la campaña de Kicillof implicó una lista detallada de pedidos, que varios intendentes charlaron con Máximo Kirchner. La garantía de un lugar en el gobierno de Alberto es menos concreta, pero se entusiasman con una promesa: "Nos dijo que vamos a ser parte del futuro y sabemos que aceptará darnos espacios en la gestión", vaticinan. El candidato presidencial del Frente de Todos anunció días atrás en Mar del Plata que si gana crearía el Ministerio de Vivienda y Hábitat para atender el problema habitacional, un espacio que muchos intendentes mirarán con atención.  

 En el PJ destacan la buena relación de Alberto con intendentes como Gabriel Katopodis, Juanchi Zabaleta o Martín Insaurralde, aunque ninguno admite intenciones de dar un paso al gobierno nacional. En la Provincia, Mario Ishii hace méritos para pegarse a Kicillof y tuvo un rol importante en el cierre de la boleta legislativa en la Primera Sección. 

Además de la repartija de cargos, en el peronismo bonaerense plantean que es fundamental volver a tener un "jefe territorial". En ese sentido, un intendente opinó que "desde (Eduardo) Duhalde" que no tienen un líder fuerte en la Provincia, ya que es un lugar que podría haber ocupado Alberto Balestrini, pero luego del accidente cerebrovascular que lo marginó de la política ese puesto quedó vacante. "Scioli nunca se preocupó por tener ese liderazgo", reflexionó.   

El pedido de una nueva conducción es elocuente, porque implica una autocrítica por no haber logrado que Martín Insaurralde fuera el candidato, aunque también esconde un cuestionamiento al lomense que no salió a imponerse cuando su scrum de intendentes se lo pidió. Sin embargo, acaso lo más importante es que demuestra el temor al poder de Máximo en la Provincia.

Es que, en el cierre de listas, admiten que Kicillof no les metió ni un concejal en los distritos, mientras que la lapicera la tuvo Máximo. Kicillof asumiría el gobierno sin estructura territorial, mientras que Máximo lidera La Cámpora, la organización que más tensó la interna con los intendentes en los últimos años. "Es un jefe político con proyección nacional que en esta elección tuvo la responsabilidad de los cierres en la provincia de Buenos Aires", lo definió un intendente que buscó minimizar las intenciones del hijo de la ex Presidenta en su territorio.  

La otra figura con poder territorial en la Provincia es Sergio Massa, que seguro empezará a rearmarse después de la elección, aunque todos coinciden en que habrá que esperar los resultados y cómo se acomoda el eventual gobierno para poder analizar cómo se dará esa distribución de fuerzas.

Lo cierto es que los intendentes que van por su reelección saben que este será su último mandato, incluso para los últimos barones que lograron sobrevivir a la ola amarilla en 2015. A partir de ahora, la renovación será total y saben que, si gana Kicillof en tándem con Máximo, para conservar el poder necesitarán un "jefe territorial" que ordene la Provincia respetándoles su construcción política y no uno que los desafíe con el discurso de la renovación.

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